Cosas que sólo suceden algunos días

A veces, de repente, siento el impulso de salir en tu busca. No sucede siempre, ni siquiera a menudo. Normalmente lo provoca algo: los tres acordes del comienzo de una canción, una flor brotando en un arcén, unas gotas cayendo a destiempo en el cristal. Y, cuando eso sucede, siento el impulso de salir a buscarte, de encontrarte donde estés, saltar los muros, abrir las puertas, y abrazarte. Abrazarte con fuerza y en silencio, como cuando se para el mundo, y después decirte, muy bajito, que estoy ahí, que no hace falta soportarlo todo sola, que las cosas saldrán bien. Como puedes suponer, nunca llego a hacerlo. En primer lugar porque no tengo ni idea de dónde estás. En segundo, porque si lo supiera, probablemente quedaría raro abrir la puerta de una patada y abrazarte entre facturas y pedidos. Y en tercero, y probablemente lo más importante, porque hay cosas que no siempre salen bien, porque hay cosas que en realidad tienes que soportarlas sola, porque aunque quiera no puedo estar ahí, no siempre. Pero, y quiero que lo sepas, hay veces que de repente siento el impulso de salir en tu búsqueda. Y quizás, quizás algún día tengamos que hacerlo.

sunflower-924020_1920

J.

Canciones nocivas

[Ojo, llevo unos días escuchando canciones de mis tiempos de instituto, así que esta entrada va a ser noventera a muerte :-D. Advertidos quedáis].

Pues eso. Tras los candados deberían ir por el mismo agujero esas canciones chungas. Y no estoy hablando de lo evidente en plan reggaeton, no, estoy hablando de las que nos llegan sin darnos cuenta. Y hay de todo, amigos y amigas. No sólo las de matar a gente (o el paso previo a ello); también tenemos las de acosar a gente (antecesora de esa maravilla de la saga Crepúsculo, que nos enseña que amar es acosar); y, más discretas pero en el fondo igual de dañinas, las de morirse, las de desaparecer como persona.

Mal. Muy mal. Primer paso: lo importante  es estar a gusto con uno mismo. Segundo, los comienzos siempre son comienzos. Tercero, a veces las cosas no son sencillas, ni claras. Cuarto, el amor también se acaba, se trasforma, y la gente se va. Quinto. Se sobrevive, aunque duela. Se aprende. Se vuelve a empezar. Sin modelos. Sin ideas preconcebidas.

Quien se quede sólo en las canciones del primer párrafo, se guíe por ellas, sueñe por ellas, dificilmente va a alcanzar la felicidad, me temo.

J.