Tron, muchos años después, y el efecto Ubuntu


Anoche vi Tron Legacy. Hace unas semanas cometimos el error de volver a ver Tron, y nadie nos devolverá esa hora y media de nuestra vida (que aburrido, por favor. ABURRIIIIIIDO), pero ha valido la pena por ver la evolución estética tan interesante que han hecho con todos los conceptos visuales de la película original: las motos, los “paranoides espaciales”, el barco que va por el haz de luz, los trajes. Está todo (vale, los tanques no), pero mejorado. Muy mejorado. Ya no duelen los ojos de verlo tras media hora. También me ha gustado mucho el efecto del Jeff Bridges joven mediante efectos digitales, y ahora tengo de fondo de escritorio a Quorra tumbada en el sofá, pero vamos a los detalles interesantes que te hacen reflexionar.
1) ENCOM: el efecto Microsoft. Una multinacional muy mala, que monopoliza el mercado de los sistemas operativos, y de la cual se dice al principio más o menos “Con lo que cobramos a colegios y estudiantes por nuestro SO, ¿qué cambios hemos introducido en la versión nueva?“, a lo que responde el malvado directivo “Hemos cambiado el dibujo de la caja”. Todos tenemos claro hoy en día que Microsoft es malo, y el prota y su papi creen en el software libre, y que debería ser de todos, que se pensó para que fuese así y ahora lo están vendiendo malvadamente. Lo cual nos lleva a la segunda parte:
2) Tron y Ubuntu: en realidad, el SO de ENCOM se pensó para ser gratuito, y cuando vemos en un pantallazo la terminal, resulta que, directamente, están corriendo Ubuntu :-).
tron-legacy-ubuntu
Fijaos al final de cada línea que está corriendo en el terminal :-). Usan Ubuntu, pero está feo decirlo. Ese es un detalle interesante, igual que en Matrix, cuando hackeaban la terminal utilizaban Linux. Un pequeño toque de realismo.
3) Usuarios vs Programadores: en la película original de Tron, la dualidad era programas y programadores. En la de ahora, es programas y usuarios. Los programas luchan a favor o en contra de los usuarios, no de los programadores. Así es como ha cambiado el mundo en los últimos treinta años: antes la informática era de unos pocos, y ahora de todos. Es curioso, porque de modo subyacente mantienen la diferencia. Flynn hijo es (más o menos) un usuario, y pega leches, conduce como un profesional, hace salto base… Es el Batman de la peli :-). Y los programas pegan leches, conducen, hacen salto base… Y luego llega Flynn padre, que es el auténtico programador, y hace el efecto Matrix :-) (no de dar patadas voladoras en bullet-time, sino de reprogramar el código). A mí me ha molado :-). [También hay otros momentos Matrix, como el pseudo Merovingio del club, pero menos interesantes. Y esto no es necesariamente una crítica. Quejarse porque una película de un mundo virtual informático tenga cosas al estilo Matrix es como quejarse porque un libro de fantasía medieval tenga cosas al estilo de El Señor de los Anillos. Y el momento Darth Vader del principio, claro :-)].
Conclusión: un 7 :-). Más si de pequeño vistes la antigua.

J.

Versiones (este Conan es un tirillas)


El otro día tenía un rato libre, y me puse a ver trailers de lo que está por venir en IMDB. Y vi el trailer de Conan. A ver, cuando yo era chico, vi Conan el Bárbaro. Y Conan era esto:

Un tiarrón cachas (muy tiarrón, muy cachas), que provenía de algo así:

Guay. Retro pero guay. Pero resulta que ahora Conan es esto:

Primero: yo lo veo un poco tirillas. Segundo, no sé si va a luchar contra el mal o a ponerse a cantar por Camarón. Porque también está el tema de la música. Toda una generación nos hemos pegado nuestras partidas roleras adolescentes con la banda sonora de Conan el Bárbaro (y también de El Último Mohicano). 
Otra película menos que ir a ver :-).

J.

Lo mejor de lo mejor


La realidad no es lo que solía ser.
(In the Mouth of Madness)

Misteriosamente tengo un momento de pausa. La Guía de campaña de los Reinos olvidados ya está lista, y la Guía del Jugador está sobre mi mesa, pero aún hay tiempo. No tengo mil reuniones tarde sí y tarde también. El examen de mañana está listo y fotocopiado. Cielos. Tengo tiempo para escribir en el blog. Milagroso misterio, y antes del Solsticio de Invierno. Que cosas. Así que hay que poner algo útil, y como ahora se aproximan las vacaciones, nada mejor que una selección de mis películas favoritas de terror, los clásicos imprescindibles (y no tan clásicos) que desde mi humilde punto de vista siempre valen la pena. Así que, sin ningún orden especial, aquí van unos peliculones:

Horizonte final (Event Horizont, 1997). Como cualquiera que rebusque en el blog sabe, tengo la superedición especial, porque es una maravilla. Una casa encantada en el espacio, con toques visuales de lo más Clive Barker (sí, ahora voy a eso), y Laurence Fishburne y Sam Neill como geniales antagonistas.

