¿A qué juegan los profes?


Estos últimos días, algunos alumnos se han sorprendido al saber que yo juego al ordenador. De hecho, como le comenté a uno, juego al ordenador desde antes de que él naciese. Pero aún así sigue sorprendiendo. El caso es que cuando explicaba a qué estaba jugando, parece ser que hay un abismo generacional entre a lo que yo juego y a lo que juegan ellos. Así que voy a dedicarle unas líneas, para hacer promoción.
Todo el final del verano he estado liado con el Mirror’s Edge, un juegazo estupendo (si, el fondo de escritorio que tengo en mi perfil de usuario del instituto es del Mirror’s Edge), 

pero finalmente me quedé un poco atascado, y la llegada de la peque hace difícil jugar de modo continuado, así que tuve que abandonarlo temporalmente.

Decidí que mi única posibilidad era algo por turnos, y tenía ganas de rol, así que tras documentarme con la Micromanía, me decidió por The Last Remnant, rol estilo japonés, con un (al menos para mí) sistema de combate masivo por turnos.

Y con él sigo, recolectando cachos de bichos, a ver a dónde me lleva la guerra por las Reliquias.

Mi segundo entretenimiento es el Blood Bowl. Durante mucho tiempo he jugado al juego de tablero, y la salida del juego de ordenador con las mismas reglas que el de tablero ha sido una maravilla.
Ahora, en cuanto la peque se echa una siesta, partidido de Blood Bowl (bueno, no más de uno al día, no hay que pasarse). Y si alguien está dispuesto a desafiarme, que tenga en cuenta que en mi época de instituto, en nuestra liga regular era tan bueno que tuve que hacerme un equipo de goblins para no ganar siempre. Y frente al ordenador aún sigo invicto (vale, el otro día empaté contra los elfos silvanos, pero eso es estar invicto).

J.

Evanescence


Evanescence: que posee la cualidad de evanescente.
Evanescente: del latín evanescet, que tiende a desaparecer como el vapor.

Últimamente estoy volviendo a escuchar bastante a Evanescence, y no deja de ser irónico que un grupo con tan buena acogida desapareciese tan rápido, como su nombre indica. Ironías de la vida. Y me he dado cuenta de que no he puesto ningún video suyo por aquí, así que voy a corrregir esa injusticia.

En cualquier caso, un par de mis favoritos:
Everybody’s Fool

y “Tourniquet” (con una traducción algo cutre, pero traducción al fin y al cabo, que siempre pongo muchas cosas en inglés)

La cuestión es que esto no es gratuito. El volver a escuchar Evanescence tiene como motivo que he decidido ponerlo como banda sonora principal en las secuencias de acción de la nueva campaña de Mundo de Tinieblas que vamos a empezar mañana, si todo va bien (mezcla de Changeling, Hombre-Lobo y Mago, yo es que soy así).

Es más, ahora tengo que irme a recortar unas cartulinas para un enigma visual, para añadirle vidilla a a cosa :-).

Y para terminar, otro video, que sin una balada esto no está completo.

J.

El Rapto de Roly (los viejos roleros nunca mueren)



Antes de que existiesen los juegos de rol online multijugador, los frikis del rol en internet pre-tarjetas 3D, ya nos las apañábamos. Y bastante bien. Fue así como surgió “El Rapto de Roly“. ¿Y qué es El Rapto de Roly? Es una experiencia multinarrador, que empezó seria y comenzó completamente humorísitca, parodiando gran parte de los juegos de rol de la época (y la época es más o menos mediados de los 90) y a muchos de los roleros activos en Internet en esa época. Eran los tiempos de LCJR (Lista de Correo de Juegos de Rol), que luego fue Esencia, de la plataforma en defensa del rol tras los mal llamados “asesinatos del rol”, de las primeras jornadas nacionales Esencia, en Astillero. Un puñado de frikis de los buenos, que nos lo pasamos estupendamente. Y todo esto me viene a la memoria porque el otro día llegaron unas muestras de libros de texto al instituto, y en uno de ellos venía un texto titulado “Los juegos de rol: hacia una propuesta pedagógica”, de Pablo Gimenez, que no es otro que el Fenris que aparece en Roly (con su consorte Auralia), y al que yo conocí en un vivo de Ars Magica allí en Astillero. Que cosas. Los viejos roleros no mueren, se transforman. Ya me da pereza ir a jornadas, y es complicado encontrar a alguien para unas partidas de Blood-Bowl, y tengo más miniaturas sin pintar que pintadas, y por lo menos cinco o seis juegos de rol en la estantería que no he llegado a estrenar. Pero ahora soy traductor, y profe, y la campaña de D&D sigue, transformándose y poco a poco, pero sigue. Y algún día habrá una segunda generación a la que le haré partidas. Bueno, no quiero ponerme melancólico. Aquí tenéis un fragmento del Rapto de Roly en el que Bardo, el alter-ego del que os habla, hace gala de sus habilidades. A más de uno la historia le resultará familiar ;-).

J. “El rolero no se crea ni se destruye. Sólo cambia de edición” :-)

De Dragones y Maletines


La historia va así: Patricia me regaló por mi cumpleaños una maravilla de miniatura de dragón, porque llevaba mucho tiempo con ganas de una miniatura grande a la que meterle mano (en sentido figurado). Y allí me puse a montar y pegar las partes, emocionado. Pero claro, al ser una miniatura tan sólida, las partes pesaban mucho, y necesitaban un refuerzo, no valía con el pegamento solo. Y yo no tenía las herramientas adecuadas, me hacía falta el taladro manual (además de tener las limas algo gastadas). Resumiendo: para montar una miniatura de 40€ me compré una magnífica oferta de caja de herramientas de miniaturas de 95€. Y no es que me queje, estoy contento como un niño con juguetes nuevos (viene a ser lo mismo con unos años más), pero el gastarse un dineral en herramientas raras es cosa de padres. Me estoy haciendo mayor. De un modo friki (MUY friki), pero mayor. Ya os iré informando de como va la cosa.

