El público aguarda…


El lunes empezamos. Ya estoy mirando libros, planeando criterios unificados con los compañeros (por fin, como en en los tiempos de Adra; se os echa de menos, siempre), organizando las primeras semanas. Dentro de nada se levanta el telón:

Ahora bien, ¿cómo ganarse a este nuevo público? Pues como siempre. Sinceridad, coherencia, cercanía, justicia, y tratando de hacer ameno lo que no siempre lo es. Siendo como soy. Veamos cómo se desarrollan las cosas. Veamos cuánto tiempo me quedo por el Galileo (espero que bastante, la verdad, todas las sensaciones son buenas con “lo que no cambia”: edificio, organización, equipo directivo, profes), veamos las cosas que se pueden hacer ahí con lo que cambia (alumnos, como siempre, lo que da vida a este oficio, con los que trabajo realmente). Veamos si logro conquistarlos :-).

Lo bueno es que conmigo como profesor no hay trampa ni cartón. Lo que ves es lo que hay. Lo que soy.

J.

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Siéntete un hombre con IKEA


Reconozcámoslo, en estos tiempos es complicado sentirse un tiarrón, sobre todo si eres un tirillas como yo. En los tiempos primitivos, habría ido a cazar, y vuelto con un jabalí (o una codorniz) para alimentar a la familia, y me habría sentido un machote. Pero hoy en día sólo puedo ir al Mercadona, y claro, no es lo mismo. Es verdad que a veces tengo que enfrentarme a terribles peligros, y lograr acabar con un virus en el portatil de mi padre e instalarle unos cuantos programas adicionales contra troyanos no es labor pequeña, pero te sientes más friki que tiarrón, todo hay que decirlo. Vale, el otro día desatasqué el desagüe del fregadero, desmontando tuberías y todo, pero el acabar con olor a desagüe le quita heroicidad al asunto. Y entonces aparece IKEA en tu vida:
65 kilos de madera, tornillos y enganches (armario Pax con frontal Birkeland vidrio/blanco, dos cajones, barra y balda), que tú y sólo tú puedes transformar en un armario con primorosas puertas acristaladas y cajones. Muchos kilos para un tirillas de 58. Pero coges el destornillador, te recoges el pelo en una cola, y a darle caña. Tornillo por aquí, junta por allá, gira, levanta, cuidado que me cargo el piano musical de la peque, desmonta la puerta que le he puesto las bisagras al revés, desmonta la base del cajón que también la puesto al reves… Y tras tres horas, ahí está. El armario. Y tú, sudoroso, dolorido, hecho polvo. Como un machote.
Gracias, IKEA :-).

(Claro, pero hoy no podía casi menearme, porque al fin y al cabo sigo siendo un tirillas :-) ).

J.

El monstruo devora-alumnos, Galatea y los Teleñecos


De nuevo se me acumula el trabajo, así que voy a mezclar varias cosas :-).

Cuando eres un maestro serío, “old-school”, cuando llegas a la clase puedes encontrarte dos cosas: a los alumnos sentados o a los alumnos sentándose. Pero cuando eres un profe de estilo más cercano (iba a decir “un profe guay”, pero claro, esos maestros de la vieja escuela pensarán que no soy guay, sino que soy parte del cáncer que está acabando con la educación. En fin, sigo, que si no no acabo nunca), al entrar en clase puedes encontrarte cualquier cosa. Cualquier cosa. Concretamente yo me encontra a un alumno gritando (“¡Sócorro, Juan!”) mientras otro alumno le tiraba del pie, hasta que se cayó al suelo, momento en el que comenzó a arrastrarlo entre las mesas, desapareciendo en el más puro estilo de las pelis de terror. Para reaparecer, eso sí, segundos después, en perfecto estado pero sin zapato. ¿Qué decir? Pues lo de siempre. Cada uno a su sitio, vamos a empezar. Así, sin alterarme. Ya tenemos listo lo del monstruo devora-alumnos. Pero lo que me ha hecho escribir sobre esto no era el monstruo en sí, sino Galatea, que estaba sentada allí al lado. Ciertamente, hay que decir que en este caso Galatea es una de las que se desesperan en el buen sentido, pero poder permanecer estoicamente con la mirada en un libro de texto, ignorando la masacre ficticia, con clara actitud de “yo he venido aquí a aprender, y mientras dure la barbarie seguiré convertida en estatua de mármol”, me parece realmente sublime :-), es ya llevar la desesperación a un nivel superior. No he dicho nada, porque hay que ser como el Ojo de Agamotto, verlo todo pero en silencio, pero me ha encantado.
Dicho estoy, y tras haber terminado con una referencia enormemente friki, creo que ya puedo pasar a hablar de los teleñecos. Porque sí, amigos, han vuelto a sacar otro video musical, no tan genial como el de Bohemian Rhapsody, pero para mí especialmente encantador, ya que Karl, el Monstruo Malvado, es uno de mis favoritos. Aquí os lo dejo para terminar el día con una sonrisa, o dos :-).
J.

