Escribir

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Escribir.

Escribir como viajar al espacio. Exterior o interior.

Escribir como flotar dentro de uno mismo y fuera de todo.

Escribir no para contar historias, para ser historias.

Y hoy escribir cosas hermosas. Cosas de hilo y sonrisa y cocina con olor a desayuno.

No cojo el dolor y lo escribo. No cojo el odio y lo escribo. Escribo simplemente, y todo eso queda atrás. Y, si escribo lo suficiente, cuando vuelvo ya no está.

Escribir.

Hasta el cielo. Hasta el tiempo. Más allá.

J.

Keep Music Pagan

Keep_music_Pagan_by_SilverMKI

Lo bueno de volver a dedicar ratos con Sombra no es sólo que me encanta escribir, es que renueva ese lado más mágico de mi interior.

J.

Eso es culpa tuya.

Cantamos canciones. Vivimos canciones. Pones música y a veces te parece que lo que estás viviendo en ese momento sería el vídeo musical perfecto. Nuestra vida está hecha de canciones, y vamos introduciendo canciones en nuestra vida. Pero al final las canciones no son canciones: son los momentos en los que las escuchamos, son las personas que nos las regalaron.

Y sí, tenemos nuestro estilo. Y la música que nos gusta, y los cantantes que nos gustan, y la música que nos ponemos siempre. Y yo soy metalero, y siempre ando entre mi Tarja, mi Within Temptation, mi Lyriel… y también cuando encarta Leiva, Iván Ferreiro, y Extremoduro, y Apocalyptica, y muchos más. Pero no estaba en mis planes que simplemente unos acordes de piano pudieran hacer que se me encogiese el corazón. Eso es culpa tuya. O gracias a ti.

J.

 

Emociones y qué hacer con ellas

El otro día por la tarde estuve en un taller en el instituto. En teoría iba a ser de inteligencia emocional, pero fue un poco de eso, un poco de coaching, un poco de todo. Tampoco es que aprendiese mucho, pero volvieron a decirse de otro modo cosas que yo ya había leído hace no demasiado en un libro de Dossie Easton y Janet W. Hardy, relacionadas con las emociones negativas, y qué hacer con ellas. Así que voy a aprovechar para resumir mi pequeña guía práctica, que por lo menos a mí me funciona.

1. ¿Qué hacer cuando te sientes como una mierda?

Localizar el problema. Descubrir por qué te sientes así. ¿Soledad? ¿Celos? ¿Frustración? Hay que saber qué nos hace daño, porque si no no podemos tomar medidas contra ello. El viejo y apreciado “Conócete a ti mismo”.

2. Acepta la emoción.

No es buena cosa negar lo que sientes. Me miro al espejo y digo “tengo miedo”. O “la echo de menos hasta morirme”.

3. ¿Y qué hago ahora?

Ahora viene el punto de inflexión. La tendencia natural cuando te sientes mal es seguir sintiéndote mal, y hacer cosas en las que ese sentimiento se acentúa. Es tremendamente fácil caer en la autocompasión, pura cuesta abajo. Nos ponemos música triste, música que nos habla de todo lo que hemos perdido o lo que nunca tendremos, y a llorar, y a llorar y a llorar. Vale, aceptamos un ratito de llanto. Pero al final habrá que hacer algo. Sea hacer algo realmente, cuando haya algo que se pueda o se deba hacer, o sea aceptar y seguir hacia adelante, cuando el problema es todo nuestro o sin solución. Así que en vez de ponerte una canción que te hunda, te pones una canción que te lance. En vez de quedarte en casa, sales a dar una vuelta, a correr hasta estar sin fuerzas. En vez de ponerte una peli dramática, te dejas los ojos con la Wii repartiendo muerte. Haz lo que te guste. Come chocolate. Si no puedes más, pues a dormir. Todo pasará. Sí. Todo. Hasta eso. Un día dolerá un poco menos, y luego otro poco menos. Porque la emoción que no alimentas se consume.

Esto es como Matrix, amigos míos. Puedes elegir a este tío con barbita y ponerte a llorar, o a este otro y resurgir.

J.

PD: El resumen, para el que se haya despistado: ponte música que refleje no cómo te sientes, sino cómo te quieres sentir. Y a vivir.

PDD: Los metaleros lo tenemos más fácil lo reconozco. Por muy bajo que estés, poniendo al volumen suficiente ciertas cosas siempre te relanzas. Sobre todo si mueves mucho la cabeza.