Es muy fácil ser tío

Estos últimos días se han publicado dos entradas más que necesarias en el blog de La Mosca Cojonera. La primera, 35 cosas que cualquier hombre puede hacer para apoyar el feminismo. Y la segunda, las opiniones de La Mosca a esas 35 cosas. Y en ellas resalta que la inmensa mayoría de los comentarios negativos a la lista son de tíos. Claro. Porque es muy fácil ser tío. Y yo iba a hacer un comentario a esa última entrada, pero he visto que me iba a enrollar mucho, así que aquí estoy, a enrollarme donde toca.

Lo repetiré una vez más: es muy fácil ser tío. Es muy fácil hablar de sexismo cuando no te afecta. Tremendamente sencillo no ya no ponerte en el lugar de la otra, sino no ser ni siquiera consciente de que hay otro lugar en el que ponerse. Por ejemplo, es muy sencillo decir que el lenguaje inclusivo es una chorrada cuando tú no eres nunca la parte excluida. Imaginemos que el común fuese el femenino. Por un segundo. ¿No te sería raro continuamente (CONTINUAMENTE) que se refiriesen a ti en femenino, aunque hubiese una sola mujer en el grupo? Eso para empezar. ¿Seguimos? Si nunca has tenido miedo de que te agredan, si jamás has pasado miedo en una calle vacía o poco transitada, si jamás te has sentido incómodo por el hecho de ser tío en un entorno agresivo, es infinitamente fácil decir que es una chorrada eso de que una chica pueda sentirse asustada de tu presencia. De nuevo, es muy fácil ser tío, es muy fácil decir “pues que no se sienta así” desde esta atalaya de privilegios que es la masculinidad. Y, repito, es muy fácil no ser consciente de que tenemos todos esos privilegios. Pero los tenemos. Y enfadarte porque te digan que los tienes no va a hacer que seas menos privilegiado.

Y es que la idea es muy simple: si quieres saber cómo ayudar en el feminismo, haz caso a las mujeres. Porque ellas son las que viven el machismo. Y desde nuestro lado, con esfuerzo, podemos llegar a ser capaces de verlo. Pero no lo vamos a vivir nunca. Esa es la suerte que hemos tenido. Y eso debería llevar a una responsabilidad, un esfuerzo. Una obligación, como dice el primer texto, de hacer visible el sexismo en los espacios de hombres, y de respetar las voces de las mujeres en los espacios compartidos.

Durante este curso he sido responsable del Plan de Igualdad en mi instituto. No me ha dado tiempo a hacer casi nada. Coordinar lo que se venía haciendo ya, y de los objetivos que tenía en mente sólo poner en marcha Sexismo y ESO y trabajar un par de temas (Test de Betchdel y Cultura de la Violación y Consentimiento entusiasta). Pero aún así hoy he sido capaz de presentar en el Consejo Escolar un ejemplo de cómo el sexismo nos rodea y no somos o no queremos ser capaces de verlo: en las últimas semanas vendían bebidas con hielo en la cafetería, y lo primero que hicieron los chicos fue dedicarse a encestar hielos en los escotes de las chicas. Todo el mundo se quedó con cara de asombro. Y sólo yo lo sabía porque he creado los espacios necesarios para que esas cosas se cuenten, se hagan visibles, y se trabaje para cambiarlas. Sí, es muy fácil ser tío. Pero tiene que dejar de ser fácil. Tiene que ser una toma de responsabilidad, una crítica de lo que nos han dado como masculinidad, un esfuerzo por deshacer lo que es erróneo y construir algo mejor.

Porque ser tío es fácil en la misma medida en la que ser tía es difícil. Y no estoy dispuesto a facilitarlo, a perpetuarlo, a permitirlo. Por difícil que sea.

J.

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8 comentarios en “Es muy fácil ser tío

  1. Cada vez sois más hombres los que entendeis lo que significa el feminismo; y se suman. Y eso está bien y es muy necesario. Muchas gracias por luchar por un mundo mejor para todos y todas. Saludos!

  2. He llegado al texto con el miedo del típico artículo que parece que se va a posicionar a favor y resulta siendo un sarcasmo mayúsculo, haciendo mofa del feminismo.
    He dado con algunos textos de hombres que se posicionan a favor del feminismo y aportando también las argumentaciones que demuestran cómo el machismo también afecta al género masculino. A ti en especial quería darte las gracias porque, además de usar un lenguaje tan suave y razonable, te dedicas a la educación en entornos que son de máxima urgencia a la hora de un cambio social.

    Recuerdo ahora un episodio que quería compartir: Tengo 23 años, así que no hace mucho pasé por el instituto. Tuvimos también un par de charlas sobre feminismo, y tan solo pensar en mi actitud en ese entonces, me remueve “las entrañas”. La segunda charla que tuvimos fue por parte de un hombre. Y cuando dijo que era feminista, adopté una posición horrible. Me burlé y fui bastante despectiva. No sabía qué era, no veía esta desigualdad y me dio hasta grima que un hombre se autodefiniera como “feminista”.

    Me alegra saber que mis experiencias a partir de entonces (ser mujer, sin más) y los estímulos de mi alrededor (gente como vosotros, artículos, charlas, etc) me han ayudado a llegar hasta esta posición, aunque aún me quede la parte más importante: saber cómo comunicarlo con éxito.

    Es este último punto el que me da tristeza: Soy consciente que la actividad de la razón está influenciada por una educación envidiable: Padres estudiados, importancia de la filosofía y la sensibilidad en mi casa, prohibiciones del uso de ciertos productos comerciales (TV, internet, revistas de jóvenes, etc), y así mismo soy consciente de que ha sido un privilegio. Espero que este tipo de labor de la educación pueda tener un impacto que iguale las ventajas que hemos tenido otros para llegar a estar comprometidos con esto.

    No me quiero extender más, pues no estoy muy segura si esto será leído por alguien, así que solo diré una vez más que gracias, y que empiezo a seguir tu actividad (he comentado sin saber nada más de lo que haces hasta ahora).

    Un saludo.

    Ana.

  3. Este año no estoy pudiendo hacer casi nada de feminismo en el instituto :-/. Por cuestiones de horario, de organización educativa, de lo que sea. Y tu comentario es probablemente el empujón que necesitaba para sacar tiempo y fuerzas de donde no las hay, y no quedarme parado :-). Muchas gracias :-)

    1. ¡Gracias por contestar!

      Me parece normal que existan momentos en los que se hace menos y otros en los que das todo lo que puedes. De todas formas el feminismo es una mentalidad, algo que una vez que se entiende, se aprehende, y es ahí cuando se hace el cambio. Con relacionarte, escribir y razonar ya estás haciendo una labor importante.

      Desanímate porque estás en tu derecho y si pierdes la fuerza, tenemos un gran respaldo. Acude a él.

      ¡Nos vemos por aquí!

      Saludos,

      Ana.

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