Barcelona (desde Las Casas de la Carne)

Gigamesh e IVOHace unos meses surgía algo que era entre una promesa, un deseo y una profecía: venir a Barcelona y presentar El Libro de Ivo en Gigamesh. Y digo profecía, porque es un camino que ha ido forjándose no tanto por acciones sino por personas que han ido apareciendo, como el camino del héroe. Y digo venir a Barcelona porque estoy escribiendo esta entrada desde la habitación de invitados de mi agencia. En unas horas cogeré el vuelo de vuelta a Málaga, y me prepararé para seguir con las clases por la manaña, con el grupo de teatro del instituto por las tardes, con El Libro de Lucian por las noches. Pero ahora todavía estoy aquí, y mientras me tomo el primer té del día, muerto de sueño porque a pesar de tener una cama estupenda tengo la cabeza llena de demasiadas cosas, quería decir que gracias. Primero gracias a Antonio, o Toliol, o El Librero del Mal, lo que prefiráis. Porque yo soy de esa generación que creció jugando a Fanhunter: El Juego de Rol Epicodecadente y leyendo sobre Gigamesh a 1.000 kilómetros de distancia y ayer por la tarde estuve poniendo etiquetas de “Recomendado por Juan Cuadra” en algunos libros, y después sentado en la mesa de las presentaciones. Antonio es una persona que tenía que conocer. Que conocí hace unos meses. Y que volveremos a vernos. Y eso me lleva al resto de las personas que se sentaron conmigo a la mesa: Ricard Ruiz Garzón, Sergi Viciana, Miguel Codony. Que sin conocerme se prestaron a aparcar su sábado para acompañarme, porque he escrito un libro, y es un libro que les ha gustado. Con lo cual la conclusión es simple: El Libro de Ivo está haciendo una extraña magia, que no me va a hacer rico (me temo), pero que me ha permitido compartir una tarde y una noche con esas tres personas (en realidad con Sergi dos noches y un ibuprofeno), y poder regresar a casa en unas horas diciendo “si esto es lo que significa ser escritor, vale la pena, sin lugar a dudas”. Tengo que incluir también aquí a Concha Peréa y a tres Alex que he conocido, y uno ni siquiera escribía. A otro podéis leerlo en Guardianes de Sueños , y al tercero en Donde termina el Infinito. Todo ello ha sido parte del viaje (de ese viaje del héroe que le cambia por las personas que encuentra). Y ha sido un viaje genial.

Evidentemente me falta alguien. Porque, como en una novela, he querido dejar lo más importante para el final. Porque El Libro de Ivo no tiene agradecimientos. Pero sí que hay que agradecer cosas. Este libro no existiría sin ella. Pero es que este viaje tampoco existiría sin ella. Hay personas que tienes que encontrar. Que si no las encuentras las cosas no pasan. Y cuando las encuentras pasa todo. Hay personas con las que hablas sin haberlas visto, y sabes que cuando las veas todo lo que te dice la intución se confirmará. Hay personas mágicas. Si preferís de esa magia oscura y malvada que tanto nos gusta a nosotros :-p, pero mágicas. Escribo sobre magia, sé mucho de esto, creedme ;-). Así que gracias, Txell, no por la presentación, por todo. Y sé que todavía vendrán muchos gracias después.

Ahora tengo que hacer la maleta, cargada de libros (#comoodioGigamesh, ya sabéis), con la cabeza llena de imágenes, de emociones, de momentos. Y todos han sido buenos. No puedo pedir más.

Gracias.

J.

PD: Así que la presentación fue esto, pero el viaje fue también esto, mucho. Y ya me callo :-).

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