Guía de Septiembre para mis alumnos presentes, pasados y futuros que quieran hacerme la pelota


Atentos todos, que no pienso volver a repetirlo :-p.

Septiembre ya está aquí, todos los sabemos. Y también sabéis de sobra que no vais a conseguir nada de mí con una manzana en mi mesa ni con variantes de “estás muy atractivo con el moreno, profe”. Así que para todos aquellos que queráis hacerme la pelota este curso, aquí tenéis la guía imprescindible para empezar con buen pie.

  1. Anticipación. Un buen pelota va un paso por delante, así que si has hecho tus deberes probablemente ya llevarás meses sabiendo que mi novela El Libro de Ivo se publica este Septiembre.
  2. Documentación. El siguiente paso es tener claro que esa novela la publica la editorial Fantascy, y que a priori puedes encontrar el libro en cualquier librería.
  3. Previsión. Porque a priori no significa que vayas a encontrarla de verdad. Quizás haya otro alumno/a pelota más rápido que se lleve el único ejemplar de esa librería. Así que un pelota que no deja nada al azar se preocupará de reservar su ejemplar para tenerlo disponible el día que sale a la venta, que es el 18 de Septiembre.
  4. Yo estaba ahí desde antes el principio. Para poder marcarte puntos adicionales, siempre puedes seguir la página de Facebook de El Libro de Ivo, o seguirme en Twitter, aunque en realidad ahí hablo de mis cosas en general.
  5. Fan total. El pack completo se consigue si además lees de vez en cuando las cosas que publico en mi blog literario, Las Casas de la Carne, donde voy contando cosas sobre el proceso de edición de El libro de Ivo, cómo van los demás libros, y hablo de terror, horror y literatura desde mi punto de vista.
  6. Ya está aquí. ¿Qué hacer entonces cuando llegue el 18 y tengas tu ejemplar entre las manos? Pues puedes ir el 19 con él al instituto. Puedes hacerte una foto con él y subirla a la página de Facebook, o twittearla mencionándome. Podéis juntaros varios y haceros la foto todos con los libros. Me gustan las fotos, sí. Y después ya os lo leéis si eso.
  7. Fan vip. Con tu libro ya bien agarrado, puedes pedir que te lo firme, evidentemente, o puedes pedir que te lo firme como un verdadero ganador, en la presentación del libro que haremos en la FNAC de Málaga el miércoles 24 de Septiembre a las 19.00. Probablemente habrá más presentaciones y cosas, y puedes mantenerte informado en la sección de Agenda de la web de El libro de Ivo, por ejemplo. O en el Facebook. O supongo que también por Twitter.
  8. Los lloros para casa. Y si después te lo lees, y descubres que eras demasiado tierno/a para algo así, pues a lloriquear a casa. No haberlo leído. Porque este es un libro de mayores, no lo olvidemos. Y que lo compréis para hacerme la pelota no implica necesariamente que lo leáis. Eso ya que lo decida cada uno.

Y podrás decir "yo estuve allí" :-p
Y podrás decir “yo estuve allí” :-p
J.

Final (de muchos comienzos)


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Hoy ha acabado el curso. Digámoslo así. Al menos como profesor de 4º de ESO. Hoy hemos tenido la graduación, hoy hemos tenido la cena. Y finalizan muchos comienzos. Muchos más de los que podía imaginar hace un año. Muchísimos. Para entenderlo, creo que es imprescindible hablar de la zona de confort como profesor. Así, mi zona de confort sería dar lengua a un grupo apañado en un instituto apañado. Alejarme de mi zona de confort sería dar lengua a un grupo conflictivo en un centro conflictivo. Y luego está lo que he hecho este año, que es dar latín, ética, teatro e inglés, y ya si eso un poquito de lengua. Que es coger la zona de confort, meterla en un saco y tirarla al río. Y si eso rematarla con Coeducación y Biblioteca si acaso, pero tampoco hace falta ensañarse.

