Por qué nos gusta Alicia

Vale, al principio Alicia era Alicia: una niña pequeña bastante sabionda, en un mundo onírico. Era un ejercicio de ingenio tremendamente entretenido, pero ante todo era ingenio.

Luego vendría la imagen, y con ella la estética. Alicia dejó de ser una niña pequeña, y paso a convertirse en una adolescente, curiosa y probablemente algo menos sabionda. Disney vistió a Alicia con su característico vestido azul, y desde entonces ambas cosas fueron indisolublemente unidas.

Cuando el señor Burton retomó la idea, su Alicia no dejaba de ser una versión algo más crecida de lo que teníamos ya :-)

Todas esas Alicias son encantadoras. Pero no son la que me enamora. Porque tras ello o simultáneamente, con esa Alicia firmemente establecida en las mentes de todos, empezaría a trasformarse la idea. Y el sueño poco a poco se iría mezclando con la locura. Y llegaría la otra Alicia. La que de nuevo es morena. La del cuchillo.

Esa es la Alicia que me encanta. La que no sabes si va a besarte o a apuñalarte. La que está completamente loca, y eso la hace hermosa. Y con su vestido azul.
Ahora hay nuevo juego, Madness Return, y ello me está planteando finalmente la necesidad de actualizar mi equipo informático. Ya veremos si lo hago o no.

Lo que está claro es qué Alicia es la que me gusta más :-). Y no soy el único.

J.

Cuentos populares (II)

Probablemente, a la hora de hablar de versiones y adaptaciones de cuentos, lo que más me guste son las adaptaciones oscuras actuales, en las que todo deja de ser inocente e infantil y se recubre de una capa sutil (o no tan sutil) de violencia sangrienta y/o erotismo. Hace ya algunos años jugué al increible Alicia de American McGee, un increible juego de ordenador en el que se da un paso más en el concepto de Alicia, y después de haber estado en un manicomio (nadie la creyó), regresa a el País de las Maravillas para enfrentarse a una Reina de Corazones loca, armada con su cuchillo (y lo que vaya encontrando). Un juegazo.

Aparte de eso, ya hablé el otro día de Gaiman y sus adaptaciones, así que me lo salto. Voy a pasar al otro campo del ámbito friki que me queda: las figuras. Todd McFarlane es un dibujante de comics, conocido por las capas y las cadenas de sus personajes, que hizo Spawn y luego se forró, pasando a hacer muchas otras cosas, incluidas figuras, que ahora puedes encontrar abundantemente en Norma, ComicStore o cualquier antro de perversión y de gastar dinero equivalente. Y entre las distintas colecciones de figuras (entre las que hay algunas increibles supervisadas por Clive Barker, que me lo guardo para otro día), hay unas cuantas de cuentos de hadas, pero a su estilo. Así, tenemos el Mago de Oz, Caperucita Roja, Hansel y Gretel y otras cuantas más. Las del Mago de Oz son geniales, porque incluyen a casi todos los personajes de la historia, pero a modo de muestra, me quedo con Caperucita:


Y aquí ya sin efectos de luces raros. El cuento nunca volverá a ser el mismo. Pobre lobo.

J.