Los fuegos de Litha, 2018


Termina una rueda. Empieza una rueda. Y en cada punto del giro significa una cosa diferente. Litha siempre se me escurre entre los dedos, porque me habla de trabajo, de notas, de alumnas y alumnos que quiere ver cómo ha terminado su rueda, de la prisa por correr hacia los fuegos de Lugnasad y perderse en el verano. Pero este año Litha me ha encontrado forzosamente parado, entre toses y medicinas, con lo cual he podido parar un instante, mirar atrás, mirar adelante. Todo lo que he cambiado. Todo lo que he aprendido. Todo lo que he luchado. Y ahora, cuatro giros más de la rueda como director.

Mañana el sol comenzará a reducir sus horas, y me da la impresión de que Litha me descubre por primera vez su significado. Planificación. Siembra. Proyectos que se entierran ahora profundamente en la tierra, que irán germinando lentamente. Es el momento de trabajar en cosas aún invisibles. Del silencio y la sonrisa cansada y la mirada en el horizonte. De elegir caminos, aunque aún no sea el momento de recorrerlos. De elegir las cosas que deberán arder más adelante.

Vendrán. Cambios. Problemas. Esfuerzos. Risas. Vendrá todo. Y seguiremos.

J.

 

(Imagen de Omelettu via DeviantArt)

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Litha – Underwater


Respirar hondo. Ese es el primer paso. Dos, tres veces. Así, una vez que estás en el fondo, sólo tienes que dejar que el aire que llevas dentro te vaya elevando hacia la superficie. Y, si te dan las fuerzas, ir contemplando lo que te rodea. Incluso disfrutándolo. Aunque te falte el aliento.

Feliz Litha.

J.

PD:

Litha


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J.

PD: Sé que con retraso. Días complejos.

Limpieza de verano (fuegos de Litha)


Tiempo de hacer limpieza. Abrir ventanas. Limpiar el polvo. Y revisar todas esas cosas que vamos guardando en el corazón. Porque llega un momento en el que hay que deshacerse del peso muerto para seguir ascendiendo.

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Hasta los zorros tenemos que hacerlo de vez en cuando. Esa persona que sabes que no va a volver. Esa persona que siempre insiste en avanzar por el camino equivocado. Esa persona que ya no te compensa. Que quizás en realidad no te ha compensado nunca.
Y con esto los no-zorros a menudo se confunden y se sorprenden. Porque querer a alguien es genial. Y los zorros podemos querer ilimitadamente, indefinidamente. Pero eso por sí mismo no implica nada, no conlleva nada. Querer es sólo un principio. Un camino. Un proceso. Y a veces a pesar de querer a alguien tienes que alejarlo de tu vida. O alejarte tú. Para eso existen hogueras como las de Litha. Para coger todo aquello que consume nuestro tiempo, nuestra energía, nuestra felicidad; para coger todo aquello que nos agota. Y quemarlo.
El mundo, la vida, están repletos de personas a las que querer, con las que compartir, con las que crecer. Eso aprende uno como zorro. Y las hogueras de vez en cuando son buenas. Al menos una vez al año.

J.

PD:

Eme, cuando se ponga el sol voy a despedirme.
Será como un collage lo que tuvimos.

Litha


Pues ya se aproxima. Litha. Medioverano. El comienzo del calor, fin de las obligaciones. Se aproxima un mundo nuevo y diferente. La vuelta a la Ciudad. La vuelta a los zombis. Cambios alrededor. De situaciones, de relaciones, de posibilidades. Litha es el comienzo de… ¿de qué? No adelantemos acontecimientos. El comienzo del siguiente giro de la rueda del año. Atrás quedó Beltane. Aún lejos queda Lughnasadh. Pero también llegará.

Supongo que otros celebrarán San Juan, y encenderán fuegos sin sentido. Por mi parte, el fuego lo llevo por dentro, así que esperaré a que Litha venga y pase, y después, si hay suerte, antes de Lughnasadh el verano traerá ninfas, y llamas y hasta laberintos en los que perderme. Y quién sabe qué. No tengo prisa, ni miedo. Y a veces soy tan loco que hasta creo que tengo un poco de esperanza.

J.