Setiembre


Llegará. Entre las sombras y las olas. Con susurro de hojas. No sabemos aún si como camino o como destino, aunque siempre es como camino. Aún está demasiado alejado. Diminuto. Punto de luz como faro entre la bruma. Bruma de calor, y de trabajo, y de agosto. Pero está. Parpadeando a veces. Animándonos a seguir flotando. Navegando. Sumergiéndonos.

Septiembre llegará, y nos arrastrará hacia todo lo que venga detrás. Hacia lo nuevo. Hacia lo inesperado. Hacia lo que queremos ser y hacer, o tal vez no queremos, o no sabemos si queremos, o si somos o hacemos, pero vamos a hacerlo igualmente. Y a serlo. Y probablemente hasta a quererlo.

El mundo se detiene alrededor, queriendo aferrarse a julio, queriendo no escapar de agosto. Y nosotros mirando hacia septiembre. Y nosotros mirándonos en septiembre. Buscándonos entre el entonces y el ahora.

Llegará septiembre. Y allí me encontraré. Y me encontrarás.

J.

 

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El día


Esperado. Inesperado. Con calma. Con emoción. Sabiendo todo lo que va a suceder. Sin conocer nada de lo que va a pasar. Y luego acabará. Y dejaré de mirar preocupado en todas direcciones, en todas las opiniones, durante unos días. Como estrella fugaz, hoy. Mañana de nuevo como tranquila estrella silente. Volviendo a mi vida. Igual. Diferente. Y escribir, escribir, escribir. Hay una historia que quiere ser contada. Hay una historia que quiere ser terminada. Porque ya no es sólo mía.

Typewriter by Pauline Mak

J.

Carta para Clara


Uncertain Future, por smint75
Uncertain Future, por smint75

Querida Clara:

Te escribo esta carta aún sabiendo que cuando puedas leerla y entenderla ya será tarde. Pero incluso así debo intentarlo. Mientras, en el camino, te habrán tratado de enseñar demasiadas cosas nocivas. Te lo habrán enseñado en la música, en la literatura, en el cine, en la televisión. Con la vida misma te habrán intentado enseñar que la vida es así, debe ser así. Aunque sea mentira.

Te habrán dicho que el amor todo lo puede. Que el amor duele. Que el amor nos cambia. Que el amor exige sacrificios. Que la vida sin amor es triste y sin sentido. Que es tu deber enamorarte, entregarte a ese amor y darle todo y convertirlo en el centro de tu vida.

Ese te habrán dicho a ti, que eres mujer.

Y yo sólo puedo responderte una cosa ante ello: es mentira. Todo lo que te han dicho, lo que te dicen, lo que te dirán, es mentira. O, si lo prefieres, no tiene por qué ser tu verdad. Nacemos libres. Todos. En todo. Incluido en poder elegir no ya a quién amamos, sino también cómo amamos. Y de la misma forma que hay infinitas formas de pensar o de comer, hay infinitas formas de amar. Pero ninguna debería doler. No lo olvides. Ninguna. Ninguna debería limitar tu libertad. Ninguna. Y si lo hace, algo está mal, algo no debería ser así.

No sé si habremos conseguido hacértelo entender cuando comprendas esta carta. No sé si ya habrás sufrido y llorado por ese amor que te habrán vendido como el Amor, así, con mayúsculas. No sé si te habrás vuelto insegura, celosa y dependiente por amor. Si habrás dejado de ser tú, de ser todo lo que podrías ser. Espero que no. Espero que sepamos transmitirte lo suficiente como para que crezcas entendiendo la importancia de la libertad. Tu importancia. Entendiendo que igual que puedes ser lo que quieras, puedes amar a quien quieras y como quieras. Y, volveré a decirlo, que no debería doler.

La única confianza que tengo es pensar que, como todas las cosas importantes, no las aprenderás por lo que te digamos. Pero sí en parte por lo que veas en nosotros.

J.

Tiempos difíciles


Todo se está desmoronando a nuestro alrededor. O quizás no todo, pero sí muchas cosas que se venían dando por supuestas en estos doce años. Verdades incuestionables, valores inamovibles, binomios irrompibles. O quizás no todo, pero sí mucho de ello. Va desplomándose en rápida sucesión, como las piezas de un dominó que caen una tras otra a nuestro alrededor. Las cosas están cambiando, quieran o no los implicados.

A nuestro alrededor. Esa es la palabra clave. En algún momento nosotros dimos un paso a un lado. En algún momento borramos lo que había escrito para poder escribir cosas nuevas ( y cuidado que nos vigilan / la policia de lo correcto / y las buenas costumbres de hoy). Y aquí seguimos. En el corazón de la tormenta. Como te decía el otro día, no sé qué seremos dentro de diez, quince, veinte años. Pero estoy totalmente seguro de que seremos algo. Y ya es mucho más de lo que pueden decir muchos. Como el resto, seguimos sin tener claro el camino. Pero al menos sabemos algo de lo que nos encontraremos al final (una mujer y un hombre / gastados por los besos :-) ).

J.

Un trimestre sin tacha(r)


Esta mañana, apuntando cosas en la agenda del instituto, me he dado cuenta de una cosa: es la primera vez en los últimos tres años que no estoy tachando los días que quedan en el calendario. O dicho de otro modo: es la primera vez desde que dejé el Gerald Brenan que estoy realmente bien. No quiero irme a ningún otro sitio. Y lo que es más importante, en una profesión tan fluida como la mía, no tengo por qué irme a ningún otro sitio. Incluso puedo hacer planes de futuro: hoy los de 3º me han preguntado si iba a darles clase el año que viene, y tras mucho tiempo finalmente he podido responder a esa pregunta que sí (salvo puñaladas por la espalda intradepartamentales, claro, pero los compis actuales también son gente razonable).

Aún así cuando eres profesor todo fluye. Cada año cambian los alumnos, los compañeros, con frecuencia el lugar de trabajo (que, si no cambia, casi siempre se transforma un poco). Pero esta vez no me importa. Estoy a gusto. Puedo ir haciéndome mi espacio. Lo mismo a partir de enero voy una tarde a la semana a abrir la biblioteca del centro. Lo mismo trato de organizar un intercambio con Finlandia. Lo mismo intento quedarme con el proyecto integrado de lectura de 4º también el año que viene. Lo mismo todo es de un modo distinto a como lo estoy pensando, pero estoy casi seguro de que estará bien.

J.