Cicatrices

scar_tissue_by_ivoryacidlust

Y a veces simplemente las cosas salen mal. Por muy buenas que fuesen tus intenciones. Por mucho que lo intentes. Hay equilibrios que no se pueden alcanzar. Hay cosas imposibles en este tiempo y en esta distancia. Y duele. Y duele ver cómo duele. Y no pasa nada, en el sentido de que es absurdo enfadarse con la lluvia, con el viento o con el invierno. Aceptar que te has equivocado, que no eres capaz de hacerlo todo bien, es algo que tarde o temprano hay que hacer. Que no puedes proteger a todo el mundo. Que no puedes salvar a todo el mundo. Mirar atrás, y decir “lo he hecho lo mejor que sabía, y lo siento”.

Luego curas. Porque la vida siempre tiende hacia la vida. Porque sobrevivir al invierno conlleva inevitablemente la primavera. Pero toda herida lo suficientemente grande, aunque cure perfectamente, deja cicatriz. Y a veces las cicatrices duelen. Por el cambio de estación, por el frío, por las tormentas, por los ecos y los encuentros inesperados. Pero las cicatrices somos nosotros. Las cicatrices son lo que hemos vivido, lo que hemos amado, lo que hemos intentado.

Y si he sido capaz de ver la hermosura de la cicatriz de otra persona, de acariciarla, de besarla, de quererla, tendré que ser igual de generoso conmigo mismo. Y eso es lo que debo seguir aprendiendo.

J.

Creer. Crear

fox_by_jmrocek-d3eo38w

Esos momentos en los que todo parece inútil. Absurdo. Imposible. En los que crees que jamás lo que conseguirás. En los que crees que no vale la pena. Esos que llegan periódicamente. Cuando al final de curso, de un curso especialmente duro y complicado, te preguntas por qué sigues esforzándote en luchar contra corriente (y la corriente puede ser la estructura de la asignatura, del centro, del barrio, el sistema educativo en su conjunto…). Cuando gente que lleva mucho más tiempo que tú escribiendo reflexiona con fría tristeza que este es un trabajo de tontos, en el que se dedica un esfuerzo gigantesco a algo que no da rendimiento económico ni lo dará nunca, al menos al que escribe. Cuando lo haces lo mejor posible, y aún así todo se rompe, y tienes que alzar muros que ni siquiera te permiten mirar por una rendija, y seguir adelante, porque es el único modo de que las cosas se curen y crezcan. Esos momentos. Siempre vienen. Siempre. Y como siempre vienen, aprendes trucos de Zorro, que te ayudan a recordar que también se van. O, con suerte, tienes personas, libros, amigos imaginarios, que te lo recuerdan si tú te olvidas. Que das clase porque te encanta trabajar con gente joven, y siempre es diferente y genial, y ellos siempre te demuestran que estás haciendo las cosas bien; y ellos es lo que importa. Que nunca pensaste en escribir para ganar dinero, sino para contar historias que te gustaría leer; y misteriosamente hay otras personas a las que también les gusta leerlas, y te lo dicen. Que a veces para avanzar hacia adelante hay que ir hacia atrás, o hacia un lado, y que en realidad no importa, porque aquí puede ser mágico siempre, si te esfuerzas en crear primaveras y veranos. Que no todo va a salir siempre bien. Que no todo va a salir siempre mal. Que lo que importa es el camino. Y que hay que caminar. Volar. Arder.

J.