Sobre huelgas y estudiantes

Me tiene muy quemado que cada vez que el Sindicato de Estudiantes convoca algo, haya voces dentro del claustro tratando de asustar, boicotear o ver las vueltas para hacerle la puñeta a los alumnos que ejerzan su derecho de huelga. Así que voy a limitarme a hacer un copiar&pegar de la aclaración del Sindicato de Estudiantes:

Cada vez que el Sindicato de Estudiantes convoca una huelga en defensa de la escuela pública, por un futuro digno para la juventud o contra cualquier ataque a nuestras condiciones de vida, suele ser habitual que se produzca una campaña de confusión y calumnias, que trata de evitar que la huelga salga adelante. El envío de faxes, cartas a los centros, acusaciones que vienen a plantear que la movilización es “ilegal”,  y un largo etcétera a veces se convierten en habituales. Por eso es muy importante que todos los estudiantes conozcamos nuestros derechos, evitando así que los pisoteen una y otra vez.

La ley es clara al respecto: La LODE (Ley Orgánica 8/1985, de 3 de Julio, reguladora del derecho a la educación) dice en su artículo 8, segunda parte del segundo parrafo, lo siguiente:

“Las decisiones colectivas que adopten los alumnos, a partir de tercer curso de la educación secundaria obigatoria, con respecto a la asistencia a clase no tendrán la consideración de faltas de conducta ni serán objeto de sanción, cuando éstas hayan sido resultado del ejercicio del derecho de reunión y sean comunicadas previamente a la dirección del centro”

Por tanto, que nadie te engañe. No exisite ninguna ley o reglamento de régimen interno de un instituto en partícular que tenga la capacidad legal de contradecir, o limitar, esta ley de rango superior. Lo que buscan quienes ponen trabas a la movilización es que no ejerzas tu derecho de huelga. El único requisito que marca la ley es que los estudiantes aprueben la decisión de secundar la huelga en una reunión (asamblea de estudiantes o junta de delegados) y que se informe de esa decisión al director del centro antes de realizar la huelga. Como dice la ley, secundar la huelga no puede ser considerado ni una falta de conducta, ni una sanción.

Si sufrís cualquier traba o impedimento a la hora de ejercer vuestro derecho a huelga no dudeis en poneros en contacto con nosotros: sindicato@sindicatodeestudiantes.net

Nota personal adicional:

Además, en el REAL DECRETO 33/1986, DE 10 DE ENERO, Capítulo II, Artículo 6, se especifica como falta muy grave por parte de cualquier miembro de la administración:

i) La obstaculización al ejercicio de las libertades públicas y derechos sindicales.
j) La realización de actos encaminados a coartar el libre ejercicio del derecho de huelga.

Que no nos toquen las narices más, por favor.

J.

Orgullo LGTB

No demos las cosas por sentadas. Ni los derechos. Ni el futuro. Orgullo.

J.

Hoy también es un día que hay que señalar

En el instituto no se nos pasa ni un año el día de la mujer trabajadora, y nos tiramos dos meses hablando de lo malo que es fumar (y lo es, también es cierto). Pero luego se dejan pasar cosas que son igual de importantes. Hoy también es un día que hay que señalar. Porque sigue habiendo sitios donde te pueden matar si saben que te gustan cierto tipo de personas (y cuando digo cierto tipo quiero decir tu mismo sexo), o porque te gustan todas las personas :-), o porque antes no eras lo que ahora eres. Porque el mundo sigue siendo un lugar muy difícil según quien seas. Porque en un mundo civilizado la gente se enamora de personas (así, personas), y este mundo no es civilizado. Sólo a partes. Sólo a veces. Sólo algunos de sus habitantes. Y me molesta mucho no poder hablar de esto en la clase, porque los padres se ofenden; igual que me molesta no poder hablar de educación afectiva-sexual. Supongo que no me quedará más remedio que dejar que se quejen. Pero también supongo que esperaré a estar dando clase en mi propio terreno, no de prestado, como este año (que, por cierto, se me está haciendo muy largo, pero de eso ya hablo otro día). Así que un recuerdo agridulce y lleno de ánimo para todos aquellos que se ven obligados a seguir dentro del armario, de parte de aquellos a los que ya no nos hace falta.

 J.