Algunos instantes perfectos

El viernes me vine de la graduación con unas cuantas lágrimas (de las buenas, de las que salen porque hay demasiadas emociones dentro y hay que dejar sitio), con muchos abrazos enormes, y con tres regalos perfectos. Sí, perfectos. Porque resumen lo que hemos compartido este año, porque reflejan lo que he sido para ellos. Porque hay infinidad de regalos adecuados para un tutor de cuarto. Una pluma, un reloj, un bono hotel. Valen para casi cualquiera. Pero mis regalos, los tres, sólo podían ser míos. Y son perfectos. El primero, una camiseta de mejor profe, con la portada de El Libro de Ivo. El segundo, un dibujo genial de un Zorro. Y el tercero, algo único e infinitamente hermoso, desde el principio hasta el final: un cuaderno en el que cada uno de mis alumnos y alumnas han escrito una página, hablándome de lo que he sido para ellos.

Regalos Graduacion-rY esto termina un ciclo. Y esto es lo que necesitaba, y ellos me lo han proporcionado. Una forma de ordenar todo lo que hemos sentido juntos, organizarlo, y guardarlo en su lugar escogido en mi corazón. Ahora, en esa libreta escribiré las palabras que les dediqué, y estará completo. Y estaremos completos. Llegará el verano, y luego el otoño, y el Juan del curso 2015-16 empezará de nuevo. Con todo lo vivido guardado entre las páginas de un librito, para que no se pierda. Y no importa cuántos volverán a cruzarse en mi camino y yo en el suyo (porque algunos nos cruzaremos, sin duda). No importa, porque los nosotros de aquí, de ahora, estamos para siempre en esas páginas.

J.

30 vs la Enfermedad

El plan para mi 30 cumpleaños era hacer algo si no grande, al menos formal. Así que, para dotar a la cosa de cierto interés, el viernes llegué a casa con fiebre y tosiendo (por no decir malo como un perro). Pero con un poco de esto y un poco de aquello, el sábado me recuperé algo, y al final nos fuimos a cenar al japonés por todo lo alto, y después incluso a tomar un té. Enfermedad 0, Yo 1 (esto léase mientras toso con fuerza envuelto en una mantita). La cuestión es que, entre Yule y alrededores y el cumpleaños, tengo una pila descomunal de cosas para leer. A saber:
· La trilogía de La materia oscura, de Philip Pullman, que ya la he empezado y me está gustando bastante. Cuando acabe el primer libro me atreveré con la película, a ver que tal.
· The Classic Fairy Tales, de Iona y Peter Opie; una colección de la primera versión impresa (en inglés) de 25 cuentos clásicos. Este va a tener que esperarse un poco.
· High Magic, Theory and Practic, de Frather U.D., que ya estoy leyendo también a ratos perdidos. No es realmente mi estilo, pero nunca está de más conocer otros enfoques.
· 300, de Frank Miller (el comic, no la película, aunque esa caerá también en un momento u otro).
· El Señor de los Anillos, del gran J.R.R. Tolkien, en su edición en un volumen ilustrado por Alan Lee.
· El libro de reglas nuevo de Mundo de Tinieblas, porque los treinta años es un buen momento para renovar sistema de juego, y al fin y al cabo la renovación de D&D me tocará de un modo u otro como trabajo.
· Vampiro: Requiem, para ir preparando una campaña con las nuevas reglas de MdT, y una pantalla de narrador muy chula, en plan cuero rojo.

Todo eso teniendo en cuenta que trabajo, que tengo que traducir, y que me gustaría releerme Harry Potter y el Príncipe misterioso (en español esta vez) antes de que salga el último en español (que es dentro de nada). Que vida más ocupada.

J.

Regalos, regalos, regalos

Las fiestas han salido bien, no voy a decir lo contrario. Regalitos buenos y, mejor aún, regalitos interesantes. Voy a destacar tres de estos últimos, porque soy un friki (las fotos fueron tomadas directamente sobre la colcha, lo cual conllevo la puntualización de Patricia de que además soy un cutre). Empecemos por esa maravilla que es la edición de coleccionista de Horizonte Final (Event Horizon), una de mis películas favoritas de terror y ciencia ficción (sí, al mismo tiempo); todo ello en una monada de cofre en plan pecio espacial chungo. Chulísimo. Algún día comentaré todo lo que le debe el mundo del terror a Clive Barker.

A continuación, la edición extendida de Las Crónicas de Riddick, que mejora (y mucho) la edición estrenada en salas de cine. Riddick es una de mis pasiones, ese gran incomprendido, porque aquí se estrenó de aquella manera, fuera de contexto, y claro, la gente se hizo un lío.

Para el que esté interesado, la cronología de la trama es Fuga Butcher Bay (el juego de XBOX y PC), Pitch Black (película de susto), Dark Fury (cortometraje de animación) y finalmente Las Crónicas de Ridick (aventura épica espacial), indudablemente en su versión extendida, no en la original. Y sí, con esta ya lo tengo todo.

Y por último, la joya de la corona. Ya hablé el otro día de las miniaturas de McFarlane, y de todas ellas yo me quedo sin lugar a dudas con una: Dorothy de Oz. Pues Patri heróicamente fue a por ella, y me la regaló. Y aquí la tengo.

Pero no en versión normal. En versión GRANDE.

Me encanta. Tanto que creo que la dejaré en la caja, no sea que coja polvo. También han llegado un par de libros interesantes via Amazon, pero eso lo dejaré para otro rato.

J.