Una cosa que escribieron dos señores con barba (Reflexiones sobre una lectura superficial del Manifiesto del Partido Comunista [Parte II] )

Seguimos (marchando otro ladrillo) :-)

Gracias a este contacto, las múltiples acciones locales, que en todas partes presentan idéntico carácter, se convierten en un movimiento nacional, en una lucha de clases. Y toda lucha de clases es una acción política.

Quién dice nacional dice hoy global, lo cual es bueno. El problema es que en todas esas acciones globales (#spanishrevolution y demás) parece que se va olvidando la última frase: toda lucha de clases es una acción política. Si algo no te gusta, tienes que cambiarlo, no decir que no te gusta. Y para ello tienes que comprender que eres parte de la política.

[La burguesía] Para librar estos combates [contra otras burguesías nacionales] no tiene más remedio que apelar al proletariado, reclamar su auxilio, arrastrándolo así a la palestra política. Y de este modo, le suministra elementos de fuerza, es decir, armas contra sí misma.

Esto yo lo veo más hoy en día en los partidos que en los mercados. Algún partido tratará de recoger lo que pide la gente, y en ese caso hay que aprovecharlo, porque será un paso dado. Evidentemente, está claro qué partido elijo yo, pero de eso no estamos hablando ahora.

Los elementos de las clases medias, […]todos luchan contra la burguesía para salvar de la ruina su existencia como tales clases. No son, pues, revolucionarios, sino conservadores. Más todavía, reaccionarios, pues pretenden volver atrás la rueda de la historia.

Y esos son los votos que acumula el PP: los votos de quiero volver a lo de antes, los votos de fíjate lo bien que estábamos cuando los de antes. Pero el pasado no existe.

Hasta ahora, todos los movimientos sociales habían sido movimientos desatados por una minoría o en interés de una minoría. El movimiento proletario es el movimiento autónomo de una inmensa mayoría en interés de una mayoría inmensa. 

(Me he saltado una parte en la que dice que nosotros, clase media, vamos corriendo de cabeza a convertirnos en proletariado. Pues sí). Y aquí está una de las ideas esenciales, que me conmovió desde la introducción (aunque no la haya citado): es un cambio de todos para todos.

El proletariado, la capa más baja y oprimida de la sociedad actual, no puede levantarse, incorporarse, sin hacer saltar, hecho añicos desde los cimientos hasta el remate, todo ese edificio que forma la sociedad oficial.

Y aquí está el punto de inflexión. La violencia, la revolución violenta, no es la solución que exige esta época. Era quizás imprescindible (o inevitable) en su época origina, pero ahora es impensable, y probablemente inviable. Sigamos leyendo.

Mas para poder oprimir a una clase es menester asegurarle, por lo menos, las condiciones indispensables de vida, pues de otro modo se extinguiría, y con ella su esclavizamiento. […] Es incapaz de gobernar, porque es incapaz de garantizar a sus esclavos la existencia ni aun dentro de su esclavitud, porque se ve forzada a dejarlos llegar hasta una situación de desamparo en que no tiene más remedio que mantenerles, cuando son ellos quienes debieran mantenerla a ella.

Es decir, que los mercados son tan tontos y están causando tanto daño a la población, que al final van a tener que poner dinero para que no se vaya todo al traste. De momento son los países los que están poniendo el dinero, pero tal como van las cosas, quién sabe.

La sociedad no puede seguir viviendo bajo el imperio de esa clase; la vida de la burguesía se ha hecho incompatible con la sociedad.

Pues sí que se piensa a veces. Muchas veces. Una revolución es necesaria: de ideas, de conceptos, de ideales. Pero creo que no necesariamente ideales nuevos. De hecho, es posible que no existan ideales realmente nuevos. Intentarlo de nuevo, pero esta vez mejor.

Se nos reprocha que queremos destruir la propiedad personal bien adquirida, fruto del trabajo y del esfuerzo humano […]  ¿Os referís acaso a la propiedad del humilde artesano? […]  No, ésa no necesitamos destruirla; el desarrollo de la industria lo ha hecho ya y lo está haciendo a todas horas.

