Criar a un hombre, criar a un niño

Todo este tiempo llevo pensando que no me siento preparado para criar a un niño. Que la masculinidad tradicional y toda su toxicidad me supera. Que no sé nada de fútbol, ni de cosas de machotes ni de ser un hombre. Que lo voy a pasar muy mal con los intentos de socializar varonilmente, el bloqueo de las emociones, el machismo en el trato con las mujeres. Llevo mucho tiempo pensando que es una lucha que no sé si voy a poder ganar. Y me asustaba.

Pero entonces, el otro día finalmente me di cuenta de lo evidente (voy despacito con estas cosas, qué le vamos a hacer). Y es que yo no voy a criar a un hombre. Yo voy a criar a un niño. Y los niños no son así. No hasta que se lo hacemos ser. Y será una bolita sonriente y cariñosa, y le encantarán todas las cosas que hagan y tengan sus hermanas, porque sus hermanas serán lo mejor del mundo. Y entonces llegará lo demás.

Y ese niño crecerá en una casa donde nuestros superhéroes de cabecera son Wonder Woman y la Capitana Márvel y la Viuda Negra (que dice Clara que tiene aún más mérito porque hace todas las cosas sin poderes). Donde poner la lavadora, coser la ropa o hacer de comer es una cuestión de tiempo y organización, no de sexo. Donde su padre no podrá (ni querrá) evitar señalar lo impresionantemente atractivo que es el señor Jason Momoa. Donde, cuando crezca, podrá leer las aventuras de los héroes y heroínas de Neimhaim de Aranzazu Serrano, o de las distintas razas que pueblan el universo que recorre La Peregrina de Becky Chambers. Donde Góngora y Quevedo están bien, pero a Juana Inés de la Cruz hay que querarla igual o más. Una casa donde, como sus hermanas, podrá ser lo que quiera y como quiera.

Después vendrá el mundo, sí. Pero con suerte será un mundo un poquito diferente. Porque su padre y su madre y muchas más personas estamos haciendo todo lo posible porque así sea.

Con lo cual, sí. Si viene, cuando venga, estoy preparado para ese niño.

J.

A duras penas

A Stack of Papers, por Chalibo http://chalibo.deviantart.com/art/a-stack-of-papers-183989334
A Stack of Papers, por Chalibo
http://chalibo.deviantart.com/art/a-stack-of-papers-183989334

¿Que cómo me está yendo la semana? Pues ayer por la tarde estuve en las jornadas provinciales de Biblioteca, y mi presentación de buenas prácticas parece que consiguió unos cuantos conversos a WordPress, y después me propusieron ser colaborador de la Red de Bibliotecas el curso que viene. Y hoy he dado el segundo taller de “Cultura de la Violación y Consentimiento (entusiasta)” de tres que estoy dando esta semana a cuarto de ESO. Mañana es el ultimo, y parece ser que habrá que dedicarle algún recreo más, porque el tema ha interesado. Y las clases, claro. Hoy he dado clase de latín, de lengua, de inglés y de ética. Por lo demás, esta tarde quiero dejar medio lista la entrada sobre trasfondo de El Libro de Ivo de este fin de semana (9), y está noche hay que escribir, porque si no lo haces no eres escritor. Y estoy cansado. No ese “estoy cansado” metafísico, sino el “estoy cansado” de “si me das un sofá me quedo frito”. Y aún queda.

Y quiero vacaciones. Y un ayudante. Y un té escondido en el centro en buena compañía. No necesariamente por ese orden.

J.

PD:

De como Miyazaki me salvó de ser un machirulo

Acabo de percatarme de uno de esos puntos clave de la infancia, que parecen superficiales hasta que todo encaja. Ahí, en esa tierna preadolescencia mía, hubo una película que me marcó enormemente. De animación, claro. Era el final de los ochenta, y resulta que mientras mis amigos lo flipaban con Mazinger Z y clónicos, yo estaba conquistado absolutamente por Nausicaa del Valle del Viento (que en esa época se llamaba Los Guerreros del Viento, porque claro, había que machirulizar el título y la peli a ser posible, aunque pierda todo el sentido). Fue la primera película y creo que la única de mi infancia que pedí que me alquilaran dos veces en el videoclub. Y quedé fascinado por esa muchacha valiente, independiente, de traje azul y máscara de gas. Y de algún modo Nausicaa se transformó en mi primer modelo femenino, en lo que debe esperarse de una chica (y quizás por eso siguen enamorándome sobre todo las chicas Gryffindor :-) ). Para mis compañeros del cole una chica era algo parecido a esto. Y para mí debía ser más o menos esto. Pero no acabó ahí todo, porque en esa película apareció también mi primera figura de referencia masculina. Que sí, que por supuesto que yo también quería pilotar un robot gigante. Pero me fascinaba mucho más Lord Yupa. Una figura ligeramente misteriosa, afable, pacífica pero sin miedo. Y con barba, claro :-).

Nunca sabremos que habría sido de mí sin esa película en mi camino. Si podría haber resistido igual de bien los ataques del lado oscuro masculino. Pero me gusta pensar que en parte fue esa muchacha y su planeador la que me salvó :-).

J.

Punto de inflexión

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Anoche a eso de las doce decidí leerme un par de páginas de Teoría King Kong, de Virginie Despentes, para despejarme del ordenador antes de dormirme. Lo tenía en el kindle, pero empecé a leerlo en la aplicación del móvil. Lo conseguí dejar pasada la una y media cuando llevaba medio libro. Y ahora acabo de terminármelo, tras cogerlo después de comer en cuanto he tenido otro rato.

Ahora tengo que pensar tranquilamente, ir digiriendo y esperar a que me llegue el libro en papel y en español, porque me lo he leído en inglés y seguro que me he dejado detalles atrás (que es otro modo de decir que me invento palabras que no entiendo). Pero es un libro importante. Muy importante.

J.