Otra pequeña entrada de zorros con cositas para pinchar.


Desenredando. Organizando. Dejando que cada cada cosa se vaya colocando en su lugar y en su tiempo. Tratando de hacer las cosas bien, de terminar con los destiempos, con los desequilibrios. Es un proceso lento, es un proceso gradual. Necesario.

Y que las cosas sucedan solamente en igualdad de libertad, de deseo, de emoción. O que no sucedan.

Así de sencillo.

Así de complicado.

Así es la vida.

J.

PD: Tienes lo que te mereces, me dices. Haber elegido mejor tus raíces. by Ruidoblanco.

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Reflexiones de zorro (edición ampliada musical – Music Video Madness)


Fox in a Snowstorm

Es cierto. No sé por qué, si porque soy demasiado optimista, si es porque no mido las dificultades, o porque creo que el mundo es mucho más simple y abierto y sencillo de lo que es. No sé por qué, pero siempre acabo escogiendo el camino largo y difícil. El de no poder hacer cosas, el de echar de menos, el de las limitaciones y los problemas. El camino del zorro. Siempre. Suena Nuvole Bianche y echo de menos. Me tomo un té con miel y echo de menos. Sale la luna y me sonríe y echo de menos. ¿Va a haber límite a esto? ¿Qué va a ser lo siguiente? Me tomo un ibuprofeno y echo de menos. Así de triste… ¿o no?

No. Normalmente no. Eso es lo sorprendente. No sé de qué estamos hechos los zorros, pero debe ser algo duro, y tozudo. Algo que no entiende de relojes, y por eso ignora pequeños detalles tan importantes como el tiempo y el momento.

En algún lugar, hay una señora de un laberinto, o al menos lo fue, que quiere darme de collejas para que el zorro lleve una vida más razonable. Más real. Pero es complicado. Porque una vez que entra en tu vida algo que echas de menos difícilmente puedes olvidarlo. Así somos los zorros.

Debería, lo sé, descansar. Esconderme en mi madriguera de zorro y escribir mientras el tiempo pasa y el tiempo me alcanza, y el momento llega, y es posible. Pero es que aún me queda un imposible más con el que pelearme. Es muy triste echar de menos un ibuprofeno. Habrá que transformarlo en algo más hermoso que echar de menos. Y después casi seguro sumarlo a la lista de los imposibles.

Tras eso, el zorro descansará. Prometido. No más imposibles, ni destiempos, ni desencuentros. Pero esta era una cuenta pendiente consigo mismo.

Y este zorro cansado y con tos no tiene más que añadir.

J.

Cabezazos


headache_by_enyila

Al final, resulta que casi todos tenemos a esa persona por la que nos damos cabezazos, con la que nos damos cabezazos. Que nos vuelve más irracional de la cuenta, que sigue siempre presente aunque se haya ido, o que no acaba de llegar nunca por mucho que lo deseemos.

¿Por qué? No lo sé. Porque quizás la naturaleza humana va unida al deseo y a la pérdida, porque lo real es eso, real, y acaba desgastándose. El corazón tiende hacia lo perfecto, y lo perfecto es imposible. Idealizamos lo que perdimos o lo que no hemos llegado a tener. Pero eso no hace que los sentimientos sean menos reales, que el dolor menos intenso, que la inmensa alegría de un minúsculo avance sea menos cierta.

headache_by_eco_girl

¿Hay cura para eso? Supongo que seguir viviendo. Entender que esto es un proceso, no una meta, y que si nos perdemos el camino nos hemos perdido todo. Comprender que no debemos anclarnos a ningún camino. Que si no nos atrevemos a ir dejando atrás el lastre y no nos atrevemos a explorar lo que va surgiendo ante nosotros, no nos queda nada. Es complicado. Hay que irlo recordando continuamente, o casi continuamente. Aunque a veces hay palabras, momentos, personas, que nos permiten olvidar todo lo que pesa y lo que duele con inmensa facilidad. Disfruta ese instante. Porque es único. Disfruta ese abrazo, porque nunca se repetirá exactamente igual. Esa risa, ese sabor, esa caricia.

Y cuando te vuelvan los cabezazos, recuerda que eso también pasa. Escapa un rato, reponte, cambia tu vida. En cuanto puedas, sea antes o después de llorar.

Hay cosas estupendas para ti ahí fuera. Seguro. Gatos. Tés. Laberintos. ¿O eso era para mí? Gatos invisibles, tés compartidos, laberintos y sus señoras. Puede ser. No sabría asegurarlo. Aún estoy en el camino. Y aún a veces me pego cabezazos.

J.

PD: ¿Te has quedado con ganas de canción hoy? Venga, pincha aquí.

Paraísos perdidos


Es un tema recurrente, lo sé. Pero es un tortura que no deja de acuciarnos a la mayoría. A mí. A ti. A ti también. Ya sabéis de lo que hablo. Eso que se nos escapó. Eso que no llegó. Eso que no pudo ser. Eso es lo que nos martillea en la cabeza, eso es lo que nos revuelve las tripas, eso es lo que nos hace saltar el corazón sin poder evitarlo. Y se nos olvida todo lo que sí tenemos. Todo lo que llegó. Todo lo que pudo ser e incluso, más increíble aún, lo que podrá ser.

