A las puertas…


The_Rich_Tea_Story_by_KevLewis

No sabría explicártelo. Tener de todo y no tener nada. Dudar entre la tristeza irracional y profunda y la rabia irracional y profunda. Contemplar la máscara y no saber si quieres ponértela o arrancártela. No saber qué escandalizaría más.

Tengo una caja con tus recuerdos. No sé si recorrerla con las manos como si tus recuerdos fuesen tú. No sé si quemarla. No sé si enterrarla para ver si dentro de cinco, quince años, brota algo. Árboles, gusanos, niños.

Busco en el horizonte una esperanza, para derribarla con una flecha o con un beso, y después poder recogerla, y curarle las heridas, y decirle que no ha sido culpa suya.

Y sigo aquí. A las puertas. De mi partida y de tu regreso. De lo que no soy y de lo que no he sido. A las puertas del sueño y del despertar, colgado por las pestañas de la lágrima que me mantiene sujeto al mundo y que me niego a derramar todavía. A las puertas de todo. De nada. De mí.

Coming_Apart_____by_KevLewis

J.

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3 sencillos pasos para salvar tu vida (o al menos aliviarla)


The_Pain_by_littlemewhatever

Últimamente estoy rojo y rebelde que te cagas. Anticapitalista , antipatriarcal, antiheterocentrico. Porque tengo totalmente claro que todo es parte de la misma trampa, y o lo rompemos todo o no podremos salir de ella. Además estaba el tema de mi lucha a muerte contra el amor romántico. Y tras leer un artículo genial y larguísimo, que organiza y resume estupendamente muchas ideas que había leído dispersas, me ha quedado claro que es otra cabeza de la hidra. Así que no me cuesta nada pegarle otro palo más, hasta que al final podamos matarla con fuego.

¿Por qué? ¿Por qué este enfrentamiento personal mío? Porque estoy rodeado de jóvenes que SUFREN cada día por las expectativas del amor romántico. Porque están atrapados por un lazo tironeando y haciéndose polvo sin ser conscientes siquiera de que no tienen por qué tirar. Lo veo en los pasillos del instituto, en Tuenti, en Twitter… Personas que están sufriendo mucho. Y no tendría por qué ser de ese modo. Así que siguiendo la regla de máxima simplicidad, tres sencillas reglas para salvar tu vida, o al menos aliviarla.

  1. No pasa nada por estar solo. Ni te mueres, ni implosionas, ni te expulsan del planeta. Toma el control de tu vida. Aprovecha ese tiempo. Luego no lo tendrás te lo aseguro.
  2. Nada dura para siempre. Lo tuyo tampoco. Toma el control de tu proyecto vital, y haz que sea tuyo de verdad. Puede incluir a otras personas, pero no basarse en ellas, depender de ellas. Así que primero aprovecha tu tiempo, y después encauza tu vida.
  3. A veces las cosas no salen como queremos. Así de simple, así de crudo. Así de inesperado y sorprendente, ¿no? A veces las cosas no salen. Si puedes hacer algo para que salgan, y vale la pena, hazlo. Si no puedes hacer nada o no vale la pena, sigue adelante. La vida va a seguir quieras o no, así que mejor seguir con ella.

Ya está. Creo que no he escandalizado a nadie, ni herido sensibilidades conservadoras, y aún así hemos dado un punto de partida importante para luchar contra el amor romántico y sus nocivos y dolorosos efectos. Luego ya que cada uno decida si quiere seguir cuestionándose cosas y no dando cosas por sentadas, si quiere salirse de las cajas o vivir en ellas, si quiere leer el artículo larguísimo (aquí también) o no.

J.

Canciones nocivas


[Ojo, llevo unos días escuchando canciones de mis tiempos de instituto, así que esta entrada va a ser noventera a muerte :-D. Advertidos quedáis].

Pues eso. Tras los candados deberían ir por el mismo agujero esas canciones chungas. Y no estoy hablando de lo evidente en plan reggaeton, no, estoy hablando de las que nos llegan sin darnos cuenta. Y hay de todo, amigos y amigas. No sólo las de matar a gente (o el paso previo a ello); también tenemos las de acosar a gente (antecesora de esa maravilla de la saga Crepúsculo, que nos enseña que amar es acosar); y, más discretas pero en el fondo igual de dañinas, las de morirse, las de desaparecer como persona.

Mal. Muy mal. Primer paso: lo importante  es estar a gusto con uno mismo. Segundo, los comienzos siempre son comienzos. Tercero, a veces las cosas no son sencillas, ni claras. Cuarto, el amor también se acaba, se trasforma, y la gente se va. Quinto. Se sobrevive, aunque duela. Se aprende. Se vuelve a empezar. Sin modelos. Sin ideas preconcebidas.

Quien se quede sólo en las canciones del primer párrafo, se guíe por ellas, sueñe por ellas, dificilmente va a alcanzar la felicidad, me temo.

J.

Soltando lastre


Por desgracia, lo sigo viendo con terrible frecuencia. El amar se convierte en algo que no depende de nosotros, en estar en los cielos impulsado por la otra persona, o hundirnos en las profundidades más oscuras cuando no está, cuando nos abandona. Y cuando no depende de nosotros, el amor se transforma en dependencia. A veces amar es simplemente tener mucho miedo a estar solo. Por supuesto que yo no estoy libre de ello. También tengo esa malsana tendencia a amar lo imposible, a amar más lo que perdemos. Tal vez, sólo tal vez, yo tenga la suerte (o la capidad) de que cuando ese peso muerto tira de mi hacia abajo, puedo coger esa pena, ese dolor, esa sensación de pérdida y de que todo carece de sentido, y doblarla y plegarla hasta crear algo. Y los poemas me salvan, y la escritura me salva, y me ayuda a recordar lo importante, lo que sé (casi todos sabemos) pero que tanto cuesta poner en práctica.

Amar es ser libre, y compartir esa libertad. Pero el ser humano es tan absurdo que, con la excusa del amor, logra convencerse una y otra vez de que aquello que le hace daño no sólo es bueno para él, sino que es lo que más desea. Lo voy a repetir de nuevo: si te duele, si te entristece, si te enloquece, no es bueno. Aunque lleven toda una vida, toda una historia de la humanidad tratando de convencernos de que sí lo es. Y para mí, no es amor. Cuanto antes lo entendamos, antes podremos soltar lastre, y volar, y ser felices. Y comprender que el amor puede ser muchas cosas, y entenderse de muchas maneras, pero que nunca debería doler.

J.