Y hoy el curso ha acabado. ¿Qué he aprendido en el camino? Bueno, más que aprender, se ha confirmado. Se ha confirmado que no me encanta ser profesor de lengua: me encanta ser profesor. Y voy al trabajo a veces más cansado, a veces menos, pero siempre voy sabiendo que me encanta lo que hago, y tratando de trasmitirlo. Porque me encanta trabajar con gente joven. Escucharles, entenderles, buscar todo lo genial que el mundo les va mostrando cada día, y tratar de añadir lo que se supone que es importante. Que no siempre lo es, por supuesto, pero esa es mi labor. Y me voy sabiendo que el año que viene querría dar más lengua, bastante más; pero que si no es posible mi trabajo seguirá gustándome. Porque, insisto, mi trabajo no es ser profesor de lengua: es ser profesor.

Eso, como siempre, me lleva a las personas. Hoy he dicho adiós a un buen puñado de personas. La mayoría apenas volverán a cruzarse por mi vida. La mayoría. Este año también han aparecido personas geniales. Incluso aunque sea pesimista, es algo que acaba sucediendo. Personas geniales que han sido parte de mi vida, como yo de la suya. De ese modo extraño en el que a veces se enlazan los intereses, los deseos, los destinos. Y compartes horas y horas y horas a lo largo de los meses. Ahora voy a echar mucho de menos a unas cuantas de esas personas geniales.  Mucho, pero no del todo, porque sé que cuando me apetezca podré escribir un mensaje y saber cómo les va, o cuando a ellas les apetezca harán lo mismo. Y quedaremos para hablar de lo que queramos con la libertad que da que ya no somos profesores y alumnos. También, no obstante, se me ha quedado atrás alguna que otra persona a la que querría haber conocido más. Esas personas en las que ves una chispa de conexión, pero no encuentras realmente el tiempo ni el lugar. También quiero aprender a solucionar eso.

Por lo demás, se inicia un camino nuevo. Mis alumnos se marchan a hacer bachillerato a otros centros, y ya iremos viendo cómo nos va entrecruzando la vida. Y yo iniciaré el año que viene mi tercer año en el Galileo. Será la primera vez que paso tres años seguidos en el mismo centro. La primera vez que paso tres años con los mismo alumnos. Que sé que también van a ser geniales el curso que viene.

¿Con qué me quedo? Con todo, por supuesto. Pero si hay que elegir, con las charlas de Sexismo (y eso :-p), con el Equipo Juan de Barcelona (y mis vecinas de enfrente especialmente, claro), y con la Decimotercera Legión al completo.

J.

PD: Y yo llevaba con esta canción en mente desde la salida de Latín al Teatro Romano, y no sabía por qué. Ahora sí.

Quante cose che non sai di me
Quante cose che non puoi sapere
Quante cose da portare nel viaggio insieme

 

Tiempo perdido


Writer, por AmythePirate http://amythepirate.deviantart.com/art/writer-93747749
Writer, por AmythePirate
http://amythepirate.deviantart.com/art/writer-93747749

Tengo una alumna que escribe muy bien. No muy bien para su edad. Muy bien. Y a la que le encanta escribir, y que guarda todo lo que ha escrito, y que es consciente de que no está preparada para escribir algo grande. Porque tiene catorce años y no sabe qué historias contar, porque ni las ha vivido, ni las ha leído. El otro día le pregunté por los libros que le habían marcado, y la respuesta fue que ninguno. Porque básicamente sólo ha leído literatura juvenil, y le parece insulsa, y floja, y en ocasiones mala. Porque confundimos lo juvenil con lo infantil. Porque lo juvenil no existe.

A mí también me encantaba escribir con su edad. También guardaba todo lo que escribía. Pero seguí caminos raros, y estudié ciencias, y me metí en medicina, y tal vez podríamos decir que perdí tiempo. No lo considero así, pero podría decirse. Y ahora siento un poco la responsabilidad. El peso. La posibilidad de poder ayudar a que ella haga lo que quiere, a que encuentre las lecturas que le apasionen. A que lea para divertirse, por supuesto, pero a que lea para aprender. Como yo aprendí leyendo. No lo sé. No sé si seré capaz de hacer lo correcto. De ayudar sin proyectar. Por lo menos soy lo suficientemente razonable como para no recomendarle Los Libros de la Sangre :-). Le gusta la ciencia-ficción, pero no ha leído nada bueno. Así que le he dicho que lea El juego de Ender, o Forastero en Tierra Extraña, o Dune, o Crónicas Marcianas, o todo ello. Porque ella soñó la semilla de una historia que vale la pena. Y yo he vivido la importancia de que los sueños señalen tu camino.

