Ecos


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De repente sucede. Una imagen. Una canción. Un olor. Y la memoria se dispara, y todo vuelve a resonar en tu interior como un diapasón, perfectamente afinado. Porque un diapasón no es una cuerda de guitarra, y ni el tiempo ni la distancia pueden destensarlo. Así que, de repente, sucede. Así que a veces sucede, sin que se pueda evitar. Y las ondas van recorriéndote, surcando la superficie del lago pero también despertando a los profundos moradores de las aguas que creías perdidos. Sólo dormían, esperando al diapasón. Esperando de nuevo volver a sentir esa vibración.

Después simplemente dejas que la vibración acabe. Recompones de nuevo tu ritmo, tu música, tu sonrisa. Sólo ha sido un eco. Pero todo eco es reflejo de lo que ha sido, reflejo de lo que podría ser. Al menos para los que somos más diapasón que cuerda. Al menos para los que comprendemos la importancia de lo imaginario, de lo deseado. De lo perdido y lo que aún está por encontrar.

Y sigues avanzando. Porque hacer lo correcto y echar de menos no son cosas incompatibles. Más bien todo lo contrario.

J.

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De cómo el Zorro destronó a la Rosa


Creo que a todos, incluido yo, se nos olvida demasiado a menudo de qué va realmente El Principito. Por que su historia va de una Rosa (que me corrijan los expertos), de una Rosa superficial, caprichosa y exigente, que él cree única; y que es tan superficial, caprichosa y exigente que al final el Principito no lo soporta y se va de su planeta. Y a partir de ese momento recorre muchos lugares, y conoce a muchas criaturas, y con todas va aprendiendo algo, o enseñándolo, hasta que al final comprende que su Rosa no es única, pero a pesar de eso es su Rosa, y vuelve con ella. De eso va El Principito, una reflexión sentimental que desde mi punto de vista es digna de prenderle fuego. Lo que pasa es que en El Principito hay un pequeño personaje secundario (pequeño y peludo) que se resiste a ese mensaje, que nos da un mensaje completamente distinto, y que ha acabado conquistando toda la historia. Que es el Zorro.

El Zorro da un mensaje sentimental completamente distinto (que el Principito no sólo no entiende, sino que se pasa por el forro), que es te quiero aunque te vayas, te quiero porque quiero quererte, te quiero para siempre, y no importa. Antes, el Zorro tendría a quizás otro Principito que le hizo suspirar con el cielo por sus ojos azules; después quizás surgiera otro que haría hermosa la hierba por el verde de su bufanda. El Principito no tiene por qué ser único ni suyo para ser precioso para el Zorro, ni para quererlo con todas sus fuerzas. Porque el Zorro disfruta de lo que comparten, sin exigencias, entendiendo que todo es un momento.

Y así, pasito a pasito, cada vez el Zorro ha pasado a ser más importante, a ser esencial, y la Rosa menos. Echad un vistazo a la serie de animación de El Principito, o al trailer de la nueva película. La historia que nos gusta, la que recordamos, la que nos apasiona, empieza con “Dibújame un cordero”, pero va del Principito y de su amigo/amor el Zorro. Eso es lo asombroso, eso es lo que nos sacude por dentro. No que al final vuelva con la Rosa. Todos queremos que siga para siempre con el Zorro, viajando y recorriendo mundos (que es lo que pasa en la serie de animación y en infinitos fanfic y fanart).

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Me diréis que barro para casa, y que todos los Zorros hacemos piña siempre. Pero en vuestro corazón sabéis que es así. Que la Rosa pincha y el Zorro cura. Y por eso el Zorro ha destronado a la Rosa :-).

J.

Soltar


red_ballon_by_chibi_bananeDe lejos, parece pequeño. De cerca probablemente comprendas que es una ilusión el que creyeras que no era capaz de volar solo. O que en realidad podías mantenerlo sujeto, mantenerte sujeto a él. Soltar. Lastre. Aire. Vida.

Soltar.

Soltarte.

J.

Ahora


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El mundo no se para. Ni los días impares, ni los días de fiesta, ni los días de luto. Jamás se va a detener por ti, ni por mí, ni por nadie. No somos tan importantes. Nada es tan importante. Así que en todo caso serás tú quien se detenga. Y, cuando te pongas de nuevo en marcha, verás que el mundo jamás se detuvo. Que las flores crecieron y se secaron, que los pájaros vinieron y se marcharon, que los hombres se alegraron y se entristecieron. Y que todo eso puede pasar sin mí. Sin ti. Sin nadie.

Porque al final todo es aquí, todo es ahora. Y cada momento de más que dedicas a lo que fue, a lo que será, cada segundo, es un segundo que tratas de detener el mundo. Pero el mundo no se para.

J.

Después de la tormenta


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that_tree_by_paulchen11-d3i0b0eJ.

Lo imposible


¿Dónde está la frontera entre lo posible y lo imposible? ¿Es como el frío impacto de sumergirse en el agua (así que esto era imposible)? ¿O más bien como el lento desgajarse de un glaciar (así que esto era imposible)? ¿Somos capaces de reconocer la imposibilidad antes de vernos aplastados por ella?

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Ojalá supiese distinguir entre lo posible y lo imposible.

Ojalá supiera hacer las cosas bien.

Ojala sepa.

J.

Nunca más (declaración de principios)


[Esta entrada hoy no es sólo mía. Es una suma de todas esas voces que quiero como si fueran la mía, y que estos días dicen, con alegría o con tristeza, lo mismo que yo voy a decir]

Tú después entenderás lo que quieras y creerás lo que quieras, pero ahora voy a decirte la verdad: nunca más. No es un capricho, no es rebeldía, no es una herida. Yo soy así. Y nunca más. Nunca más volveré a estar en jaulas ni candados, en palacios ni torres. Porque así no soy, porque así no amo. Y, si lo intentase, fracasaría y te odiaría en el proceso, como si me pidieses que volará y me culpases por no lograrlo o por estrellarme desde el precipicio. Yo no soy así. Y yo no te pediré que cambies ni que seas. Porque si te quiero te quiero aquí y ahora, y si todo gira y todo cambia nosotros giraremos con ello, y el nosotros de mañana decidirá sus propios amores y deseos. Y si no lo entiendes no me entiendes, y si no lo compartes no podrás compartirme; y como nunca podré ser tuyo (porque sólo soy mío y del mundo) al final no podremos ser. Porque nada es al final, pero tú no lo (me) entiendes. Así que nunca más. Por mí, y más por ti. Porque no vale la pena el sufrimiento, porque no hay balanzas que compensen. No podemos ser. Ni te lo pediré ni me lo pidas. Nunca más.

Y mientras, seré sin prisa, sin miedo ni esperanza. Porque simplemente siendo soy feliz. Y extenderé mi amor como raíces, redes, constelaciones, creciendo hasta alcanzar las raíces, brazos, estrellas y planetas de otros y otras que sí son, uniéndonos y separándonos. Creciendo. Así que nunca más. Y para siempre.

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J.