Mareas


No podemos controlar las mareas. Tampoco luchar contra ellas. A veces podemos observar la luna, y tratar de predecirlas. Y otras sólo hay nubes, o un sol brillante. A veces esperas, esperas, y nunca llega la ola que puede llevarte a mar abierto. A veces se alza una tormenta y un golpe de mar te arrastra. A veces somos náufragos, a veces navegantes, a veces observadores desde la arena. A veces nos volvemos sal.

No podemos controlar las mareas. Y poco a poco voy aceptando que vivo en una isla. Repleta de sonrisas, y palabras, y estrellas. Pero una isla. Y sólo de la marea depende que llegue o no alguna barca a sus orillas. Que pueda salir de ella. Y son mareas. Extrañas y misteriosas mareas. Ni culpables, ni responsables. Sólo una luna que tira de nosotros a veces, a veces nos empuja. Así que respiro hondo (arena, sal, viento, noche), y vivo. No se puede esperar a la marea. Sólo dejar que te inunde cuando llegue.

J.

Anuncios