El camino del héroe


Hay cosas para las que crees que no estás preparado.

Hay cosas para las que no estás preparado.

Hay cosas para las que nadie puede estar preparado.

Y, entre todas ellas, hay cosas que debes hacer, hay cosas que tienes que hacer, hay cosas que deben ser hechas.

Al final, si miras lo suficientemente atrás en el espejo, no te reconoces. Y eso debe ser lo correcto. No hay otra forma de llegar hasta donde has llegado. No hay otra forma de hacer lo que era imposible. Lo que te era imposible. No hay otra forma de seguir avanzando.

Seguir. Llegar. Partir.

J.

Imagen por Peterix, via DeviantArt

Segundo Movimiento


Avanzando. Olvidando los puentes cruzados, los caminos que no llegamos a recorrer. Sin dejar de moverme, porque cualquier otro pensamiento es imposible. Nada va a pararse. Yo tampoco. Y voy arrastrando en mi estela cometas, satélites, estrellas. Y a la vez yo recorro las estelas de otros planetas. De otras galaxias.

Segundo movimiento. O segunda parte. O segundo paso. No segundo intento, porque eso parece reducir todo a lo que se consigue y lo que no. Pero las cosas pasan, siempre pasan, y todo lo que sucede nos transforma (o nos duele, o nos cura, o nos lanza hacia el infinito).

Seguiré avanzando, desequilibrado. Girando y chocando con todo, destrozando y construyendo en cada revolución. Porque esa es la única forma de ser.

J.

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Tic-tac. Clack-clack.


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Escribiendo para derrotar al tiempo. Para conservar lo que queda atrás, pero sobre todo para alcanzar lo que queda delante.

J.

Rupturas. Traumas. Despedidas.


Esta mañana tuvimos sobredosis de Somebody That I Use to Know, que es una canción que me encanta, pero que creo que es necesario pararse en lo que dice: en realidad no te quería, cuando rompimos me sentí aliviado, pero ahora no soporto que pases de mí. Viva la coherencia, vida el típico razonamiento humano. Y ella responde con una versión más educada de por mí como si te mueres (But I don’t wanna live that way…). Lo que nos cuesta dejar las cosas terminar. Incluso cuando hay un momento de lucidez y de buenos propósitos, casi siempre termina todo transformándose en todo lo contrario de lo que teníamos planeado. Perdemos perspectiva. Todo el tiempo bueno vivido junto pasa a ser considerado una decepción, una larga mentira, una pérdida de tiempo. Pero no es así. Las cosas buenas fueron buenas. Fueron. No podemos cambiar el pasado. Pero la vida cambia continuamente. Aceptar el cambio. Con nuestra dosis de tristeza, de alegría, de soledad, de liberación, de lo que sea, pero seguir avanzando. Y ya veremos qué sentido va tomando la vida. Eso, por lo visto, no lo entienden la mayoría de los cantantes, o no saben decirlo. Lo entiende Lyriel, por supuesto. Y también Julieta Venegas.

“Llueve hoy mismo y no te olvidaré
siempre serás
alguien que quise de verdad”.

Aunque no sea fácil.

J.

La imagen, de aquí.