J.

Freak Metal


Estaba yo corrigiendo el primer trabajo de Bachillerato (análisis métrico y retórico de una canción o poema a elegir), cuando me he encontrado una canción muy friki y muy graciosa (si eres muy friki, claro). Al final, si no fuese por mis alumnos estaría oxidado, siempre escuchando las mismas cosas, siempre haciendo las mismas cosas :-). El individuo en cuestión es el Reno Renardo, autor de grandes éxitos como el genial Camino Moria,o un entrañable Crecí en los 80 :-). Qué tiempos. Pero también me enseñan cosas digamos, menos frikis :-). Mi reencuentro con la música instrumental para otro día, que hoy no pega :-p.
J.

Sombra y Sauce presente: Cristina Martin


Lo bueno de ser un profe guay :-), es que luego te agregan al tuenti, y más o menos vas sabiendo cosas sueltas de la vida de los antiguos alumnos, y vas leyendo las cosas que publican, y te pasas ratos muy entretenidos con los blog: textos breves, intensos, que me hacen recordar de nuevo a la persona, y comprobar que sigue existiendo lo que ya vi en ella, como Marina, como María. Y aparte de este seguimiento cotidiano, a veces te encuentras cosas que realmente pulsan una tecla en tu interior. Eso me ha pasado con Cristina. Pasaba yo por su muro :-), que suele tener vídeos musicales, y me he encontrado una cosa que me ha gustado mucho. ¿Por qué? Porque es uno de esos textos que te llega sin saber realmente de lo que habla. Hay suficientes puntos en común como para que me sienta reflejado en muchas cosas, y al mismo tiempo sigue siendo completamente suyo. Y he querido “reblogearlo” :-) aquí. Así que, con su permiso:

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Algo que cada día crece poquito a poquito…  

7 de Jul, a las 00:55

Hoy en día la sociedad va cambiando a pasos agigantados, avanzamos paulatinamente hasta aquel país que hubiésemos deseado, pero yo sigo preguntándome ¿Que es ético? ¿Que es políticamente correcto y que no? Eso puede dividirse en un montón de puntos de vista, dependiendo de cada persona, con cada intención, con su acción…
Tranquilamente sentada en el filo de la fuente de la plaza de la constitución veo como pasa la gente, cada una con sus historias, sus preocupaciones…
Dos hombres paseando juntos de la mano, eso hace años hubiese derivado en un arresto inmediato y en el “quehablar” de la gente, pero como si no existiese nadie mas en el mundo, ellos pasean con total libertad ¿Quien tiene la autoridad y la suma estupidez de decir que aquello no está bien?
Eso que antes era completamente impensable ahora es el pan de cada día, y no hay cosa que le guste mas, la total libertad de enamorarnos libremente sin miedo a lo que puedan decir, sin miedo a ninguna represión.
Pero ¿De verdad vemos el amor bajo buenos ojos?
Al preguntarme aquello bajo la cabeza, observando la punta de mis zapatos con atención divago en mis pensamientos.
¿Y por que no yo? ¿Por que no puedo decir a voz de grito que te quiero con todas mis ganas? Claro…¿Que dirían si supiesen toda la historia? ¿Que pensarían? Ahí es donde están ambos puntos de vista.
Vista la historia desde dentro, sinceramente no podría ser mas perfecta, sin el mero capricho de ambos, simplemente dejando aflorar lo mas profundo de nosotros mismos… ¿Puede haber algo mas sincero?
Pero claro…ese punto de vista es minoritario, únicamente resumiendose a dos personas, quizá tres o cuatro, sumandos aquellos que tengan la capacidad de sentir y entender a la vez. (alabada sea dicha capacidad)
¿Y el otro punto de vista? Deja aflorar lo mas terrible del ser humano, los pensamientos mas oscuros y las miradas de desprecio mas profundo.
¿Realmente no lo entienden o es simplemente el dejarse llevar por el morbo y por el habla?
Todo suena perfecto y ¡Todos están de acuerdo! ¿Para que ocultarse? ¿Que importa lo que digan los demás? Y eso es lo mas triste…que ese pensamiento jamas se llega a poner en marcha…
Algo desanimada, levanto la vista de la punta de mis zapatos y con cierto desconcierto vuelvo a mirar a la gente que pasa, pero automáticamente se me dibuja una sonrisa en la cara al imaginarte a mi lado, “lo siento, pero te quiero, y lo que piensen los demás me da igual, allá ellos, yo no podría ser mas feliz a tu lado…¿Te apuntas a ir contracorriente junto a mi?”
Y entonces, cuando sienta tu mano junto a la mía…no habrá nada que pueda derribarnos.
“yo te espero…” aquello fue lo ultimo que susurré a la imagen tuya que salía de mi mente,te guiñé un ojo y con paso firme y seguro me volví a casa…
Siempre hay varios puntos de vista de una misma historia.
                            Cristina Martín.

