Piedras pequeñas

Wind

A veces tropiezo con piedras pequeñas. Esas piedras que podrías rodear, que podrías ignorar, pero que nos empeñamos por seguir llevando en el zapato. O en el corazón. La gente de las cajas suele medir las cosas por lo que tiene. Pero cierto tipo de gente de fuera de las cajas no puede dejar de medir las cosas por lo que te falta. Será porque lo queremos todo, supongo. No lo supongo en realidad. A mí me sucede a veces. Que si mido lo que tengo soy un rey. Pero que me pongo a evaluar lo que echo en falta, y me siento un mendigo.

Lo bueno es que se me pasa. Que sé que tengo que respirar hondo, y seguir esforzándome por ordenar los libros que se han desordenado en  mis entrañas. Y al final se ordenan, y respiro hondo una vez más, y las piedras en el corazón ya no pesan. No pesan cuando comprendes el lugar que tienen en tu vida, en tu pasado, en lo que eres. Cuando lo aceptas como parte de ti. Y sigues adelante en lugar de continuar tropezándote con ellas y esforzarte tanto en clavártelas y que duelan. Respirar hondo. Y escuchar, a veces, una canción nueva que limpie telarañas viejas.

So when your hope’s on fire
But you know your desire
Don’t hold a glass over the flame
Don’t let your heart grow cold

And I will learn, I will learn
to love the skies I’m under…

Porque la libertad es la mayor fuente de felicidad. Y nadie nos enseña a ser libres en el corazón, sino todo lo contrario.
J.
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