Tiempo de muda


Molting

Tiempo de muda. De transformarse. De cambiar de piel. De abandonar la tostada piel del verano, para dejar paso a la suave piel de Septiembre. Pero más mudas, más capas de piel que van a desprenderse unidas a esta. Algunas, pieles que he vestido tal vez durante años, pero que ya necesitan ser dejadas atrás, para surgir un yo nuevo. O un yo que regresa, porque la mayor parte de la vida son ciclos y giros de los que somos, de lo que queremos ser, de lo que tratamos de ser. Así que voy mudando la piel para ser algo distinto, y al mismo tiempo para volver a ser algo que era antes.

Desde hoy
no temas nada
no hace falta ya
todo se fue con el huracán…

J.

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El equilibrio es imposible


Todo fluye. Todo está en continuo movimiento. Emociones, personas, relaciones entre personas, días, horas, estaciones. Trabajo y descanso. Amor y desamor. Todo lo que no está creciendo, está menguando. Todo lo que no está frenando, está acelerando. Lo estático, lo estable, es una ilusión a la que a veces nos aferramos con la inútil aspiración de congelar un instante. Pero no es posible. Sólo lo que se transforma continuamente puede resistir los embates de la vida. Aunque ya no sea lo mismo que fue antes. Y eso no es malo.  Lo malo es oponerse al cambio, a lo que fluye, a la vida. Todos queremos otra cosa siempre. Esa es la condena de la condición humana.

A veces tú mismo tiras la piedra. A veces es otro. Pero la avalancha tarde o temprano es inevitable. Aprovechar el momento. La piedra, el estallido, el alud, el impacto, la asfixia, el volver a alcanzar la superficie y aspirar el aire. Vivir en el movimiento. Porque parados, el equilibrio es imposible.

J.