Proximidad e intimidad

Estar cerca es una cuestión de agenda. De momentos que se cruzan en planes compartidos (y compartidos quiere decir compartidos con mucha más gente). Pero ni siquiera eso es fácil, porque hay agendas tan repletas, tan complejas, tan alejadas, que resulta casi imposible cruzarlas. O si se hace, siempre es haciendo un millón de cosas con un millón de personas. Con lo cual todo son palabras necesarias, todo son palabras formales, adecuadas. No hay tiempo para preguntarte cómo estás, ni por qué no te has puesto ningún colgante hoy.  No hay tiempo para quedarnos en silencio, ni para hablar de tonterías. Ni muchísimo menos para un abrazo. Para tacto, olor, calor. No hay tiempo para estar cerca.

Y el tiempo va pasando. Como siempre. Eso no para. Y estar próximos no es lo mismo que estar cerca. Quedan océanos de tiempo hasta eso. Quizás más. Pero no importa.

Si alguna vez la vida te maltrata,
acuérdate de mí,
que no puede cansarse de esperar
aquel que no se cansa de mirarte.

L.G.M.

J.

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