Queremos


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No sé qué queremos. Queremos agitar lo imposible hasta que algo sea posible.

Queremos construir nuevas posibilidades. Refugios. Caminos. Barcos.

Barcos para alcanzar espacios y tiempos que nadie ha alcanzado aún.

Queremos descubrir nuestros propios sueños, esos que aún ignoramos, y habitarlos, y llenarlos de risas y de abrazos.

Queremos luz. Queremos una oscuridad abrazada. Y después más luz.

Queremos querernos.

Simplemente.

El otoño observa al final del pasillo. Y yo quiero intuir un invierno cálido.

…and flowers in your hair.

J.

 

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Aguantando el tirón


Estamos en esos momentos del trimestre en los que empiezas a darte cuenta de que te viene largo. De que ya no sólo hace mucho sueño cada día por la mañana, sino que además hace mucho frío. Y que llevas una semana corrigiendo sin parar, y te queda otra, y luego las evaluaciones, y luego todavía dos semanas de clase. Vamos, que la cosa te viene larga sobradamente. Luego ya no es así, porque el segundo trimestre tiene en medio Semana Blanca aquí en Málaga, y además luego llega la primavera, y el tercer trimestre es un suspiro. Pero hasta Yule aún queda lo suyo.

Además, es el primer curso que madrugo todos los días. De lunes a viernes por mi horario, y sábado y domingo por los madrugones de mi gorrión para ver dibujitos con su papi (“tú me pones dibujitos y te acuestas en el sofá”, y esas cosas dichas con carita mona y vocecilla de tres años).

Supongo que las veinte horas lectivas en vez de dieciocho también se notan, porque aunque pase las mismas horas en el instituto, hay más carga de trabajo para casa. Y como yo soy un tío apretado, sigo mandanto los textos, y los trabajos, y todas las cosas que considero importantes. Y luego hay que corregirlas, claro. No aprendo.

Y tal vez es que soy muy pagano, y por eso el camino hasta Yule, hasta el solsticio, ese menguar continuo de la luz, me afecta. Necesito que llegue (justo a tiempo, con las vacaciones), y que amanezca un nuevo ciclo en el que vamos descubriendo que la oscuridad no va a reinar para siempre. Además, después de Yule vienen muchas cosas chulas, con el fin de la primera parte de El Libro de Sombra, si todo va bien, y una primera reunión de lectura con mis beta-testers favoritos. Y las vacaciones. Necesito vacaciones. Queda un mes. Así que eso, habrá que seguir aguantando el tirón.

J.

Hibernando


Ahora tocaría hacer una entrada explicando por qué Sombra y Sauce, y toda la historia que lo rodea. Pero como todavía no está publicado siquiera el primer volumen de la saga (ni publicado ni vendido, vamos :-) ), y Sauce no sale hasta el segundo, puede esperar un poco. Así que escritura libre. Ya hace un poco de invierno, con su poco de frío y su mucho de noche. Y las personas (las personas como yo al menos) nos volvemos un poco (más) para dentro. No es que hibernes, pero casi. La falta de tiempo, de luz, de primavera, hace que sean necesarias muchas menos cosas para sobrevivir. La taza de té, Sombra y sus problemas, el achuchón de Clara, Patricia siempre ahí; y con un mensaje disperso o una foto inesperada que te alcanza por tierra, mar o aire, ya tienes todo lo necesario para esperar a que ceda el hielo. Calentito en casa.

Enhorabuena a todos los ermitaños, que en estos días no necesitan excusas para no salir ;-).

J.

Winter is coming…


Esas semanas en las que se te junta todo. Toneladas de trabajo. Burocracia. Malas noticias laborales. Citas familiares. Malentendidos. Agobio. Ruedas que se pinchan. Y te miras al espejo y dices, ¿si ayer era casi verano, de dónde ha salido esta ventisca? Y tengo que ponerme las pilas. No puedo permitirme sentirme desbordado, ni acurrucarme y decir “que estrés”. Hay cosas que hay que hacer. Muchas. Así que trabajo, trabajo, trabajo, y mientras intentar que lo que no es trabajo vaya encajando. Afortunadamente, incluso en medio de la tormenta, hay atisbos de primavera o retazos de verano, sea en forma de paseo, de noche en casa,o de carta. Me encantan las cartas.

Por lo demás, el Libro de Sombra avanza, aunque despacito. Mis alumnos del Galileo en general no se atreven a agregarme al Tuenti. Tengo alumnos repetidos de otros años (no repetidores, de esto tengo que hablar con calma XD). A lo mejor en el viaje de estudios vamos a los Países Bajos. O a un crucero por el Mediterráneo (pero yo soy el profe de reserva, probablemente no vaya). Y Clara necesita un disfraz de bruja más grande para Halloween. Vuelvo al trabajo

J.

Dicotomía


Hoy es uno de esos días que pueden ir en dos direcciones. Podía haber mirado las pilas de cosas por corregir, podría haber comenzado a enumerar todo lo que me falta y todo lo que echo de menos, y hacer una entrada con alguna imagen ambigua pero triste y una canción como esta. Y todo habría ido cuesta abajo. Porque yo lo habría decidido.

Quiero creer que tenemos capacidad de controlar nuestro destino. O al menos de intentarlo. De intentarlo siempre. De enfadarnos, de luchar, de pelear, de alejarnos, de volver. Hay que dejarse llevar por todo, menos por lo que nos paraliza, lo que nos entumece y nos hace creer que sólo hay una opción, que sólo hay cosas que nos duelen. Así que primero he puesto esta canción:

Snap back to reality, Oh there goes gravity

Vale, tras el impacto de la realidad, la posibilidad de rebelarnos contra ella. De recoger todo lo bueno, lo genial, lo que nos hace valientes, lo que nos hace fuertes, lo que nos hace felices. Y convertirlo en nuestras armas. Y luchar.

Y sí, todavía queda un buen trecho hasta Ostara, y hasta Lughnasadh ni te cuento. Pero vamos a llegar igualmente :-).

Es verdad, faltaba la imagen:

J.

Sombras de invierno


El invierno se aproxima con su huella de cansancio y su sombra de tristeza. El descanso y la fiesta aún están a un mundo de distancia, pero la prisa, el peso del esfuerzo y las montañas de trabajos y exámenes ya están aquí, para informarnos de ese final casi inminente. Es cierto que mañana, o quizás simplemente dentro de un rato ya se me habrá olvidado, pero ahora mismo todo me agota (y todo es los trabajos que hay que corregir, los exámenes que tengo que preparar, las evaluaciones de los niños del programa de Acompañamiento, los horarios y profesores de los grupos interactivos, la presentación para las charlas de alfabetización digital de cuarto, y probablemente más cosas aún que ahora se me están olvidando y que el lunes saltarán sobre mí en cuanto vuelva al instituto, como preparar los carnets de la biblioteca de 1º). Afortunadamente hay cosas que me permiten recuperar fuerzas. Escaparme una pizca. Y son las cosas que todos entendemos, como el abrazo que llega a tiempo, esa naricita fría encantadora, un “¡Paaaapiii! ¡Paaaapiiii!” en el momento adecuado. Y la música. Siempre la música. Que es otra forma de decir la belleza. Así que el lunes comenzaré a andar cuesta arriba hacia el instituto, pondré en marcha la música, y en 1′ 36” el mundo se detendrá un instante, y la magia me impulsará para cruzar otra semana más.