Septiembre, 2018


Es septiembre, y regreso de vuelta al torbellino
de los días sin horas y las horas sin días,
de las mismas tristezas, distintas alegrías,
de hacer siempre distinto este mismo camino.

De nuevo al remolino de mañanas con prisa,
de las noches de insomnio, de problemas futuros,
de las listas eternas, los finales seguros,
de las tardes de clases, de meriendas, de risa.

Y los meses me embisten disfrazados de olas,
las semanas me llevan con impulso de río,
y en los rayos de sol puede olerse ya el frío,
y un trueno de tormenta suena en las caracolas.

Girarán las estrellas, y nosotros veremos
hacia dónde nos lleva este eterno  tornado,
entre lo que se espera, entre lo inesperado,
cambiando lo que somos hasta lo que seremos.

J.

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Agujas


No me gustan los relojes con el segundero continuo.
Avanzan sin pausa, y los miro,
y me quedo atrapado,
y me falta el aire.
Por ellos el tiempo se me escapa,
desangrándose.
Me gustan los segunderos lentos,
sesenta golpes por minuto,
sesenta pausas.
Sesenta instantes para pensar
que el tiempo puede detenerse.
Solo me gustan los relojes
que me dicen mentiras.

J

Piezas


[Preparando la charla-recital de este curso, aparecen cosas que quizás tenían que aparecer de nuevo ahora]

No quiero ser tu droga, lo que buscas y ansías,
y que duele con fuerza si no tienes al lado.
No quiero ser tu pozo de deseo y vacío
cuando no puedes verme.
Yo no quiero dolerte.
Quiero ser la visita que te alegra la noche,
la hermosa compañía de los días bisiestos,
la sonrisa que llega cuando el tiempo nos deja.
No me dejes dolerte.
No merece la pena.
Aprendamos por tanto a ser dos en dos cuerpos,
dos viajeros tejiendo caminos y caricias,
o flotando dos hojas presas de un mismo viento,
dos estrellas, dos olas,
o dos bocas. O un beso.

24/10/2014

J.

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Con tiempo (Te veo al otro lado)


Esa extraña magia de, pasado el tiempo, regresar a un poema y poder disfrutarlo como si no lo hubieras vivido.

Te Veo al otro lado

J.

Siempre hay sitio para poemas nuevos


No lo conocía, y eso que me gusta mucho Luis Alberto de Cuenca, pero es lo que pasa, cuando tienes una antología ya da pereza comprarse un libro de poemas incluído en ella, y a veces te pierdes maravillas como esta (ojo, alumnado variopinto, porque este poema esta construido a fuerza de encabalgamientos):

Farai un vers de dreyt nien

Sobre ti, sobre mí, sobre el infierno
de nuestro amor y sobre el paraíso
de nuestro amor, sobre el milagro inútil
de haberte conocido y el abismo
de haber viajado al alba y al crepúsculo
con un monstruo tan dulce y tan dañino,
sobre la huella que dejó tu cuerpo
en mi cama y en todos mis sentidos,
sobre el vestido negro ribeteado
de encaje con que andabas por el filo
de la traición, sobre tu piel blanquísima
y sobre el tiempo que perdí contigo….
Sobre todas las cosas que anteceden
y sobre nada (¿acaso no es lo mismo?)
escribiré un poema, recordando
la canción de Guillermo, con el frío
de la distancia y con la sensación
de no haberlas vivido.
Para la explicación del título y las referencias, podéis hacer lo mismo que yo, buscar un poco en Internet, y acabar aquí.
Y para la versión musicada por la que ha llegado este poema hasta mí,  como no podría ser de otro modo la labor de Gabriel Sopeña y la voz de Loquillo. Y sí, de ese par tengo que hablar otro día. Pero será otro día ;-).
J.