Tempus Fugit

El tiempo se escapa. Inevitablemente. Por los huecos entre las palabras, por los laterales de los rollos de sushi, por el espesor de los zumos y por el camino que va de salón al dormitorio y de regreso. El tiempo se escapa por el espacio que recorre una gota de sudor al caer. Y siempre es inevitable. Nadie puede detener el tiempo.

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Con lo cual, al final, tal vez la única solución sea encontrar más tiempo, y dejar que también se escape.

J.