Ostara y el invierno

Hoy necesito un poco de primavera. Y busco el fuego. Y me acurruco en mi madriguera. Y aguardo.

J.

Primavera urgente (Ostara)

Así, entre algunos que sólo se preocupan por la primavera que no llega, otros que la reciben como se merece, y a los que les resulta indiferente, a mí este año la primavera me ha pillado de sorpresa casi, con una sensación de atropello, de falta de tiempo. De que urgentemente tengo que primaverarme, y no sé cómo, y mucho menos cuándo.

Necesito, quizás, una prórroga. Unos instantes más para encontrar la cinta para atar el tiempo, para desplumar arcángeles glaciales, para terminar de completar el inventario de lugares propicios al amor. No llego. No me llegan. No nos encontramos, dando vueltas entre estaciones caóticas y trenes florales o tormentosos. Y, si no hay primavera, no hay beso. Supongo.

Así que avanzaré un poco más, a ciegas, a trompicones, guiado por el olor de la brisa, el calor que casi sientes en la punta de los dedos, o quizás por pura inercia, porque son casi cuarenta caídas ya por la rueda del año, y al final acabas dejando que tu instinto te diga cuándo agacharte, cuándo volver a ponerte en pie. Cuándo llega la primavera. Cuándo aún tienes que esperarla. Y cuándo no queda más remedio que remangarse e ir en su busca.

J.

Ostara y los giros

Regresa Ostara. Regresa la primavera. Porque la vida son giros y círculos. Y todos los giros son iguales. Y todos son diferentes. Y ahora toca girar un poco más rápido, un poco más lejos, ampliar la órbita y transformarla para siempre. Para siempre. Lo decimos como si fuese algo excepcional. Todo es para siempre, todo es definitivo, salvo que aprendamos a desandar el camino del tiempo. No podemos. Sólo seguir descendiendo por la rueda del año. Y en cada giro, cierto, podemos tratar de hacer las cosas distinto, de hacerlas mejor. Eso sí. Pero lo que hagamos, de nuevo, sea bien o mal, será para siempre hasta el siguiente giro.

nature-1241830_1280

Esta primavera es un río que me arrastra, feliz y nervioso, aguardando el inminente deshielo. Me marcho para siempre. Llego para siempre con él. Y lo importante es eso. El aquí, el ahora. Ni lo que queda atrás ni lo que habrá delante. Siempre estaremos en el punto más alto de la rueda, o el más bajo. Porque es una rueda. Siempre en el punto medio. Ostara me inunda, y yo me dejo inundar.

J.

Ostara devorada -.-

Sí, debería haber puesto el otro día una foto del conejo de chocolate y esas cosas. Pero no dio tiempo. Ñam.

:-)

J.