Puntos suspensivos


Entre lo que viene y aún no ha llegado. Entre las inspiraciones y los proyectos. Entre tus palabras y tu boca. Puntos suspensivos, recorriendo estos últimos días, llenándolos totalmente de posibilidades, casis e inminencias que aguardan apenas un poco más allá. Acelerando las horas y frenándolas, volviéndolas un torbellino de puntos que, girando en todas direcciones, no acaban de dar el último salto en ninguna de ellas.

Puntos suspensivos como gotas de agua, de luz, de vida, que descienden para unirse inevitablemente, para bañarme, para saciar la sed, para arrastrarme hecho torrente. Pronto. Casi.

Y desde ese instante congelado entre dos momentos, respiro hondo, paso miedo, disfruto. Y me lanzo. Muy, muy lentamente. Aguardando todo aquello que llegará cuando sea posible.

J.

Giro – Golpe – Giro


http://www.deviantart.com/art/Whirlpool-640237828

Al final (y al principio, y al medio), hay que aceptar que sólo aprendemos de lo que nos destruye. Somos un libro de sabiduría escrito en cicatrices. Somos lo que vamos reconstruyendo tras cada destrucción. Una eternidad de círculos expansivos. Ya no soy. Pero lo fui. Y en parte lo seguiré siendo siempre. Mientras voy siendo otro millón de cosas. Y eso es lo que somos.

J.

Primavera urgente (Ostara)


Así, entre algunos que sólo se preocupan por la primavera que no llega, otros que la reciben como se merece, y a los que les resulta indiferente, a mí este año la primavera me ha pillado de sorpresa casi, con una sensación de atropello, de falta de tiempo. De que urgentemente tengo que primaverarme, y no sé cómo, y mucho menos cuándo.

Necesito, quizás, una prórroga. Unos instantes más para encontrar la cinta para atar el tiempo, para desplumar arcángeles glaciales, para terminar de completar el inventario de lugares propicios al amor. No llego. No me llegan. No nos encontramos, dando vueltas entre estaciones caóticas y trenes florales o tormentosos. Y, si no hay primavera, no hay beso. Supongo.

Así que avanzaré un poco más, a ciegas, a trompicones, guiado por el olor de la brisa, el calor que casi sientes en la punta de los dedos, o quizás por pura inercia, porque son casi cuarenta caídas ya por la rueda del año, y al final acabas dejando que tu instinto te diga cuándo agacharte, cuándo volver a ponerte en pie. Cuándo llega la primavera. Cuándo aún tienes que esperarla. Y cuándo no queda más remedio que remangarse e ir en su busca.

J.

Horizontes


Horizonte de expectativas. Lo que creemos que va a suceder. Lo que queremos que suceda. Lo que vamos creando y construyendo a partir de lo que hemos vivido, deseado, soñado. El segundo en el que creemos que también somos creadores de la historia, parte de la historia. Sin ser nunca nuestra.

Horizonte de sucesos. Lo que queda al otro lado, lo que es inalcanzable e incomprensible. Lo que no podemos ver ni saber nunca. Una barrera opaca e indescifrable, donde el tiempo y el espacio se deforman.

Cuántas veces los confundimos sin querer, o queriendo.

J.

 

Los Buenos


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No te asustes al desgastarme, soy eterno
Y esas manos tan puras como el coral.
Ya llegará lo del cementerio
Y solo entonces lo mismo será que no serlo

J.

39


Estoy mayor. Me lo dicen las canas de la barba y el frío que me llena las rodillas de molestas agujas. Me lo dice la falta de paciencia ante algunas estupideces, y la absoluta indiferencia hacia otras. Me lo dicen, a modo de halagadora amenaza, antiguos alumnos que me avisan de que en cuanto terminen la carrera vendrán conmigo a ser profes. Y me lo recuerda sin falta el cojín de semillas calentito, como compañero indispensable en la mesilla de noche.

Estoy mayor. No pasa nada. O más bien todo contrario. Estoy mayor porque ha pasado mucho. La juventud está sobrevalorada, transformada en un momento idílico de juergas y ausencia de responsabilidades que yo al menos no recuerdo. Y desde que estoy mayor ya no tengo dudas de que ahora es, desde hace tiempo, mi mejor momento.

Estoy mayor. Y pienso estarlo más. Para hacer solamente las locuras necesarias. Para desprenderme de más cosas que sólo el tiempo puede deshacer. Para empezar, incluso, otras nuevas. Para verlas crecer. Porque resulta que estar mayor es algo estupendo. Infinitamente mejor que estar de paso. Absolutamente mejor que no estar.
J.

39-r

Sol Invictus (Yüle)


Desde el cansancio del cansancio del último día. Desde el frío oscuro de la madrugada. Desde el camino desgastado de las cosas que se repiten.

Hacia la sonrisa que se desgrana en risa rodeada de primeras veces. Hacia otro giro más en la mejor de las compañías. Hacia un abrazo sin medida ni tiempo. Hacia cometas y galaxias. Hacia el calor, el beso, el fuego. La vida. Siempre hacia la vida.

Hacia la luz. Cada giro de la rueda es todo lo que tenemos. Es todo lo que somos. Todo lo que hagamos con él.

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J.