De islas e islas

Sail_away_by_sboydag

Yo pensaba que sólo se podía ser una isla de un modo. Que ser una isla era en realidad lo mismo que ser una roca. Y como en tantas otras cosas, he descubierto que se puede ser de muchas formas, para muchas personas. Hasta una isla. Y de repente ser una isla es algo hermoso, dulce intenso. Porque ser isla es poder encontrarnos cuando nuestros caminos se crucen, ser isla es estar para ti cuando te apetezca o lo necesites. Ser isla es algo maravilloso cuando vivir es un mar y las personas que amas son barcos. Y yo, que soy muchas cosas (roca, zorro, voz) he descubierto que ser isla es una de las mejores cosas del mundo. Ser tu isla.

J.

Lo posible

Porque tú siempre tienes cuidado de decirme la verdad. La verdad de las aristas, de las fronteras, de las cosas imposibles. La verdad de que quizás tal vez a lo mejor. Algún día. Algo. Una verdad que nunca ocultas, ni reduces, ni trasformas, por mucho que te gustaría que fuese de otra forma. La verdad de hacer las cosas bien. De no permitirte el lujo de olvidar lo real, lo que te rodea, lo que te encadena, lo que te duele. La verdad que eres tú. Porque quizás no seas la persona más valiente, ni más sólida, ni más feliz. Pero eres real, totalmente real.

Walking on the spring cliffs, por J. Chanders http://jchanders.deviantart.com/art/Walking-on-the-spring-cliff-456142301
Walking on the spring cliffs, por J. Chanders
http://jchanders.deviantart.com/art/Walking-on-the-spring-cliff-456142301

Y para mí, que siempre vivo entre lo imposible y lo improbable, entre lo que sueño y lo que escribo, que me lanzo a proyectos y a planes inalcanzables por lejanos, que me alimento de vidas que no son, ni fueron ni serán, esa realidad es un acantilado contra el que mis olas se estrellan continuamente, y se alzan, y se hacen espuma, y retroceden. Un acantilado que a veces me agota. Pero que me asegura que cuando llegue a tierra, esa tierra será real. Y esa realidad es un regalo mucho mayor que todas las promesas que pudieras hacerme.

J.

El Zorro y Murakami

No todo el mundo puede aprender a querer a alguien sin poseerlo, sin que duela la ausencia y la falta (y fijaos que digo aprender a querer, no es algo que la mayoría traigamos programado de salida, más bien todo lo contrario). No todo el mundo puede aprender a querer y lanzar al mundo. A querer sin pedir nada a cambio, simplemente por querer. No todo el mundo puede aprender a querer a una hoja en el viento, a una isla, a una roca. Porque nos enseñan que querer es poseer, desear, acaparar. Nos enseñan que querer es egoísmo. A lo sumo egoísmo en forma de espejo: te lo doy todo para que tú me lo des todo, porque si no lo haces serás la persona más horrible del mundo y te odiaré. Esa es la base del amor de muchos.

Yo ya he aprendido muchas cosas. Después de haber desaprendido otras muchas. Y cuando decido quererte, lo decido por mí mismo. El que te quiera no depende de ti, igual que ni mi pena, ni mi felicidad, ni mis celos son responsabilidad tuya ni dependen de ti. Todas mis emociones me pertenecen. Incluido el amor. Y esa emoción que es mía decido compartirla. Y quererte. No busques más explicaciones. Porque no las hay. Así que sigue siendo lo que quieras. Piedra. Viento. Fuego. Sombra. Porque si decido quererte y eres piedra, es porque te quiero siendo piedra, no porque deseo que te conviertas en pradera o en árbol, o en algo que no eres.

Por lo demás, no temas. No me quedaré aquí sentado ni triste ni melancólico. Eso es lo que haría si ese amor, si mi felicidad, si mi destino, dependiesen de ti. Pero no es así. Dependen de mí. Así que saldré al mundo, y viviré, y soñaré, y seré feliz. Y llevaré ese amor que te tengo como el precioso milagro y regalo que es.

J.