Motes, caricaturas y algo más del Quijote


Hoy me han hecho un dibujo, o quizás han hecho una versión muy dibujada, o por influencia de las clases del Quijote me han dibujado desde el punto de vista idealista. Sea como sea, la cuestión es que no sólo me ha gustado, sino que además creo que da una visión bastante acertada de mí, lo cual no suele ser fácil.
Este es el dibujo en cuestión (gracias, Almudena)

Ahí estoy yo, con mi barba, mis melenas, mi pentáculo; y entonces empiezan las cosas interesantes: mi espada, mi daga, mi laud. Y eso que Almudena no ha estado en mi casa. Vale que el laud no lo utilizo, y que la espada suele ser de adorno, y que la daga ahora mismo está guardada por la mudanza (por eso no hay foto cutre con el móvil), pero el hecho es que están ahí. Incluso me ha puesto cuernos de fauno (o sátiro, según se prefiera), lo cual es un verdadero honor, porque la parte de hada no suele dejarse ver para todo el mundo. En definitiva, que soy yo.
Y al lado derecho esta mi mote entre el alumnado, que como aquel que dice, no soy yo pero se me parece. De eso van los motes. Son arquetipos, sirven para poder referirse inequívocamente a alguien o algo, sin conocerlo. Así que, como tengo melena y barba, pues me ha tocado ser Jesucristo. Ciertamente, no es la primera vez que se produce esa confusión; y yo me pregunto, ¿por qué Jesucristo sí y Aragorn no?


Porque igualmente soy bajito para ser cualquiera de los dos. Es más, ya he demostrado que tengo espada, más de una en realidad.
Lo realmente simpático desde mi punto de vista no es que llamen “Jesucristo” a un tipo con barba y melenas, sino a un tipo que resulta que es pagano (otro día os enseño mi pequeño altar a Atenea), le gusta la magia y el ocultismo, y además ataca conceptualmente al cristianismo cada vez que puede. Pero así son los motes. Hay que reírse. Así que, ya que estamos con Jesucristo Superstar, elijo identificarme con Judas protestando porque a la gente se le sube el cielo a la cabeza.

Y para que no se diga que sólo pierdo el tiempo, un par de enlaces más sobre el Quijote, con muchas referencias a sus adaptaciones musicales, rutas del Quijote, fotos; y un poco de todo por el aniversario del 2005.
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El Quijote (y por qué Shakespeare no era Cervantes)


Shakespeare era un escritor de temas. Un escritor genial, que supo concentrar y definir perfectamente los grandes temas de la humanidad: amor, celos, venganza. Tan bien que con el paso del tiempo esos temas han sabido permanecer inalterables, transformándose y alterando su aspecto, pero permaneciendo esencialmente iguales. Así, Romeo y Julieta puede transformarse en Romeo + Julieta, con Leonardo DiCaprio y Claire Danes (que aparecerá dentro de nada en Stardust, basada en la obra de Neil Gaiman), versión pop de los 90, y la esencia es similar. O el Rey Lear puede volverse un drama feudal del Japón medieval en la magnífica Ran de Akira Kurosawa, y sigue siendo perfecto. O, por qué no, Ricardo III puede ambientarse en una hipotética inglaterra fascista de los años 40-50, en la versión de Ian McKellen (que no sólo ha hecho de Gandalf y Magneto). Como decía, Shakespeare era un escritor de temas. Y sus temas permanecen, aunque se transformen.
Cervantes era distinto. Cervantes creo una obra magnífica, increible en su momento, y tan personal que ha permanecido inalterada a lo largo del tiempo. Cierto, ha sido releida y reinterpretada innumerables veces, pero en esencia sigue siendo el mismo Don Quijote, el mismo Sancho, y la misma Castilla. Todo va unido. Han cambiado las lecturas, y mucho, se buscan nuevos significados para las palabras de siempre. Todo lo que rodea a la obra fluye y se hace nuevo y diferente con cada época, con cada lector. Pero la obra en sí sigue igual. Aquí van dos ejemplos:

En 1934, se hizo un cortometraje de animación sobre el tema:

y unos cuantos años después (algo más de 70), se hizo otra adaptación más acorde a estos tiempos, que empieza así:

En Romeo y Julieta lo importante es que son dos jóvenes amantes con familias enfrentadas, y siempre que haya dos jóvenes con un amor complicado estaremos viendo a Romeo y a Julieta, aunque sea en la improbable versión de artes marciales de Jet Li, Romeo Must Die. Pero sólo hay un loco realmente genial. Y ese tuvo sus aventuras, indudablemente, en un lugar de la Mancha.

(Por cierto, si hay alguien que tenga esta versión hip hop le interesa tener una copia de seguridad de la misma, no tiene más que poner “Quijote hip hop” en el Emule, y encontrará la copia de seguridad tanto en video como sólo el disco).

J.