¿es que el trabajo asalariado, el trabajo de proletario, le rinde propiedad? No, ni mucho menos. Lo que rinde es capital.

Este es un tema que veo más complejo. Pero contando que mi casa no es mía, sino del banco, y que mi trabajo me da un dinero que va a una rueda de consumo (y sobre todo al banco), esta claro que es una idea antigua, pero no necesariamente descabellada.

 A lo que aspiramos es a destruir el carácter oprobioso de este régimen de apropiación en que el obrero sólo vive para multiplicar el capital, en que vive tan sólo en la medida en que el interés de la clase dominante aconseja que viva. 

una sociedad como la burguesa, en que los que trabajan no adquieren y los que adquieren, no trabajan.

Por mucho que trabaje de profesor, que es un buen trabajo y bien pagado, nunca me voy a hacer rico con él. Y eso es así.

Tan pronto como, en el transcurso del tiempo, hayan desaparecido las diferencias de clase y toda la producción esté concentrada en manos de la sociedad, el Estado perderá todo carácter político.[…] Y a la vieja sociedad burguesa, con sus clases y sus antagonismos de clase, sustituirá una asociación en que el libre desarrollo de cada uno condicione el libre desarrollo de todos.

Es un final muy bonito la verdad. No sé si posible. Sólo sé que ningún estado que se haya definido comunista ha sabido soltar ese poder político, pero es que hay hay un punto clave: -el proletariado- no puede ya emanciparse de la clase que la explota y la oprime -de la burguesía- sin emancipar para siempre a la sociedad entera de la opresión, la explotación y las luchas de clases; y eso no ha pasado nunca. La idea era global, pero nunca llegó a serlo. En mi opinión, sólo ahora las ideas pueden ser realmente globales gracias a la gran Red que nos une. Quizás ahora sí se puedan cambiar cosas a golpe de ideas.

Todavía me faltan dos apartados (Literatura socialista y comunista; y Actitud de los comunistas ante los otros partidos de  la oposición), pero creo que por hoy ya va bien.

J.

Una cosa que escribieron dos señores con barba (Reflexiones sobre una lectura superficial del Manifiesto del Partido Comunista [Parte I] )

(Advertencia al lector: esta entrada es un poco ladrillo, y eso que voy a dividirla en dos :-) ).

Hay épocas en la vida en las que uno tiene que implicarse cívicamente, que es un modo menos gastado de decir políticamente. Hace unos cuantos años ya, estuve yo de manifestaciones por el centro de Málaga contra la LOU, contra la Guerra de Irak, y al pie del cañón, como aquel que dice  (y pagué como precio tener sólo un suficiente en las Soledades de Góngora, pero esa es otra historia). Y ahora el cuerpo me va pidiendo de nuevo meterme en faena, de un modo algo más reposado, eso sí. Así que he dado un paso al frente, me he sacado el carné correspondiente, y me he puesto a leer, porque yo soy mucho de leer. y he empezado por el principio. Así que, partiendo de una de las ideas iniciales, que es el hecho de que el texto debe actualizarse, voy a ir entresacando y glosando lo que buenamente me parezca, con la sana intención de reflexionar en voz alta, tan propia de mí, y de decir lo que me apetezca, aunque después resulte que es una barbaridad o una simpleza, porque al fin y al cabo este es mi blog :-) . Nota previa (Para los despistados por el título, ya en los prólogos se explica que no podía llamarse Manifiesto del Partido Socialista porque el concepto socialismo era distinto en la época de redacción).

Libres y esclavos, patricios y plebeyos, barones y siervos de la gleba, maestros y oficiales; en una palabra, opresores y oprimidos, frente a frente siempre, empeñados en una lucha ininterrumpida, velada unas veces, y otras franca y abierta…

Sólo falta añadir hoy en día a los mercados contra las personas, pero vamos, que lo han clavado.

Hoy, el Poder público viene a ser, pura y simplemente, el Consejo de administración que rige los intereses colectivos de la clase burguesa.

Fíjate tú, si hablan incluso de Standar, Moodys, Poor, Finch y la madre que los trujo a todos.