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J.

Mola


Una de las cosas que más mola de ser profe es tener tantas vacaciones…

Pero cuando estás dando clase :-), una de las cosas que más mola es encontrar gente que mola. Hay gente estupenda a mi alrededor casi todo el tiempo (por lo menos cuando doy clase de tercero para arriba :-) ). Hay que gente que escribe genial (gracias, Tamara [léase TA-mara]), gente que escribe estupendamente y hace unos dibujitos tremendamente ilustrativos (gracias Alberto, por esa explicación del alienígena uniocular asesino), y (aunque lo he dejado para el final, es él el que ha motivado realmente esta entrada) gente que dibuja cosas estupendas y escucha buena música :-). Por cortesía de Victor Muñoz, os presento al caracol rockero, o al rockero tranquilorro, o quién sabe qué, pero indudablemente interesante :-).

El original ahora es mío y sólo mío, un regalo entregado libremente, y por eso de enorme valor :-). Ya lo he comentado algún que otro día, las limitaciones del trabajo, lo complicado de desarrollar algo tan simple como el llevarse bien o incluso la amistad (oh, herejía, un profesor colegua, a la hoguera, con él los alumnos no aprenden nada y el país se hunde). Por eso es tan genial cuando alguien se salta las normas, aunque sea sólo un poquito (esto es cohecho impropio o algo así :-) ).

J.

The Bard’s Song (la inmortalidad con un botijo)


Decía Unamuno, muy tenso a través de su personaje, que la inmortalidad se obtenía mediante los hijos, prolongándonos a nosotros mismos. Por mi parte, en mi juventud loca yo veía bastante claro, como tantos otros, que la inmortalidad estaba en la gloria: lograr algo grande, algo prestigioso, y ser recordado por ello. 
Evidentemente, ya no pienso así. Y el otro día, camino del instituto escuchando a Blind Guardian, me vino una reflexión musical.

No one should ask You for the name Of the one
Who tells the story
 
Tomorrow will take us away
Far from home
No one will ever know our names
But the bards’ songs will remain

Lo importante no es lo que hagas. Lo importante son las repercusiones de lo que hagas. Como una piedra lanzada al centro del río, mucho después de hundirnos, las ondas que provocamos pueden llegar a lugares lejanos y transformarlos. Y eso es lo que hago en mi trabajo. Trato de influir, de ayudar, de aconsejar, incluso a veces de formar. Y lo que haga con suerte permanecerá en mis alumnos, y ellos lo extenderán. Así, cuando pase el tiempo suficiente, ya no se acordarán del profesor que les dio clase, y quizás mi nombre haya sido olvidado.  Como el del bardo. Pero mis palabras habrán ayudado, quizás, a hacerles mejores en los que quieran ser.
[Se nota que me gusta mi trabajo, ¿no? A pesar de que hoy tengo la garganta echa polvo con eso del comienzo del frío. Y lo del botijo: yo por lo menos no tengo ni idea de quién lo inventó. Ni siquiera importa. Pero el botijo ha revolucionado el mundo. Más o menos :-).]
J.