Los huevos del conejo

Se acerca Ostara, y eso siempre es una buena excusa para hablar un poco de religión y mitología. Partamos de lo conocido: me encantan los mitos. Los mitos son los pilares de nuestra sociedad, son transmisores de valores (ojo, valores, no necesariamente valores positivos) y de cultura. Es ese uno de los motivos por los que no soporto el cristianismo. [Atención: párrafo de crítica despiadada contra el cristianismo. Creyentes abstenerse. Aunque claro, la fe es impermeable a los razonamientos, así que tampoco hay por qué preocuparse]

El cristianismo no tiene mitos. Tiene chuminadas. ¿Qué es lo que hace Jesucristo? Claro, su madre le pide, una sola vez, que muestre sus poderes divinos, ¿y qué es lo que hace? Pues le pide que transforme el agua en vino. Con lo cual, si lo sumanos a la multiplicación de los panes y los peces, podrías conceder que quizás Jesucristo pudiese tener un lugar como dios del cattering. Ah no, perdona. Que vino a derrotar al diablo. ¿Y cómo pensaba hacerlo? Muriéndose. Muy astuto. El diablo no lo vio venir. Pero por supuesto, es un díos de amor, no iba a atravesarlo con una lanza (eso ya lo hizo Yahve en los mitos judios, pero es que hasta los judios tienen mejores mitos que los cristianos). Un dios de amor. Claro. Por eso, cuando encontró a los mercaderes en el templo, hizo un milagro milagroso para que se volvieran piadososo. No, espera, cogió un látigo y les dio de hostias. Muy coherente. Lo que dije al princpio, esto son chuminadas y filosofía neoplatónica barata.

Los mitos buenos están por otros lados. Zeus transformándose en cisne para zumbarse a Leda, de la cual nacen unos gemelos, uno mortal y otro divino, que viajan junto a otros mitos como Orfeo o el mismo Hércules. Todo eso tiene un sentido. Evoca algo (al Cesar lo que es del Cesar, al Cesar lo que es del Cesar… Chuminadas). Y esa evocación es lo que hace que los mitos permanezcan. Por que representan algo. Por que tienen sentido, sin perder la perspectiva (seamos serios, la mayoría de los griegos eran completamente conscientes de que si subían al monte Olimpo, no iban a encontrarse a Zeus allí, ya me entiendes… Pero sus mitos seguían siendo válidos y hermosos).

Y entonces nos encontramos con el Conejo, con dos huevos (o más). ¿Qué sentido tiene un conejo con una cesta llena de huevos de chocolate, que los esconde para que los niños los encuentren? Ninguno. Parece una figura extraída de Alicia. Y ahí sigue el tío, impermeable al absurdo. Que si tiene que ver con la disoa Eostra o Astarte, que si el conejo es un símbolo cristiano (sí, seguro, San Conejo de las Patas largas), que si lo que quieran. ¿Y la cesta de huevos de chocolate? ¿Eh? ¿De quién es ese símbolo (y cuidadito con la respuesta, que el chocolate viene de América)? Es por eso que el Conejo de Pascua me encanta, porque es un tío simpático, sin problemas morales ni metafísicos, y con una cesta llena de chocolate. Y hasta sale en Pesadilla antes de Navidad. En cualquier caso, feliz Ostara.

J.

PD. No hay forma de encontrar un huevo de chocolate en condiciones este año. Maldita crisis.
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