En la boca del miedo (In the mouth of madness, 1994). Peliculón. Lo más próximo que he visto a un relato de H.P. Lovecraft llevado al cine, sin ser en realidad cthulhiano. De nuevo con Sam Neill, y además dirigida por un clásico, John Carpenter.

Hellraiser (Hellraiser, 1987 ). Todo lo que hace Clive Barker merece ser visto, aunque no todo sea bueno, y Hellraiser, con los años que tiene, es el referente visual necesario para todo el terror actual. A la espera de que haya una nueva versión, vale la pena superar el look ochentero y ver una película que no es precisamente lo que uno espera. Y si tercia, Hellraiser II, también con guión de Clive Barker. Despúes ya desaparece de la franquicia, y todo se queda en estética vacía y mutilaciones gratuitas; aún así, siempre se puede echar un vistazo a los comics de Hellraiser, rebuscando en tiendas o con un poco de ayuda del señor eMule.

The Descent (The Descent, 2005). Una inesperada sorpresa, en estos tiempos recientes. Bichos, tensión, supervivencia, lo inesperado. Supongo que la masa abrá visto Rec, así que atentos a lo que es un buen susto con visión nocturna. Del director Neil Marshall también vale la pena ver Dog Soldiers, que no es tan buena y tiene su punto. Cuando pueda ver su última película, Doomsday, veremos si sigue por el lado bueno o por lo más flojo.

The Ring (The Ring, 2002). La americana, sí. Porque es la transición entre el cine de fantasmas norteamericano (los fantasmas en el fondo quieren que se les ayude y se solucione lo que les dejó atrapados en el limbo) y el cine de fantasmas asiáticos (los fantasmas son unos cabrones que sólo quieren llevar muerte y dolor a los vivos). Y esa transición se produce cuando Naomi Watts saca el cadáver del pozo y todos suspiramos aliviados… pero no. Que nadie me diga que no la ha visto todavía y se la he destripado, porque se merecería que le destripase todas las demás.

-Evidentemente, hay que ver Alien y El Exorcista, pero eso no hace falta ni decirlo. Así que no lo digo. Saw (sin ningún número) también la consideré una grata sorpresa, con esas trampas tan a lo Clive Barker (sí, Cliver Barker lo ha creado todo en el terror moderno, salvo lo que se ha importado del cine asiático. Esa es la cruda realidad).

Pues con eso ya hay para entretenerse, y además a la espera de que se decidan a sacar aquí las películas de El tren de la carne de medianoche y Los libros de la sangre. ¿adivináis en relatos de quién se basan? Efectivamente.

J.

Regalos, regalos, regalos


Las fiestas han salido bien, no voy a decir lo contrario. Regalitos buenos y, mejor aún, regalitos interesantes. Voy a destacar tres de estos últimos, porque soy un friki (las fotos fueron tomadas directamente sobre la colcha, lo cual conllevo la puntualización de Patricia de que además soy un cutre). Empecemos por esa maravilla que es la edición de coleccionista de Horizonte Final (Event Horizon), una de mis películas favoritas de terror y ciencia ficción (sí, al mismo tiempo); todo ello en una monada de cofre en plan pecio espacial chungo. Chulísimo. Algún día comentaré todo lo que le debe el mundo del terror a Clive Barker.

A continuación, la edición extendida de Las Crónicas de Riddick, que mejora (y mucho) la edición estrenada en salas de cine. Riddick es una de mis pasiones, ese gran incomprendido, porque aquí se estrenó de aquella manera, fuera de contexto, y claro, la gente se hizo un lío.

Para el que esté interesado, la cronología de la trama es Fuga Butcher Bay (el juego de XBOX y PC), Pitch Black (película de susto), Dark Fury (cortometraje de animación) y finalmente Las Crónicas de Ridick (aventura épica espacial), indudablemente en su versión extendida, no en la original. Y sí, con esta ya lo tengo todo.

Y por último, la joya de la corona. Ya hablé el otro día de las miniaturas de McFarlane, y de todas ellas yo me quedo sin lugar a dudas con una: Dorothy de Oz. Pues Patri heróicamente fue a por ella, y me la regaló. Y aquí la tengo.

Pero no en versión normal. En versión GRANDE.

Me encanta. Tanto que creo que la dejaré en la caja, no sea que coja polvo. También han llegado un par de libros interesantes via Amazon, pero eso lo dejaré para otro rato.

J.