Dondequiera que se instauró (la burguesía), echó por tierra todas las instituciones […] y no dejó en pie más vínculo que el del interés escueto, el del dinero contante y sonante, que no tiene entrañas.

Enterró la dignidad personal bajo el dinero y redujo todas aquellas innumerables libertades escrituradas y bien adquiridas a una única libertad: la libertad ilimitada de comerciar. Sustituyó, para decirlo de una vez, un régimen de explotación, velado por los cendales de las ilusiones políticas y religiosas, por un régimen franco, descarado, directo, escueto, de explotación.

Los bancos la cagan, nosotros lo pagamos. Dicho de otro modo, pero bien clarito.

Ya no reina aquel mercado local y nacional que se bastaba así mismo y donde no entraba nada de fuera; ahora, la red del comercio es universal y en ella entran, unidas por vínculos de interdependencia, todas las naciones.

Es decir, que al final Alemania o el G20 deciden lo que nos toca hacer a todos (y quiero decir a TODOS).

(La burguesía) Obliga a todas las naciones a abrazar el régimen de producción de la burguesía o perecer;

Nada de ponerse chulos como los de Islandia, ni democráticos, como los griegos.

 Basta mencionar las crisis comerciales, cuya periódica reiteración supone un peligro cada vez mayor para la existencia de la sociedad burguesa toda. Las crisis comerciales, además de destruir una gran parte de los productos elaborados, aniquilan una parte considerable de las fuerzas productivas existentes. 

¿Cómo se sobrepone a las crisis la burguesía? De dos maneras: destruyendo violentamente una gran masa de fuerzas productivas y conquistándose nuevos mercados, a la par que procurando explotar más concienzudamente los mercados antiguos. Es decir, que remedia unas crisis preparando otras más extensas e imponentes y mutilando los medios de que dispone para precaverlas.

¿Que los recortes y  la austeridad probablemente no nos saquen de la crisis sino que la agraven? Perfecto, sigamos recortando. Sospechoso.

Y la burguesía no sólo forja las armas que han de darle la muerte, sino que, además, pone en pie a los hombres llamados a manejarlas: estos hombres son los obreros, los proletarios 

¿15-M? ¿Indignados? ¿Ciudadanos normales hasta los mismos de que los tomen por estúpidos?

El proletariado, esa clase obrera moderna que sólo puede vivir encontrando trabajo y que sólo encuentra trabajo en la medida en que éste alimenta a incremento el capital. 

La gente no encuentra trabajo porque a los mercados a día de hoy les resulta más rentable no dárselo. Así de triste.

El obrero, obligado a venderse a trozos, es una mercancía como otra cualquiera, sujeta, por tanto, a todos los cambios y modalidades de la concurrencia, a todas las fluctuaciones del mercado.

 En esta etapa, los proletarios no combaten contra sus enemigos, sino contra los enemigos de sus enemigos, contra los vestigios de la monarquía absoluta, los grandes señores de la tierra, los burgueses no industriales, los pequeños burgueses. La marcha de la historia está toda concentrada en manos de la burguesía, y cada triunfo así alcanzado es un triunfo de la clase burguesa.

La culpa no la tienen (en general) los gobiernos, sino lo que presiona a los gobiernos. Pero se insiste en que es un gobierno el que lo hace mal, se castiga al gobierno, pero no a las fuerzas políticas que están por encima de él (G20, Europa) y que a su vez están sometidas a los mercados, que son los verdaderos responsables.

Los obreros arrancan algún triunfo que otro, pero transitorio siempre. El verdadero objetivo de estas luchas no es conseguir un resultado inmediato, sino ir extendiendo y consolidando la unión obrera. Coadyuvan a ello los medios cada vez más fáciles de comunicación […]. Gracias a este contacto, las múltiples acciones locales, que en todas partes presentan idéntico carácter, se convierten en un movimiento nacional, en una lucha de clases. Y toda lucha de clases es una acción política. 

Y el 15-M se transforma en Global Revolution.

Pues para el próximo día la otra mitad :-) , que los exámenes de bachillerato no se van a corregir solos.

J.