Surrender in dance


Pues mi plan para el verano era estar tranquilo, descansar, comenzar a trabajar en el Libro de Sombra, hacer cosas sencillas y familiares, como ir a la playa o al parque. Y sí hemos ido a la playa. Pero he estado en un Salón del Manga, he estado reuniéndome para planear locuras, he quedado con personas y personitas maravillosas, y acabo de volver de Dos Días en el Infierno, y no estoy haciendo en realidad nada de lo que había pensado. Y todo está siendo genial.

Pero ahora, en los comienzos de agosto, el cansancio me tira hacia tratar de recuperar esa rutina (feliz rutina) planeada y no llevada a cabo (los demás ermitaños y ermitañas me entienden).

Y sin embargo… creo que voy a seguir rindiéndome a la danza. Así que probablemente a principios de Septiembre os diré que apenas he escrito, pero que he hecho muchas otras cosas interesantes, como comer helado, ejercer de doctor de juguetes, quedar en lugares secretos, participar en jornadas juveniles, y quién sabe qué más.

The tragedy of life is
That it ends so soon
And that we wait
So long to begin with it

Dance like no one’s watching
Sing like no one’s listening
Love like you have never been hurt before

J.

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Soltando lastre


Por desgracia, lo sigo viendo con terrible frecuencia. El amar se convierte en algo que no depende de nosotros, en estar en los cielos impulsado por la otra persona, o hundirnos en las profundidades más oscuras cuando no está, cuando nos abandona. Y cuando no depende de nosotros, el amor se transforma en dependencia. A veces amar es simplemente tener mucho miedo a estar solo. Por supuesto que yo no estoy libre de ello. También tengo esa malsana tendencia a amar lo imposible, a amar más lo que perdemos. Tal vez, sólo tal vez, yo tenga la suerte (o la capidad) de que cuando ese peso muerto tira de mi hacia abajo, puedo coger esa pena, ese dolor, esa sensación de pérdida y de que todo carece de sentido, y doblarla y plegarla hasta crear algo. Y los poemas me salvan, y la escritura me salva, y me ayuda a recordar lo importante, lo que sé (casi todos sabemos) pero que tanto cuesta poner en práctica.

Amar es ser libre, y compartir esa libertad. Pero el ser humano es tan absurdo que, con la excusa del amor, logra convencerse una y otra vez de que aquello que le hace daño no sólo es bueno para él, sino que es lo que más desea. Lo voy a repetir de nuevo: si te duele, si te entristece, si te enloquece, no es bueno. Aunque lleven toda una vida, toda una historia de la humanidad tratando de convencernos de que sí lo es. Y para mí, no es amor. Cuanto antes lo entendamos, antes podremos soltar lastre, y volar, y ser felices. Y comprender que el amor puede ser muchas cosas, y entenderse de muchas maneras, pero que nunca debería doler.

J.

…y en marcha (To Know, To Dare, To Will)


Vamos a terminar con la trilogía de entradas de Imbolc :-). Ya hemos recuperado ánimo, ya nos hemos hecho fuertes, ya tenemos y energía. ¿Y ahora qué entonces? Ahora decidir lo que queremos, visualizarlo. Y (si no daña a nadie :-) ) hacer lo que quieras. Sin más. Nada menos. Haz lo que quieras, vive como quieras, vete a donde quieras. Porque libertad y felicidad son dos conceptos que difícilmente pueden sobrevivir el uno sin el otro (y yo diría también que libertad y amor, pero eso para otro día :-) ).

Así que nada de dejar que los demás te digan lo que quieres. Nunca.

J.