Ansias viajeras (Wanderlust, versión educativa)

Vamos directamente al tema: cuando pedí destino en Alhaurín, mi primera opción fue el IES Galileo, que estaba en proceso de abrirse (de hecho, hasta el año que viene no completa todos los cursos), pero ese año no sacaron plaza, así que acabé en el IES Huerta Alta, al ladito de casa :-).

La cosa es que en el Huerta Alta estoy contento, o todo lo contento que se puede estar en un instituto otoñal :-). Y vamos a explicar esa metáfora tan friki, que parte de ese maravilloso juego que es Ars Magica (ojo, que la Cuarta Edición se puede descargar gratis desde su página oficial, simplemente registrándose). Se distingue allí entre alianzas (que podemos entender como institutos) de Primavera, de Verano, de Otoño y de Invierno. Y en el pueblo tenemos de los cuatro tipos :-). El Huerta Alta es otoñal, es decir, ha alcanzado su apogeo, tanto en número de profesores, como de alumnos como de recursos, y aún hay ganas de hacer cosas. sin embargo, está comenzando a estancarse. Nunca va a ser más dinámico de lo que es ahora. Su único camino es hacia el invierno: profesores asentados, de mayor edad, con menos ganas o fuerzas. Quizás aislándose un poco del mundo, separándose del alumnado, como podría ser el Gerald Brenan. En el otro punto está el Capellanía, que sería un instituto veraniego, ya establecido, cobrando fuerza (sobre todo cuando les concedan el bachillerato), pero en este caso muy estructurado. Y luego está el Galileo, instituto primaveral por definición, con todo por hacer :-). Pocos profesores, pocos alumnos y, lo que es más importante de todo, posibilidad de cambiar las cosas, de convencer a un número razonable de personas, y hacer algo con impacto real en la vida del centro, que dure. Eso es ya casi imposible en un instituto de otoñal para arriba. Lo que estoy haciendo en el Huerta Alta es totalmente personal, en cuanto yo no lo haga difícilmente se va a seguir haciendo, y al ser un centro grande, quedará sumergido en la masa de inercia.

Pero, a pesar de estar contento donde estoy, el otro día se plantó la semilla de una idea en mi interior (Origen, sí XD ), viendo Bad Teacher. Claustro pequeño, pocos profesores. Me acordé de mis compis de Almería, y pensé “Oye, este año puedo pedir destino de nuevo”. Porque se ha dado la casualidad de que el concurso de traslados se ha retrasado hasta después de las vacaciones, aunque normalmente es en diciembre. ¿Destino? ¿Casualidad? ¿Una sentencia del tribunal europeo al respecto? Y la semilla ha arraigado, y pienso y pienso y pienso. Y no sé que hacer, pero sí lo sé.

¿Cuál es el elemento clave? Si no intento irme al Galileo, lo que tiraría de mí sobre todo es el miedo, o la pereza si se prefiere. Pero decidí hace unos meses que iba a hacer todo lo posible para no tener que arrepentirme más de cosas que no he hecho. Así que voy a pedir ese destino, y si me lo dan, voy a ir a un instituto pequeño y ver cómo me encuentro allí. Y si no es tampoco lo que busco, siempre puedo pedir de nuevo el Huerta Alta en un par de años. O lo mismo me voy a un instituto a medio mundo de distancia :-) , Holanda, Asturias, Australia. Quién sabe. A quién le importa en este momento :-). Carpe diem es otro elemento importante en los últimos tiempos (e incluso Collige, virgo, rosas).

Así que ahora el lunes toca pedir destino (uno sólo), y luego esperar. Y disfrutar del resto del año (y eso implica no esforzarme inútilmente en cosas que no están acabando de funcionar, pero de eso hablare en otro momento).

J.

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