Sería distinto si nos fuéramos de aquí
Compra dos billetes para ti y para mí

Pero deja de llorar por los paraísos perdidos,
nunca los tuvimos, nunca fueron míos,
solamente están en tu cabeza.

J.

PD:

Así que últimamente cada vez que quieras verme
no vuelvas a buscarme en el pasado
Porque tengo la certeza de que nunca el escenario nos trató mejor.

Litha


Pues ya se aproxima. Litha. Medioverano. El comienzo del calor, fin de las obligaciones. Se aproxima un mundo nuevo y diferente. La vuelta a la Ciudad. La vuelta a los zombis. Cambios alrededor. De situaciones, de relaciones, de posibilidades. Litha es el comienzo de… ¿de qué? No adelantemos acontecimientos. El comienzo del siguiente giro de la rueda del año. Atrás quedó Beltane. Aún lejos queda Lughnasadh. Pero también llegará.

Supongo que otros celebrarán San Juan, y encenderán fuegos sin sentido. Por mi parte, el fuego lo llevo por dentro, así que esperaré a que Litha venga y pase, y después, si hay suerte, antes de Lughnasadh el verano traerá ninfas, y llamas y hasta laberintos en los que perderme. Y quién sabe qué. No tengo prisa, ni miedo. Y a veces soy tan loco que hasta creo que tengo un poco de esperanza.

J.

…y en marcha (To Know, To Dare, To Will)


Vamos a terminar con la trilogía de entradas de Imbolc :-). Ya hemos recuperado ánimo, ya nos hemos hecho fuertes, ya tenemos y energía. ¿Y ahora qué entonces? Ahora decidir lo que queremos, visualizarlo. Y (si no daña a nadie :-) ) hacer lo que quieras. Sin más. Nada menos. Haz lo que quieras, vive como quieras, vete a donde quieras. Porque libertad y felicidad son dos conceptos que difícilmente pueden sobrevivir el uno sin el otro (y yo diría también que libertad y amor, pero eso para otro día :-) ).

Así que nada de dejar que los demás te digan lo que quieres. Nunca.

J.

De deseos, fantasías y magia moderna.


[Atención, peligro, reflexión filosófica demasiado profunda para un fin de semana por la mañana]

Ayer por la noche estábamos viendo el programa de Manu Sánchez via la web de Canal 2, y salio Valérie Tasso hablando de deseos y fantasías (sexuales). Venía a decir más o menos que los deseos es la medida de lo que queremos hacer, y las fantasías un reflejo de nuestra capacidad de imaginar. Es decir, que una fantasía es algo que sabemos que no queremos hacer, o que no necesitamos hacer. Más tarde, en el momento de lucidez de la ducha, me surgió una reflexión más amplia, partiendo de ese punto, y abandonando el ámbito sexual (o no limitándomea él, por lo menos, que esta tiene que ser una entrada para todos los públicos inteligentes).

Hay un hecho evidente, y es que un deseo no satisfecho causa frustración o sufrimiento (displacer, dirían mis profesores de Psicología de Medicina). Y las personas tratan de satisfacer sus deseos. La mayoría de las escuelas de magia moderna coinciden en el punto de partida de que el mago puede conseguir todo lo que desee, siempre que ese deseo entre en el campo de lo posible. Si deseas lanzar bolas de fuego, no lo conseguirás. Si deseas un televisor enorme, y haces lo correcto (voluntad y acción unidas), el televisor no te caerá del cielo, pero a lo mejor recibes un dinero imprevisto, encuentras un saldo, o algo similar. Lo posible se hace cierto. Esto hace que en general los magos seamos personas de un enorme pragmatismo, que diferenciamos perfectamente el deseo de la fantasía, porque siempre que hay un deseo te esfuerzas para conseguirlo por todos los medios posibles.
Lo cual me lleva a la última reflexión, y es que ambas categorías son fluidas, pero en realidad sólo en una dirección. Es difícil que una fantasía se transforme en deseo, porque en su propia concepción está la no necesidad de su cumplimiento. Pero la capacidad de transformar deseos en fantasías probablemente sea una de las claves de la felicidad. Hay veces que sabes que el cumplimiento de un deseo conllevará consecuencias, porque vivimos en sociedad, porque vivimos en relación, porque puede afectar a otras personas. En ese momento tienes dos opciones: vivir con un deseo insatisfecho, con el displacer que eso conlleva; o transformarlo en una fantasía, y dejarlo cómodamente en ese ámbito, viviendo feliz. Para que nos entendamos, a mi me encantaría tener un superordenador de 2.000 euros. Eso comienza como deseo. Babeo, hago cuentas. Pero sé que ese dinero puede tener mejor uso. Así que el bicharraco pasa a las fantasías, y cuando llegue el momento me compraré sólo una nueva tarjeta gráfica de 150 euros, y el resto de la pasta me la gastaré en mis niñas. Y seré completamente feliz.
J.