Anatomía

Laura Makabresku - Don't Cry
Laura Makabresku – Don’t Cry

Cuanto más escribo, más cuenta me doy de que todo lo bueno y lo malo que hay en mí está repartido por los rincones de la Ciudad y sus habitantes. Escribir estas novelas tienen en realidad tanto de imaginación como de disección.

J.

Dicotomías

Hoy, entrada ubicua en Sombra y Sauce y en las Casas de la Carne, porque hay cosas que suceden en dos mundos al mismo tiempo.

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Acaba la primera parte del día. O quizás la segunda. Redacciones corregidas, notas medio listas, montando programaciones. Y con la mirada puesta en la planificación de los próximos días. Fechas para el primer examen, a quién le toca exponer la semana que viene, cómo voy a enfocar esa parte de la materia… Soy profesor. En el día a día soy profesor. Y no sólo me gusta y ocupa la mayor parte de mi tiempo, sino que además paga las facturas, que hoy en día es una extraña suerte. Me quedan probablemente treinta años de ser profesor, y no me importa.

Y luego,  un par de noches a la semana, escribo. Soy escritor también, entonces. Así me siento esos ratos. Y resulta que no estoy en el grupo de Whatsapp de los profesores, sino que el chat de grupo en el que pierdo los ratos se llamas Escritores, Libreros y Agentes. Durante esos momentos parece que soy mucho más escritor de lo que soy en realidad, porque ellos sí viven de ese modo, entre literatura y por la literatura. Pero en realidad yo soy escritor dos noches a la semana, y profesor todo el resto del tiempo.

Es una dicotomía extraña, que produce un continuo desgaste. A veces desearía que las novelas diesen dinero de verdad, y poder ser sólo escritor, completamente, y dedicarme a contar historias sin parar. Pero a veces también desearía todo lo contrario: no escribir, porque desaparecerían una cantidad de dudas, de inseguridades, de esperas, de incertidumbres, que provoca quizás no escribir pero sí publicar. Porque soy un narrador de historias, pero desde mi agujero. Y necesito ese agujero y ese no tener que preocuparme. Ya tengo que preocuparme por las adaptaciones curriculares, por el foro provincial de bibliotecas, por cuadrar la programación de aula. Más todas las preocupaciones de cualquier casa. Y es suficiente No serviría para llevar adelante también esa vida de escritor yo solo. No me veo buscando editores, preocupado continuamente por la publicidad, autoeditándome. Y creo que ya lo he dicho alguna vez, pero he sido infinitamente afortunado, tocado por el lado oscuro del destino. Así que cuando la dicotomía amenaza con agotarme, cuando pienso que no sirvo para esto, o me da miedo, o me siento agotado con esta parte de mi vida, me salva que tengo a la mejor agente del mundo malvado, y que sé no tengo que preocuparme casi de nada. Que ella se encarga. Si no la tuviera a ella, probablemente el lado de profesor ya habría ganado completamente, y las historias se irían quedando en el cajón, y viviría con menos alegrías pero también con menos incertidumbres.

Ahora de nuevo llega esa fecha. De sentirme estirado en todas direcciones. De respirar hondo, y confiar en que todo saldrá de la mejor forma posible (confiar con total tranquilidad), porque sé hay alguien vigilando. Y eso sólo lo entiende quien ha sido guardián de alguien. Quien tiene a alguien que en algún aspecto es su guardián.

Y dicho esto, me voy a escribir :-).

J.

Yüle

Snow-and-fire

Yüle. No es un comienzo. Nunca lo ha sido. El nuevo giro de la rueda del año comenzó ya en Samhain, y estamos inmersos en su movimiento. Pero Yüle es un desafío, es mirar hacia ese giro y saber que, aunque aún queda lo más frío del invierno, este invierno también pasará. Volverá la luz, y el calor, y después la primavera. Esta tarde al anochecer encenderé el tronco de Yüle con Clara, y recordaremos que la luz y la oscuridad son dos partes de la misma cosa, imposibles de entender la una sin la otra.

Y después de Yüle vendrá mi cumpleaños, la fiesta más importante para el señor Lavey. No tanto para mí, pero ya sabéis que siempre pienso sobre lo que vendrá tras ello. Eso, para dentro de unos días. Y después del cumpleaños vendrán más días, y semanas, y meses, girando sin parar en la rueda del año. En unos meses terminaré mi tercer libro. Y haré otro libro, que no será el cuarto, sino el primero de otra cosa. Eso es lo que ha ocupado mis notas últimamente, y de forma simbólica quería poner las primeras líneas hoy. Otra historia que quiere salir, que necesita salir, que va a salir. Son curiosas las percepciones, porque yo no me veo como un escritor de horror. Me veo como un escritor que está contando una historia de horror, y que va necesitando ya contar ciertas historias diferentes. Y, como no hay prisa (tened en cuenta que os estoy hablando de escribir, no de publicar, sobre publicar preguntadle a mi agente, o a mi editorial), ahora quiero contar otras cosas de otra forma. Creo que, cuando dé por terminado el tercer libro de la Saga de la Ciudad, me he ganado esas vacaciones. Normalmente entre libro y revisión me tomo dos o tres meses para despejar la mente antes de pulir lo escrito, y en ese tiempo leo y juego; pero esta vez no. Esta vez el descanso será escribir una historia más corta (ya sabéis, en vez de cuatro libros de 400-500 páginas, tres de 200-300, corto en ese sentido :-p), donde no tenga que descender a abismos oscuros para encontrar lo que quiero contar, donde me sienta limpio y luminoso todo el tiempo mientras escribo. Me hace falta. Y ya os digo que no me considero un escritor de terror. Soy un escritor al que le encanta el terror. Pero haré una pausa. Escribiré ese primer trozo de historia en mi descanso. Y después volveré con Siiri y cerraré la Saga de la Ciudad. Y después volveré a contar el resto. Y después probablemente me lance a la galaxia un poco. Y tras ello regrese a la fantasía urbana y al horror. Historias, historias, historias. Me esperan unos años muy ocupados. No sólo por eso.

Yüle. Y tengo que reorganizar mi tiempo, porque necesito ese tiempo para crear y para cuidar. Voy a reducir el esfuerzo improductivo que dedico al trabajo que paga las facturas. Dejaré de abrir tantos días la biblioteca por la tarde, dejaré de meterme en todos los proyectos del instituto, y el curso que viene seguiré por ese camino. Dando clase y disfrutándolo, sí, pero aprovechando todo el resto de mi tiempo en otras cosas. En crear, en cuidar.

Feliz Yüle. No dejéis de girar. De crear. De amar. El frío siempre cede, si resistes lo suficiente.

J.

El día

Esperado. Inesperado. Con calma. Con emoción. Sabiendo todo lo que va a suceder. Sin conocer nada de lo que va a pasar. Y luego acabará. Y dejaré de mirar preocupado en todas direcciones, en todas las opiniones, durante unos días. Como estrella fugaz, hoy. Mañana de nuevo como tranquila estrella silente. Volviendo a mi vida. Igual. Diferente. Y escribir, escribir, escribir. Hay una historia que quiere ser contada. Hay una historia que quiere ser terminada. Porque ya no es sólo mía.

Typewriter by Pauline Mak

J.