Nuevo Sol


Sol de Medianoche
Sol de Medianoche

J.

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Tierra quemada


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El fuego no puede destruir fácilmente lo que tiene raíces profundas.

Sobre la tierra quemada surgen caminos invisibles entre la hierba alta.

El verano todo lo abrasa, todo lo seca. Y a veces sin las llamas no es posible dejar espacio para el otoño, para el invierno. Para la primavera.

Hay veces que sólo hay tierra quemada hasta el final del horizonte.

Hay veces que sólo hay horizonte, y tierra quemada a tu espalda.

Hay veces.

J.

Final (de muchos comienzos)


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Hoy ha acabado el curso. Digámoslo así. Al menos como profesor de 4º de ESO. Hoy hemos tenido la graduación, hoy hemos tenido la cena. Y finalizan muchos comienzos. Muchos más de los que podía imaginar hace un año. Muchísimos. Para entenderlo, creo que es imprescindible hablar de la zona de confort como profesor. Así, mi zona de confort sería dar lengua a un grupo apañado en un instituto apañado. Alejarme de mi zona de confort sería dar lengua a un grupo conflictivo en un centro conflictivo. Y luego está lo que he hecho este año, que es dar latín, ética, teatro e inglés, y ya si eso un poquito de lengua. Que es coger la zona de confort, meterla en un saco y tirarla al río. Y si eso rematarla con Coeducación y Biblioteca si acaso, pero tampoco hace falta ensañarse.

Y hoy el curso ha acabado. ¿Qué he aprendido en el camino? Bueno, más que aprender, se ha confirmado. Se ha confirmado que no me encanta ser profesor de lengua: me encanta ser profesor. Y voy al trabajo a veces más cansado, a veces menos, pero siempre voy sabiendo que me encanta lo que hago, y tratando de trasmitirlo. Porque me encanta trabajar con gente joven. Escucharles, entenderles, buscar todo lo genial que el mundo les va mostrando cada día, y tratar de añadir lo que se supone que es importante. Que no siempre lo es, por supuesto, pero esa es mi labor. Y me voy sabiendo que el año que viene querría dar más lengua, bastante más; pero que si no es posible mi trabajo seguirá gustándome. Porque, insisto, mi trabajo no es ser profesor de lengua: es ser profesor.

Eso, como siempre, me lleva a las personas. Hoy he dicho adiós a un buen puñado de personas. La mayoría apenas volverán a cruzarse por mi vida. La mayoría. Este año también han aparecido personas geniales. Incluso aunque sea pesimista, es algo que acaba sucediendo. Personas geniales que han sido parte de mi vida, como yo de la suya. De ese modo extraño en el que a veces se enlazan los intereses, los deseos, los destinos. Y compartes horas y horas y horas a lo largo de los meses. Ahora voy a echar mucho de menos a unas cuantas de esas personas geniales.  Mucho, pero no del todo, porque sé que cuando me apetezca podré escribir un mensaje y saber cómo les va, o cuando a ellas les apetezca harán lo mismo. Y quedaremos para hablar de lo que queramos con la libertad que da que ya no somos profesores y alumnos. También, no obstante, se me ha quedado atrás alguna que otra persona a la que querría haber conocido más. Esas personas en las que ves una chispa de conexión, pero no encuentras realmente el tiempo ni el lugar. También quiero aprender a solucionar eso.

Por lo demás, se inicia un camino nuevo. Mis alumnos se marchan a hacer bachillerato a otros centros, y ya iremos viendo cómo nos va entrecruzando la vida. Y yo iniciaré el año que viene mi tercer año en el Galileo. Será la primera vez que paso tres años seguidos en el mismo centro. La primera vez que paso tres años con los mismo alumnos. Que sé que también van a ser geniales el curso que viene.

¿Con qué me quedo? Con todo, por supuesto. Pero si hay que elegir, con las charlas de Sexismo (y eso :-p), con el Equipo Juan de Barcelona (y mis vecinas de enfrente especialmente, claro), y con la Decimotercera Legión al completo.

J.

PD: Y yo llevaba con esta canción en mente desde la salida de Latín al Teatro Romano, y no sabía por qué. Ahora sí.

Quante cose che non sai di me
Quante cose che non puoi sapere
Quante cose da portare nel viaggio insieme

 

Entre tiempos


Esos días extraños, entre  que sabes que algo va a suceder y que sucede realmente. Esos días de espera. Esos días de hacer cosas (casi cualquiera) porque no sabes qué hacer, porque todavía no puedes hacer lo importante. Días de caminar sonámbulo, con la certeza de que todo es superfluo, carente de interés. Días de estar ausente. El lunes empieza todo. Otra vez. Y los días que quedan hasta él son puro trámite.

J.