Días de lluvia


Los días de lluvia no son días de lluvia. O no son sólo eso. Son posibilidades. De sofás y películas. De libros y cojines. De té y de silencio repiqueteante. O de té y abrazo. De agua y sonrisa. De agua y nube. Promesas infinitas, como cada gota que cae, distintas para cada uno de nosotros, compartidas bajo el cielo gris. Y también promesas de lo que haremos después. Cuando salga el sol. Cuando acabe la lluvia (paseos y tés, cielos estrellados, picnics frente a las olas). Y, si logramos comprenderlo, todo será igual de bello. Todo estará igual de vivo. Hoy llueve y también es hermoso.

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J.

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Tormenta. Lluvia.


¿Y si la tormenta te atrapa fuera? ¿Y si la lluvia te atraviesa y te hiela? ¿Y si llega la noche y el frío? Todos esos “y si” son inútiles. Cuando llega la tormenta, te empapa. Sin más. No puedes luchar contra la tormenta, ni enfadarte con ella. ¿Qué hacer entonces cuando llegue? Agachar la cabeza, y confiar en que nos veremos al otro lado. Porque nos veremos. En los días de sol.

Rain__by_BartoZJ.

Nuevo Sol


Sol de Medianoche
Sol de Medianoche

J.

Dicotomía


Hoy es uno de esos días que pueden ir en dos direcciones. Podía haber mirado las pilas de cosas por corregir, podría haber comenzado a enumerar todo lo que me falta y todo lo que echo de menos, y hacer una entrada con alguna imagen ambigua pero triste y una canción como esta. Y todo habría ido cuesta abajo. Porque yo lo habría decidido.

Quiero creer que tenemos capacidad de controlar nuestro destino. O al menos de intentarlo. De intentarlo siempre. De enfadarnos, de luchar, de pelear, de alejarnos, de volver. Hay que dejarse llevar por todo, menos por lo que nos paraliza, lo que nos entumece y nos hace creer que sólo hay una opción, que sólo hay cosas que nos duelen. Así que primero he puesto esta canción:

Snap back to reality, Oh there goes gravity

Vale, tras el impacto de la realidad, la posibilidad de rebelarnos contra ella. De recoger todo lo bueno, lo genial, lo que nos hace valientes, lo que nos hace fuertes, lo que nos hace felices. Y convertirlo en nuestras armas. Y luchar.

Y sí, todavía queda un buen trecho hasta Ostara, y hasta Lughnasadh ni te cuento. Pero vamos a llegar igualmente :-).

Es verdad, faltaba la imagen:

J.