De vuelta a casa…

Finalmente la Junta ha hablado, y ha decidio que el curso que viene esté de vuelta en Málaga. Para saber exáctamente dónde habrá que esperar por lo pronto hasta finales de Julio, y probablemente hasta el mismo Septiembre. Pero estaré por Málaga, y hay buenas posibilidades de que incluso esté en Alhaurín. Y sin embargo…

Sí, hay un “sin embargo”. Me voy triste. Me voy triste porque he conocido a compañeros estupendos. Porque ha sido una guerra, pero una guerra que hemos ganado (o al menos hemos empezado a ganar), y el espíritu de la trinchera es ese. Me voy triste porque no voy a poder ver todos los cambios que estamos poniendo en marcha. Porque dar clases acompañado puede ser genial. Porque Cavite es diferente, y si no lo has vivido no puedes entenderlo.

La foto que he puesto es el marcador final del Concurso de los puntos (Copa Cavite), que yo, como Guardián de los Puntos, iba actualizando semanalmente con mi genial Ayudante de los Puntos, que probablemente también se vaya de Cavite a esos mundos. Y es un magnífico ejemplo de cómo es posible hacer cosas si nos esforzamos. En el Gerald Brenan se habló de ello, pero no pudo echarse a andar (como tantas cosas), pero en Cavite si empujas, otros vienen a ayudarte. Y eso es más raro de lo que parece.

Me llevo muchos buenos recuerdos (y malos, pero los malos se olvidan), un libro de poemas ya casi terminado (Ulises en Abdera), y un enfoque distinto a la hora de enfrentarme a los problemas.

Evidentemente, hay muchas más cosas que me atan a Málaga. Mi familia, la principal, lo que lleva tirando todo el rato de mí y que hará que se me pase la tristeza en cuanto llegue el dos o el tres de Julio, y esté de vuelta en el pueblo. Compañeros menos, pero mis alumnos y mis alumnas siguen siendo míos, y espero poder recuperar aunque sea a algunos si vuelvo al Gerald Brenan (o por lo menos nos veremos por ahí). Aquí no puedo decir realmente que he tenido “mis alumnos”, ha habido más decepciones de las que esperaba, y yo siempre he sido de gente estudiosa y trabajadora. Y las pocas personas con esas cualidades que han bendecido con su presencia Cavite no han sido “mis alumnos”, o casi, aunque me hubiese gustado (sí, va por ti :-) ).

En conclusión: una noticia feliz que me ha puesto triste, como a las demás compañeras que se van (ayer, la comida de despedida fue de mucho llorar, que le vamos a hacer).

Nos vemos pronto. Hasta siempre.

J.

La canción de Penélope – Loreena McKennitt

http://youtube.com/v/-_UwU-RRqSE

Now that the time has come
Soon gone is the day
There upon some distant shore
You’ll hear me say

Long as the day in the summer time
Deep as the wine dark sea
I’ll keep your heart with mine.
Till you come to me.

There like a bird I’d fly
High through the air
Reaching for the sun’s full rays
Only to find you there

And in the night when our dreams are still
Or when the wind calls free
I’ll keep your heart with mine
Till you come to me

Now that the time has come
Soon gone is the day
There upon some distant shore
You’ll hear me say

Long as the day in the summer time
Deep as the wine dark sea
I’ll keep your heart with mine.
Till you come to me

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Ahora que ha llegado el momento,
el día se acaba demasiado pronto.
Allí, en alguna orilla lejana,
me escucharas decír…

Largo como un día de verano,
profundo como el añejo y oscuro mar.
Guardaré tu corazón conmigo,
hasta que regreses a mí.

Entonces volaré como un pájaro,
muy alto en el cielo,
en busca de los intensos rayos del sol,
sólo para encontrarte allí.

Y durante la noche, cuando tus sueños estén tranquilos,
O cuando el viento fluya libre,
guardaré tu corazón conmigo,
hasta que regreses a mí.

Ahora que ha llegado el momento,
el día se acaba demasiado pronto.
Allí, en alguna orilla lejana,
me escucharas decír…

Largo como un día de verano,
profundo como el añejo y oscuro mar.
Guardaré tu corazón conmigo,
hasta que regreses a mí.

Abdera está muy solitaria sin Penélope, y una traducción apresurada no le hace justicia a la canción. Aprended inglés, niños.

J.

Otro motivo para abandonar Adra

La historia viene a ser la siguiente: dos alumnos míos, supuestamente amigos, supuestamente ambos gente apañada. Uno de ellos se ve envuelto en hostilidades, pero se niega a llegar a las manos. El otro trata de convencerle de que la violencia es necesaria, hasta el punto de prometerle que como la próxima vez no actúe, le va a pegar él para que aprenda. Llega la próxima vez. El primer alumno sigue sin querer entrar en violencia. El segundo, al verlo, le propina un puñetazo en la cabeza con tal fuerza o tal mala suerte que le hace perder el conocimiento unos instantes. Cuando se habla con él sobre el tema, se reafirma, y dice que fue para que aprendiese, y que como había dicho que lo iba a hacer, tenía que cumplir su palabra. Varias cosas sobre esto.

Punto I. En un mundo en el que todo es relativo, sólo puede estar totalmente equivocado aquel que cree que sólo él tiene la verdad absoluta, sobre todo si trata de imponerla.

Punto II. No nos confundamos. El auténtico guerrero es un hombre de paz. Esa es la esencia. Szun Tzu viene a decir en El arte de la guerra que el buen guerrero ganará todas las batallas, pero que el gran guerrero no necesita librar ninguna.

Punto III. Si tú crees que hay que pelear y tu amigo no quiere hacerlo, le apoyas; y si hace falta peleas por él. Eso te convierte en un héroe. En un amigo. En una persona decente. Si tu amigo no quiere pelear y tú le pegas para que aprenda que la vida es dura, no eres más que un matón. Así lo entiendo yo. Una mala acción con buenas intenciones sigue siendo una mala acción, y una mala persona que cumpla su palabra sigue siendo una mala persona. Me gustaría que algunas personas fuesen capaces de entenderlo y de reflexionar sobre ello.

Sí, estoy muy indignado. Y decepcionado. Eso más.

J.

Ulises en abdera (prólogo forzoso)

Esta entrada es más que nada para obligarme a recordar que tengo un blog, al que hay que mantener con vida. Ahora empieza el curso, y este lugar vuelve a tener más sentido. Viejos lectores. Nuevos lectores quizás. Tengo que renovarlo, y seguir acumulando ideas. Hay cosas que compartir. Historias que contar. Tengo que hablar algo de poesía, por ejemplo. Tengo que recordar a mis alumnos de los dos últimos años, a los que echaré de menos. Que son muchos. Tengo que escribir sobre magia moderna. Y también tengo que reflexionar sobre Ulises 31, la serie que más me marcó en mi infancia, y por qué cada vez me parezco más a su protagonista.


J.