To Be Silent

Estoy preparando la primera entrada de trasfondo para la web/Facebook de El Libro de Ivo, y evidentemente tengo que hablar de cómo aparece la magia en el el libro, y de qué magia aparece… Y me encuentro que me resulta muy difícil hacerlo sin entrar en el terreno personal. Porque yo he escrito sobre la magia que conozco, sobre la magia que he vivido. Y el que me conoce y, por ejemplo, se ha enfrentado alguna vez a mi tarot, sabe perfectamente a qué me refiero. Y que mi vida está llena de extrañas coincidencias mágicas y de escepticismo en la misma medida. Y que creo que el mundo es lo que decidimos creer. Y que si soy algo, soy pagano, pero que no hay por qué ser nada. Pero, ¿cómo explicar eso para explicar El Libro de Ivo? ¿En qué medida es necesario? O dándole la vuelta, ¿por qué tendría que no decirlo? No lo sé. Dudo y dudo, y pongo y quito cosas de la entrada. Y la otra noche saqué de nuevo las cosas brujeriles, que llevaban un buen tiempo en su baúl, y me sentó bien. Y me pregunto no sólo qué soy, sino qué quiero ser, que es quizás una pregunta aún más importante.

Y es complicado definir lo que soy. Pero está claro que incluye un pentáculo.

J.

Un apunte de Zona de Caos

Hoy me ha llegado un artículo interesante de Zona de Caos. La versión corta: “después de perder media vida con los misticismos, el esoterismo y la búsqueda de la trascendencia, comprendí que todo era la misma basura (o basurilla) y que lo mejor es disfrutar de las cosas reales que tenemos aquí y ahora”. Me ha gustado. :-). Ahora, a preparar un biberón.

 J.

De deseos, fantasías y magia moderna.

[Atención, peligro, reflexión filosófica demasiado profunda para un fin de semana por la mañana]

Ayer por la noche estábamos viendo el programa de Manu Sánchez via la web de Canal 2, y salio Valérie Tasso hablando de deseos y fantasías (sexuales). Venía a decir más o menos que los deseos es la medida de lo que queremos hacer, y las fantasías un reflejo de nuestra capacidad de imaginar. Es decir, que una fantasía es algo que sabemos que no queremos hacer, o que no necesitamos hacer. Más tarde, en el momento de lucidez de la ducha, me surgió una reflexión más amplia, partiendo de ese punto, y abandonando el ámbito sexual (o no limitándomea él, por lo menos, que esta tiene que ser una entrada para todos los públicos inteligentes).

Hay un hecho evidente, y es que un deseo no satisfecho causa frustración o sufrimiento (displacer, dirían mis profesores de Psicología de Medicina). Y las personas tratan de satisfacer sus deseos. La mayoría de las escuelas de magia moderna coinciden en el punto de partida de que el mago puede conseguir todo lo que desee, siempre que ese deseo entre en el campo de lo posible. Si deseas lanzar bolas de fuego, no lo conseguirás. Si deseas un televisor enorme, y haces lo correcto (voluntad y acción unidas), el televisor no te caerá del cielo, pero a lo mejor recibes un dinero imprevisto, encuentras un saldo, o algo similar. Lo posible se hace cierto. Esto hace que en general los magos seamos personas de un enorme pragmatismo, que diferenciamos perfectamente el deseo de la fantasía, porque siempre que hay un deseo te esfuerzas para conseguirlo por todos los medios posibles.
Lo cual me lleva a la última reflexión, y es que ambas categorías son fluidas, pero en realidad sólo en una dirección. Es difícil que una fantasía se transforme en deseo, porque en su propia concepción está la no necesidad de su cumplimiento. Pero la capacidad de transformar deseos en fantasías probablemente sea una de las claves de la felicidad. Hay veces que sabes que el cumplimiento de un deseo conllevará consecuencias, porque vivimos en sociedad, porque vivimos en relación, porque puede afectar a otras personas. En ese momento tienes dos opciones: vivir con un deseo insatisfecho, con el displacer que eso conlleva; o transformarlo en una fantasía, y dejarlo cómodamente en ese ámbito, viviendo feliz. Para que nos entendamos, a mi me encantaría tener un superordenador de 2.000 euros. Eso comienza como deseo. Babeo, hago cuentas. Pero sé que ese dinero puede tener mejor uso. Así que el bicharraco pasa a las fantasías, y cuando llegue el momento me compraré sólo una nueva tarjeta gráfica de 150 euros, y el resto de la pasta me la gastaré en mis niñas. Y seré completamente feliz.
J.

Samhain 2009 (con retraso, como no)

Este año voy a tratar de ser un poco más original, y en vez de poner una foto de una calazaba (que la pondre el fin de semana si tengo fuerzas para bajar las fotos), voy a poner dos de los enlaces neopaganos y equivalentes que mas he visitado últimamente.

Primero, algo de música, en Pagan Pentagram Radio, que emite por internet música pagana/celta/new age. A mi me gusta.


Luego, algo de magia. Zona de caos (Psiconavegando paragidmas) es una página estupenda, que cubre muchos temas, y que presenta una buena visión de la magia del caos, que es probablemente el enfoque al que estoy más cercano últimamente. Probablemente. En cualquier caso es estupendo para reflexionar un poco. [Y sí, la estrella de ocho puntas es el símbolo del caos]

Y entre la faringitis (o lo que sea) y la revisión de la última traducción del año, no hay tiempo para más.