Primavera urgente (Ostara)

Así, entre algunos que sólo se preocupan por la primavera que no llega, otros que la reciben como se merece, y a los que les resulta indiferente, a mí este año la primavera me ha pillado de sorpresa casi, con una sensación de atropello, de falta de tiempo. De que urgentemente tengo que primaverarme, y no sé cómo, y mucho menos cuándo.

Necesito, quizás, una prórroga. Unos instantes más para encontrar la cinta para atar el tiempo, para desplumar arcángeles glaciales, para terminar de completar el inventario de lugares propicios al amor. No llego. No me llegan. No nos encontramos, dando vueltas entre estaciones caóticas y trenes florales o tormentosos. Y, si no hay primavera, no hay beso. Supongo.

Así que avanzaré un poco más, a ciegas, a trompicones, guiado por el olor de la brisa, el calor que casi sientes en la punta de los dedos, o quizás por pura inercia, porque son casi cuarenta caídas ya por la rueda del año, y al final acabas dejando que tu instinto te diga cuándo agacharte, cuándo volver a ponerte en pie. Cuándo llega la primavera. Cuándo aún tienes que esperarla. Y cuándo no queda más remedio que remangarse e ir en su busca.

J.

Ahora (Yüle)

Porque no nos engañemos: que el sol haya ganado otra batalla no significa que la primavera vaya a llegar sola. Ahora llega el momento de empezar a crearla. Escondidos bajo tierra, en madrigueras, cubiertos con mantas, hogueras, galaxias, mientras el frío se decide a llegar y a golpear con fuerza durante dos, tres meses, estaremos creando. Hay que crear la primavera. No sólo creerla, no sólo invocarla. Hay que prepararse para su venida, y luego hacer que venga.

Y yo recibo este año un Yüle transparente: veo completamente lo que hay al otro lado. La rueda del año gira, y yo estoy ya descendiendo inevitable por su curva, disfrutándola completamente. Y cuando llegue, os contaré cosas hermosas, os enseñaré cosas hermosas. Y mientras, disfrutaremos del camino que compartimos, descubriéndolo.

 

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J.

Frío

El frío es inevitable. Pero cuando viene a mordernos por dentro se me olvida a menudo que también es cíclico. Y estos son días de frío. Y el frío provoca cansancio, y el cansancio provoca frío, e inseguridad, y tristeza. Estos días me siento frío en muchos caminos diferentes. Y aunque sé que en cualquier momento surgirá una primavera que derrita la escarcha y me devuelva el calor y el fuego; y aunque sé que la primavera vendrá cargada de primaveras en todos los sentidos; y aunque sé que sólo se puede cruzar un invierno recorriéndolo; aún así me siento cansado y helado. Y quiero pedir perdón. Y dejar de trabajar en cosas que tal vez no lleguen a ninguna parte. Y enroscarme a dormir hasta la primavera. Quiero descansar. Reducir todo a caminos más fáciles, sin tantas bifurcaciones, dudas y posibilidades de equivocarse.

cold_mornings_by_nightyLo bueno de haber vivido lo suficiente es que reconoces en qué momentos ya no debes fiarte de ti mismo, y tienes que escuchar a los demás sólo. Así que voy a seguir cruzando el frío. Impulsándome en cada abrazo y cada sonrisa y cada beso. Saltando de charco de hielo a charco de hielo. Porque la primavera no llega sola. Hay que llevarla, y crearla, y creerla.

Tengo frío. Pero el frío no soy yo. Así que lo dejaré venir, atravesarme e irse. Y cuando se haya ido, seguiré aquí.

J.

Después de la tormenta

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