Sincronicidades


Somos nuestras sincronicidades. Las que suceden y las que no. Cada vez que salta la chispa, cada vez que se cruza el pensamiento y llega el mensaje, la palabra, la mariposa, el camino vuelve a vibrar, vuelve a estar presente. Y seguimos siendo un poco más.

Y, del mismo modo, cuando nada responde a la estrella, al viento, al instante, dejamos de serlo un poco. Es como nos decimos que el universo nos dice que quizás ese no es el camino, no es el momento, no es la persona.

Que sigue siéndolo intensamente.

Así, vamos tejiendo las sincronicidades como si fueran un tapiz con sentido. Consintiendo que cada puntada nos encoja el corazón o nos lo ensanche. Sin querer aceptar que es azar. Sin querer decidir tal vez por nosotros mismos.

Porque es azar. ¿O no?

J.

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Puntos suspensivos


Entre lo que viene y aún no ha llegado. Entre las inspiraciones y los proyectos. Entre tus palabras y tu boca. Puntos suspensivos, recorriendo estos últimos días, llenándolos totalmente de posibilidades, casis e inminencias que aguardan apenas un poco más allá. Acelerando las horas y frenándolas, volviéndolas un torbellino de puntos que, girando en todas direcciones, no acaban de dar el último salto en ninguna de ellas.

Puntos suspensivos como gotas de agua, de luz, de vida, que descienden para unirse inevitablemente, para bañarme, para saciar la sed, para arrastrarme hecho torrente. Pronto. Casi.

Y desde ese instante congelado entre dos momentos, respiro hondo, paso miedo, disfruto. Y me lanzo. Muy, muy lentamente. Aguardando todo aquello que llegará cuando sea posible.

J.

Giro – Golpe – Giro


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Al final (y al principio, y al medio), hay que aceptar que sólo aprendemos de lo que nos destruye. Somos un libro de sabiduría escrito en cicatrices. Somos lo que vamos reconstruyendo tras cada destrucción. Una eternidad de círculos expansivos. Ya no soy. Pero lo fui. Y en parte lo seguiré siendo siempre. Mientras voy siendo otro millón de cosas. Y eso es lo que somos.

J.

Horizontes


Horizonte de expectativas. Lo que creemos que va a suceder. Lo que queremos que suceda. Lo que vamos creando y construyendo a partir de lo que hemos vivido, deseado, soñado. El segundo en el que creemos que también somos creadores de la historia, parte de la historia. Sin ser nunca nuestra.

Horizonte de sucesos. Lo que queda al otro lado, lo que es inalcanzable e incomprensible. Lo que no podemos ver ni saber nunca. Una barrera opaca e indescifrable, donde el tiempo y el espacio se deforman.

Cuántas veces los confundimos sin querer, o queriendo.

J.

 

Los Buenos


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No te asustes al desgastarme, soy eterno
Y esas manos tan puras como el coral.
Ya llegará lo del cementerio
Y solo entonces lo mismo será que no serlo

J.

Semillas y raíces


Llega un día que descubres que tus deseos no son sólo deseos. Son semillas que arrojas al universo y que, si no tienes cuidado, pueden llegar a enraizarse en cualquier parte. Carreteras secundarias, desiertos, pozos de agua fresca. Hay deseos que se quedan en semilla, o en brote, o en sueño. Pero otros crecen intensa y ferozmente. Y, a veces, el deseo que crece no distingue si está creciendo en tierra fértil o en roca frágil. No puede saber si sus raíces destrozarán todo a su paso. Porque sólo piensa en crecer. Porque todo deseo parte de una ilusión, y es imposible pensar que esa ilusión puede acabar en desastre. Aunque la realidad luego nos demuestre lo contrario.

And my head told my heart
“Let love grow”
But my heart told my head
“This time no”

Y aprendes. Quiero creer que al final aprendes. O que lo estoy intentando. Y que ahora mis deseos siguen flotando igual, porque los deseos siempre serán los deseos. Pero que sólo permito que intenten brotar y echar raíces donde pueden hacerlo, con quien pueden hacerlo. Donde las raíces abrazan otras raíces, y las ramas se pueden alcanzar construyendo nuestro propio bosque.

PineFox

J.

Después


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J.