J.

Orgullo friki


Exceso de trabajo = parada del blog. Es inevitable. Pero hoy la prensa me obliga a hacer una entrada, aunque sea a velocidad de relámpago. Siempre es una buena noticia cuando se pasa de la clandestinidad (desgraciadamente por motivos falsos casi siempre) a la aceptación. Ya fue un momento glorioso cuando del mal llamado “crimen del rol” se llegó a que los juegos de rol tuvieran su espacio entre los recursos educativos en la página web del Ministerio de Educación y Ciencia, por mucho que le duela a Antena 3. Pues bien, hoy me ha alegrado más la mañana un artículo de el País, donde, tras el calvario que hizo con el término la ya fallecida Crónicas Marcianas, se pone a los frikis en su sitio: a la cabeza del mundo. Así que tras esta visión tan positiva, voy a seguir con mi trabajo friki de traductor de juegos de rol.

J.

De frikis y hombres


Bueno, ha llegado el momento de empezar a meterse en temas espinosos. Hablemos de los frikis. Pero antes de empezar, sepamos de lo que estamos hablando. Escuchemos la voz de la Wikipedia, que tiene mucho que decir sobre los frikis (y buen dicho además). Para los vagos, pongo mi análisis como filólogo: friki es fan. Muy fan. Pero no sólo fan, así en general, sino fan de algún tipo concreto de subcultura: comics, manga, ordenadores, rol, cosplay, etc.
Yo, que he conocido a muchos frikis en mi vida, hablo con la voz de la experiencia: ser friki mola. La gente absolutamente no friki es demasiado aburrida y predecible. Hay que ser fan de algo. Veamos algunos ejemplos:

Encuestador (llamando a las tres de la mañana): Buenas noches, ¿podría decirme que está haciendo en estos momentos?
Persona “normal”: Hasta ahora dormir, y ahora cagarme en tus…
Friki 1 (comiquero): Pues aquí, en Ebay, que quedan cinco minutos de puja para un comic único de Spiderman, en el cual hay una errata de impresión, y en vez de Spiderman en una página sale un cartón de leche combatiendo contra el Duende verde. Creo que si lo que queda de mes no como podré subir 50 euros más…
Friki 2 (otaku): Pues aquí, viendo en directo la nueva temporada de Naruto en japonés sin subtítulos. Es que pirateo la televisión por satélite de los vecinos del restaurante japonés de abajo.
Friki 3 (cosplayer): Hola, ahora no estoy en casa, porque me he ido al Comiccon de Granada. Este año me he disfrado de Sanosuke Sagara, y como laespada zambatou de cinco metros no cabía en el coche, he decidido irme en moto, por lo que he salido ya.
Friki 4 (ordenadores): Pues aquí, con quince ordenadores en red, echando unas partidillas al Counter Strike, para pasar el rato. ¿Jueves? ¿Cómo que ya es jueves?
Friki 5 (rolero clásico): Pues aquí, en el 19 nivel de la Torre de la Desesperación Total, a punto de darle de leches al Archidiablo Or’ar’Taihal. Un momento… 18. Le clavo la espada en las costillas e invoco el rayo relampagueante. Chúpate esa.
Friki 5 (rolero moderno): Pues aquí, reunidos ante el consejo de vampiros ancianos de Londres, a punto de ofrecer la cabeza del asesino del anterior príncipe a cambio de que levanten la caza de sangre que tienen sobre mi y mi cuadrilla. Aunque en realidad luego vamos a traicionarlos y robar la página del Libro de Nod que guardan en los sótanos.

Otro ejemplo, este más breve y basado en un caso real:
-Oye, ¿cuales son las razas que hay en el Señor de los Anillos?
Persona normal: A ver que me acuerde. En las películas están los enanos, los elfos, los orcos, y los bajitos esos, ¿no?. Y el árbol… Es que eran muchos.
Friki: ¿Te las digo por orden alfabético o por época de aparición en la Tierra Media?

Evidentemente, el problema no está en ser friki. Eso es lo que le da la sal a la vida. Pero es importante ser friki y ser persona al mismo tiempo. No se puede dejar que el frikismo domine la vida. No debes dejarte atrapar por el lado oscuro (¿veis lo fácil que es caer en el lado friki de la vida?).

Si el friki se hace persona, logra integrarse en la sociedad, puede llevar una vida productiva e incluso crecer y multiplicarse, con lo cual extiende su frikismo por el mundo. Y eso es bueno.
Es el momento de preguntarse cuán friki es cada uno. Es fácil de descubrir, aunque algo largo: hay que enfrentarse al frikitest. Másde uno (y de una) descubrirá que es más friki de lo que creía.

Una vez que se ha aceptado el frikismo, sólo queda buscar a alguien también friki para compartir tu vida, y ser felices para siempre. Por ejemplo, Patricia tiene como resultado un más que aceptable 13.80 en el frikitest. Alabados sean los dioses. Y va a más. ¿Y yo? Bueno, yo es que soy muy friki.

Ahora pegarían unas cuantas fotos de mi frikicolección, pero no tengo la cámara aquí, así que lo dejaré para “De frikis y hombres, II”.

(Por cierto, si alguien quiere dejar su resultado del frikitest en los comentarios, que no se corte).

J.