Sin polis malos

Este año no he querido ir de poli malo. Siempre te dicen que hay que empezar fuerte, que hay que ser duro al principio para controlar a los terribles e indisciplinados alumnos, y que sólo después puedes ir soltando la mano. Que son como una jauría de lobos hambrientos dispuestos a devorarte al menor signo de debilidad. Lo que pasa es que, siendo generosos, eso no se me da bien (sin ser generosos, simplemente no se me da). No sirvo para aparentar ser una persona autoritaria, porque no lo soy. Sí soy capaz de regañar, de dar una charla, de expulsar de clase, y hasta de separar una pelea. Pero no soy autoritario. Es más, es que no creo que deba serlo. Y este año decidí no serlo.
He empezado las clases como soy: alguien que trata de hacer las cosas bien, alguien que trata de ser cercano, alguien que no ha olvidado que fue alumno. Alguien a quien siempre le gusta su trabajo, y que en ocasiones le encanta. Y no sé si ha sido simple azar, o el no perder tiempo haciéndome el duro, pero este año el curso ha empezado mejor que nunca. Estoy a gusto en todas mis clases. Todas. Y creo que mis alumnos están a gusto conmigo, que es igual o más importante. Llevo una semana y media de clase, y todos los días he salido del aula con una sonrisa. 
Vale, es cierto que ha habido un elemento importante de suerte, ya que tengo pocos cursos y ninguna conflictivo. Pero también es cierto que después del año pasado ya me tocaba tener suerte. Tendré que esperar al año que viene para comprobar si este sistema es mejor que el otro. Pero no me hace falta esperar para tener totalmente claro que no voy a tratar nunca más de hacerme el poli malo. No soy así. Y los alumnos no huelen la debilidad. Huelen la falta de coherencia y la hipocresía sobre todo. Os mantendré informados ;-).
P.D. : Y encima puedo volver a casa andando, y escuchando música.
J.
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Un comentario en “Sin polis malos

  1. Este curso también yo decidí entrar con otro talante (el curso pasado con los primeros era a veces un poco ogro). Lo hice pensando sobre todo en mi estado, no quería transmitir mis pequeños momentos de furia a mi bebé. Y, la verdad, es que he estado contenta, aunque la furia que llevo dentro ha salido en varias ocasiones. Pero sobreviví a mis primeras semanas sin dar gritos. Y ya te contaré el plantel inicial de mi tutoría, que era como para crispar los nervios.
    Yo no me sé definir todavía entre poli bueno o poli malo del todo. A veces soy una mezcla de los dos, lo que resta coherencia a mi actuación, jeje.
    En fin, el curso que viene comenzaré una nueva etapa: profe-mamá. A ver qé tal me va.
    Lo que sé es que echo de menos, mucho, a los alumnos.

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