A mi ritmo (con la estética)

Empecemos con una confesión: cuando yo entré al instituto (al instituto de antes, que entrabas con catorce) empecé a dejarme el pelo largo. Y la perilla. Eran los noventa, una época muy mala para la estética, donde llegó el grunge, y las perillas. Lo que pasa es que yo llevaba perilla antes de que la gente llevara perilla. Y el pelo largo antes de que la gente llevara el pelo largo. Y cuando digo largo quiero decir largo. Por la cintura cuando terminé el instituto. No una melena de metalero, un alumno de aspecto neutro, pero con una cola de caballo larguísima. Y una perilla, claro.

Así que cuando el mundo se llenó de perillas, yo me dejé barba. Y recorté un poco el pelo, a una longitud razonable (razonable para mí, vamos, que sigue siendo largo para la mayoría). Pero los años siguieron pasando. Y pasando. Y de repente todo el mundo lleva barba. Y cuando digo todo el mundo quiero decir todo el mundo. Pero claro, no tengo intención de quitarme la barba. Así que di el siguiente paso para de nuevo ser el único tío con esta pinta que me cruzo. Y me hice la trenza. Así durante este curso he sido un tío con barba y trenza, con intención de seguir siéndolo.

Y el en fondo todos sabemos que una buena barba pega con una buena trenza :-p

rollo-ragnar
Kiss me, I’m Viking
Kiss me, I'm Viking too
Kiss me, I’m Viking too

J.

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