Un mundo sin malos (Hayao Miyazaki)

[En capítulos anteriores me vi El castillo ambulante, y ayer vi Ponyo en el acantilado. De ahí surge esta reflexión]

En el mundo occidental estamos acostumbrados a las narraciones de buenos y malos. Desde la Biblia para adelante, todo es maniqueo, y damos por sentado que toda buena historia tiene que ser así (Gandalf vs Sauron; Harry vs Voldemort; Buffy vs Edward Cullen. Vale, lo último no se ha dado, pero habría molado. Una estaquita a tiempo, y nos ahorramos muchas páginas de descripciones de cuellos de jersey y de ese machismo mal vestido de romanticismo). Venga, que me estoy descentrando. Buenos contra malos es el modo de contar las historias en occidente. Y para nosotros, la originalidad es, como mucho, hacer que los supuestos buenos no sean buenos, y que los supuestos malos no sean malos; o que los malos luchen contra otros más malos (sight, yo sólo he podido llegar hasta aquí T_T. Será una huella genética imborrable). Pero en la narrativa asiática no es así necesariamente, y ahora sí vamos a hablar de las películas del señor Miyazaki.

Cuando empecé a ver El castillo ambulante creía que tenía las cosas claras. Es decir, Howl es el brujo que se dice que es malo pero no lo es, y la Bruja del Páramo es la bruja mala. Pero enseguida te das cuenta que no. Nuestra querida prota, Sofi, jamás considera realmente malvada a la bruja, y la acoge en cuanto pierde su poder (e incluso antes la ayuda). No hay malos. Sólo hay incomprensión y agresividad que lleva a una guerra absurda, y su fin se produce cuando la comprensión llega al personaje principal (comprensión interna, en este caso). La única lucha es encontrarse a uno mismo. Y en Ponyo, vemos esa primera escena, y decimos “aquí está el malo”. Pero es que tampoco es malo. Qué prejuiciosos somos los occidentales -.-. De nuevo el conflicto radica en la falta de comprensión o en la incomunicación. Y si tiro un poco de memoria (o mucho, que las otras las vi hace tiempo) lo mismo puede decirse de La Princesa Mononoke, o incluso de Nausicaa del Valle del Viento. En todos los casos la guerra es fruto de la incomprensión o de la intolerancia, y la paz y la resolución del conflicto viene cuando surge un mediador, cuando todos los bandos se comprenden. No hay malos. Hay personajes quizás intransigentes, obcecados, pero no malos. Y siempre tenemos a nuestra preciosa y encantadora protagonista que demuestra que el amor, la comprensión y la valentía es lo que trae la paz.

PD: Además, estoy convencido de que  si mezclamos a Nausicaa con Ponyo, nos saldría Yukino Miyazawa ^_^

J.

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