Queen y Teleñecos (II)


Los Teleñecos (The Muppets) es una de las cosas más fantásticas que se han creado nunca. Partiendo de eso, voy a tratar de justificarlo. En primer lugar, han sabido salvar la distancia entre generaciones y entre épocas, gustando a pequeños y mayores, y tanto a los niños de hace treinta años como a los de ahora. Yo soy de la generación de Barrio Sésamo, que quedamos totalmente decepcionados cuando lo cambiaron por los Mundos de Yupi, porque el secreto no está en poner muñecajos. Está en saber darles vida y personalidad. Coco (y su alter ego, Supercoco), el Monstruo de las Galletas, el Mahna Mahna, Gustavo y muchos más nos hicieron las tardes maravillosas.

Y la televisión, con El Show de los Teleñecos, en sus dos versiones, y que yo vi a finales de los noventa, con invitados de la talla de Michelle Pfeiffer, Cindy Crawford o Whoopi Goldberg, y que era un auténtico programa de humor con sketches geniales.


En realidad, toda la factoria Jim Henson es insuperable (otro día hablaré de los Fraguel), y lo es en gran medida por los personajes secundarios: la rata Rizzo, Carl, el Monstruo malvado (es el que se come a criaturas adorables, y en el video de Bohemian Rhapsody a las ratas),

Bobo el Oso
y muchos otros más (a mí siempre me han encantado los pingüinos del tabernáculo mormón, como los llamaban en el Show de los teleñecos).


De hecho, en la wiki de los teleñecos se recogen más de 2.000 personajes.


Aún así, no puedo dejar esto sin hablar de las traducciones. Veamos, ¿por qué Gustavo? Gustavo se llama Kermit. Y al que piense que es un nombre raro y que los niños no lo van a entender, que se pare a pensar que apareció en un programa donde también salía un tal Don Pinpón. Y puesto a hablar de nombres raros, no hay ser humano que no conosca a Pikachu y sus colegas.


Por cierto, que los Teleñecos tienen su propio canal en Youtube.

J.

Queen y Teleñecos (I)


Todo aquel que trastee un poco por la Red ya lo sabrá, pero los teleñecos han hecho una versión genial del “Bohemian Rhapsody” de Queen.

Y esta fusión tan maravillosa da para al menos dos entradas, así que voy a empezar con Queen. Queen es un grupo magnífico. No hay más que decir. Y varias de sus canciones ya están en la historia de la música. Lo dejaré en tres ejemplos:

We Will Rock You

Que, entre otras muchas cosas, se ha visto convertido en un anuncio de Pepsi, con Beyonce, Britney Spears, Pink y Enrique Iglesias. No sé yo qué le habría parecido a Fredy Mercury

Who Wants to Live Forever (If Love Must Die), que estaba en la banda sonora de Los Inmortales, prácticamente la única cosa buena que ha hecho Christopher Lambert.

Y tercera, I Want to Break Free

en cuyo video sale Freddie Mercury vestido de ama de casa :-), con su bigote y todo.

J.