¿Por qué (Linux vs pasividad)?

El renacer invernal de V de Bardo ha despertado mi vena combativa, así que voy a volver a dar la brasa con lo mismo, pero sólo un poquito. Ante la pregunta “¿Por qué usas Linux (Ubuntu en mi caso)?”, hasta un paleto como yo puede darte tres o cuatro razones sólidas (es gratis, me permite hacer todo lo que quiero, es seguro, los principios morales en los que se basa me parecen correctos), y los expertos podrían darte un camión de razones. Pero es que la pregunta puede volverse fácilmente del revés, a “¿Por qué no usas Linux?”, y en la inmensa mayoría de los casos la respuesta es única: “Porque el ordenador venía con Windows”, como mucho con el añadido de “…y ya me he acostumbrado”. Lo cual es una razón bastante triste (entendiendo triste no como lo contrario de alegre, sino como una mierda de razón). Esa pereza incluso para algo que es bueno para nosotros, ese retorno virtual al “Vivan las cadenas” dice mucho sobre la sociedad en su conjunto. Pero yo soy muy pesado cuando hace falta, así que seguiré insistiendo. :-)

J.

Publicidad vs lo importante

Llevamos unos días medio tontos en los medios de comunicación con la muerte de Steve Jobs, que si una pérdida irremplazable, que si era lo más grande desde Camarón, pero en informática, etc. Yo supongo que ese señor sería buena persona (o no), y sabría de lo suyo (o no), pero que mucha gente compre sus productos y que sus abogados logren que no se puedan vender los de otros no lo convierte en un hito en el mundo de la informática. En todo caso en el mundo del marketing. Y en la estela de su muerte, me he encontrado hoy otra noticia.
Incluyo el cuadro de las familias de Sistemas Operativos que dependen de UNIX para hacernos una idea:
Sin Steve Jobs no tendríamos Ipod, ni Ipad, ni Iphone. Tendríamos que conformarnos (oh, espanto y terror) sólo con mp4, y tabletas y móviles Android. Pero sin Dennis Ritchie no tendríamos Apple, ni Android, ni Linux, y los superordenadores del mundo tendrían que correr Windows, con lo cual petarían, y a efectos prácticos no tendríamos superordenadores. Así que tratemos de ver las cosas con perspectiva. Hoy todos los pingüinos del mundo están un poquito más tristes.

J.

Dadme un manual y dominaré el mundo

Últimamente estoy consiguiendo hacer muchas cosas sin comprender realmente lo que estoy haciendo. Por ejemplo, con el Ubuntu. Una de las cosas extrañas (y para mi buenas) de Linux es que todo se puede apañar o toquetear con comandos. Como en los viejos tiempos. Así que si después de estar trasteando con los monitores duales no me aparecen las barras del menú, no me dejo dominar por el pánico (bueno, sólo la primera vez :-) ), sino que busco en internet, donde algún amable linuxero veterano me informa de que para arreglar los paneles desaparecidos sólo tengo que hacer:
Alt+F2
gnome-terminal
gconftool –recursive-unset /apps/panel
rm -rf ~/.gconf/apps/panel
pkill gnome-panel
Y listo. ¿Qué quiere decir “rm -rf ~/.gxonf/apps/panel”, por ejemplo? Ni idea. Ni la más remota idea. Es magia. Pero funciona. Poco a poco voy quedándome con los comandos (por ejemplo, ya sé que es sudo :-), e incluso la diferencia entre aptitude y apt-get), pero en general no tengo ni idea de lo que estoy tecleando en la terminal. Y mola.
Y luego está el instituto, claro, donde estoy tratando de instalar una base de datos MySQL (o algo así) en un sitio web gratuito que he creado, con la intención de poder subir la base de datos del programa de bibliotecas Abies y que se consulte desde internet. Nuevamente, sin tener ni idea de lo que estoy haciendo, y tirando de manuales y páginas web :-). Así es el mundo moderno. Si lees los manuales puedes ser el amo (juas, juas, juas, risa malvada). Si no, estás indefenso.
J.