Ya no quiero aprender japonés

El otro día venía desde Málaga a Almerimar con un disquito estupendo que me había preparado, en la primera parte lo último de Haggard, Tales of Ithiria, y en la segunda Indica (por cierto, que ya tienen página también en inglés, no sólo en suomi). Y estaba con eso, echándome doscientos kilómetros a la espalda, cuando me di cuenta de un hecho asombroso. Ya no quiero aprender japonés. Durante muchos años esa ha sido mi ilusión, e incluso eché la inscripción una vez en la escuela de idiomas (y no me aceptaron, como puede verse). Es lo habitual: eres un friki, lees manga, ves anime, quieres visitar Japón y quieres aprender japonés. Nos pasa a casi todos. Pero mi frikismo ha ido transformándose con el tiempo. Llega un momento en que no hay tiempo para ver anime (desde hace siete años me faltan por ver los cuatro últimos capítulos de Samurai7, por ejemplo), y ni se te ocurre empezar una serie nueva, por muy buena que sea. Y luego ya todo lo ves en pareja. Dejas de leer anime, y un día te encuentras leyendo comics clásicos, y apreciando las novelas gráficas de finales de los 80 (que bueno el V de Vendetta, no con ese final tan flojo que le pusieron a la película). El rol deja de ser lo imprescindible, y pasa a convertirse en lo que paga parte de las facturas y hay que traducir siempre, y a lo que a veces se juega (resaltando el a veces). Y te acabas dando cuenta de que ya nunca irás a Japón, porque un viaje familiar a Japón es demasiado caro.
Pero el friki no muere, sólo se transforma. No puedes matar a un jedi, se une a la fuerza, y al final hasta Anakin aparece junto a Yoda y Obi-Wan, jovencito y guapetón con la ayuda de los efectos digitales. ¿Que quiero decir con eso? Que ya no quiero aprender japonés. Ahora quiero aprender finlandes. Porque mola. Para entender a Indica, y a Tarja cantando en suomi, y porque a Finlandia seguro que podemos escaparnos en algún momento toda la familia, gata incluida si hace falta.


Moraleja: a todos aquellos que queréis aprender japonés, hacedlo ahora, antes de que sea demasiado tarde. Y viajad a Japón si podés. Y saludad a Rouroni Kenshin de mi parte. Somos viejos amigos.

J.

Indica (transculturalidad y fonosimbolismo)

Antes, el mundo de la música era una región más bien esotérica, cuando lo normal era hablar sólo el idioma propio y los grupos extranjeros gustaban solamente por cómo sonaban y con suerte por el aspecto que presentaban. Hoy en día el inglés es más o menos accesible a la mayoría, y ya sabemos que las letras de los Beattles en general son poquita cosa.
Así que desde aquí voy a partir una lanza a favor de escuchar música en otros idiomas, a recuperar esa sensación de “me gusta pero no tengo ni idea de lo que están diciendo”. Destaco en este punto uno de los últimos descubrimientos de Patricia: Indica, un grupo finlandés. Si alguien habla finlandes, le estaré eternamente agradecido si me traduce unas letras. Mientras, seguiré tarareando como me suena, al más puro estilo “aserejé”.

(Otro par de regalo, para el que le haya gustado, 1, 2)

J.