Vértigo y transformación

Lo bueno de los días de lluvia es que hay mucho tiempo para cosas caseras, como escuchar música que hace tiempo que no escuchabas, y mirar pensativamente por la ventana, y reflexionar. Y escuchando, resulta que hay canciones que hablan de cosas que son lo mismo, pero no lo son, aunque podrían ser parte de la misma historia :-). Y tras ese comentario tan claro, otro día hablaremos de los destiempos. Es día de música ;-).

Otro hombre dormirá contigo
y dará nombre a todos tus hijos.
Ven, acércate a mí,
deja que te vea,
que otras primaveras
te han de llevar muy lejos de mí.

Vértigo, Ismael Serrano

Zapato que en unas horas
buscaré bajo tu cama
con las luces de la aurora,
junto a tus sandalias planas
que compraste aquella vez
en Salvador de Bahía,
donde a otro diste el amor
que hoy yo te devolvería.

Todo se transforma, Jorgue Drexlerç

J.

Escritura y música

Ya he comentado varias veces que con El Libro de Ivo el proceso de escritura ha ido muy unido a su banda sonora, y probablemente sin Lyriel y sin Paranoid Circus el libro sería diferente, o no sería. Pero revolviendo textos antiguos, he recordado que no es la primera vez que me pasa eso. Mi anterior intento serio de novela (hace ya unos cuantos años), era una novela sentimental, Te trajo la lluvia, que narraba con una sucesión de monólogos interiores la relación de amor entre un joven universitario demasiado reflexivo y una empresaria treintaañera con complejo de culpa por lo que estaba haciendo, con joven universitaria amiga y enamorada de él como tercer vértice de la historia. La novela murió de agotamiento, y al tratar de releer las primeras páginas hace poco me di cuenta de lo farragoso que era el ritmo narrativo (“farragoso” es una palabra que es farragosa en sí misma -.- ). Aparte de que el estilo de escritura trata de imitar a José Luis Sampedro sin llegarle a la altura de las babuchas, la historia está completamente muerta porque ya no soy la persona que comenzó a escribirlo, y los personajes actuarían y vivirían de otro modo, así que no creo que nunca retome ese manuscrito a medias (unas 150 páginas).

Lo importante, tras esta larga y poco interesante introducción, es que la historia también tenía como punto de referencia una canción, que me ponía todos los días antes de empezar a escribir. En este caso, el culpable era Ismael Serrano (cuanto tiempo hace que no escuchaba yo a este señor), con su Vertigo:

Era una novela de facultad, así que necesitaba una canción que hablase de facultad, aunque no fuese la mía.

Y como en esa época escuchaba mucho a Ismael Serrano, y últimamente estoy con canciones antiguas, otro par de temas suyos para el recuerdo :-) , pero que aún hoy sigo encontrando hermosos. Cambia la vida, las personas que escuchan, y la canción puede hablarnos ya de otras personas y lugares, y seguir siendo igual de hermosa. O más.

Sin ti a mi lado

Qué va a ser de mí

Y nó, no voy a poner la tópica de esa época, aunque también me guste :-).

J.