De espejos y mitades


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A veces te cruzas con personas que te atraen como faros en la tormenta, como hogueras en el invierno. A veces encuentras personas que tiran de ti hacia lugares insospechados, que te abren caminos, mares, mundos. Y también hay personas que despiertan deseo, y personas que no soportas, y personas que te alegran y otras que te absorben la alegría. Hay personas a las que quieres conocer más y otras a las que preferirías conocer menos. El mundo está lleno de personas, es parte de lo que lo hace tan interesante.

Y hay personas que son como espejos. Todos nos sorprendemos cuando dicen “he visto a alguien que era como tú”, cuando te cruzas con esa persona desconocida que es como un reflejo de tu aspecto. Pero creo que es mucho más sorprendente cuando el espejo refleja lo que no está fuera. Cuando esa otra persona una y otra vez resulta ser un espejo de lo que sientes, de cómo lo sientes, de cómo lo expresas. Los que normalmente pasáis por aquí ya sabéis de quién estoy hablando. Y que me regaló un zorro. Todas las personas que me han regalado zorros son importantes, aunque no sé si es cuestión de causa o de efecto.

Lo más genial de todo es que no sé qué significa, y que no me importa. Quizás estemos predestinados a confluir en algún momento del futuro y desencadenar fuerzas místicas que transformen el universo. Quizás simplemente continuemos escribiendo y viéndonos reflejados el uno en el otro, sin nada más que esos reflejos y sonrisas. Probablemente algo intermedio, pero no importa. Lo importante es que ella, desde su parte del mundo, puede escribir lo que yo siento, y viceversa. Y que nos hemos encontrado. Y que es su cumpleaños, claro :-).

J.

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Reflejos, espejos, sombras


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Es una de esas cosas tan extrañas que nos parecen magia. Aunque realmente son azar. Aunque tal vez el azar sea magia, o la magia azar. Pero, sin importar el motivo, aparece esa persona. Hay personas que te alegran, que te entristecen, que te hieren, que te curan. Personas a las que abrazas y otras que te abrazan a ti. Infinidad de relaciones y de equilibrios posibles (e imposibles también). Pero para mí, que siempre he caminado en solitario por mi interior, lo más sorprendente ha sido encontrar a una persona en la que me veo reflejado. No yo, por supuesto, con mi barba y la trenza. Mis palabras. Las suyas. Palabras tan suyas que podrían haber sido mías. Y al revés. Frases que se van tejiendo en paralelo, cada uno en su rincón del mundo, pero que podrían alternarse y entretejerse a menudo como si fuesen lo mismo, como si hablasen de lo mismo. Siento que con frecuencia lo hacen.

¿Qué puedo hacer? Sorprenderme. Disfrutarlo. Volver a sorprenderme. Y pensar, quizás, que sólo es cuestión de tiempo que nuestros textos finalmente se entrelacen. No sé si de mi tiempo o de su tiempo. Tal vez sea el mismo.

Por supuesto, estoy hablando de mi desconocida favorita. De ella. Y también sé que cuando esté perdido me encontraré entre sus palabras.

J.

Sombra y Sauce presente: Cristina Martin


Lo bueno de ser un profe guay :-), es que luego te agregan al tuenti, y más o menos vas sabiendo cosas sueltas de la vida de los antiguos alumnos, y vas leyendo las cosas que publican, y te pasas ratos muy entretenidos con los blog: textos breves, intensos, que me hacen recordar de nuevo a la persona, y comprobar que sigue existiendo lo que ya vi en ella, como Marina, como María. Y aparte de este seguimiento cotidiano, a veces te encuentras cosas que realmente pulsan una tecla en tu interior. Eso me ha pasado con Cristina. Pasaba yo por su muro :-), que suele tener vídeos musicales, y me he encontrado una cosa que me ha gustado mucho. ¿Por qué? Porque es uno de esos textos que te llega sin saber realmente de lo que habla. Hay suficientes puntos en común como para que me sienta reflejado en muchas cosas, y al mismo tiempo sigue siendo completamente suyo. Y he querido “reblogearlo” :-) aquí. Así que, con su permiso:

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Algo que cada día crece poquito a poquito…  

7 de Jul, a las 00:55

Hoy en día la sociedad va cambiando a pasos agigantados, avanzamos paulatinamente hasta aquel país que hubiésemos deseado, pero yo sigo preguntándome ¿Que es ético? ¿Que es políticamente correcto y que no? Eso puede dividirse en un montón de puntos de vista, dependiendo de cada persona, con cada intención, con su acción…
Tranquilamente sentada en el filo de la fuente de la plaza de la constitución veo como pasa la gente, cada una con sus historias, sus preocupaciones…
Dos hombres paseando juntos de la mano, eso hace años hubiese derivado en un arresto inmediato y en el “quehablar” de la gente, pero como si no existiese nadie mas en el mundo, ellos pasean con total libertad ¿Quien tiene la autoridad y la suma estupidez de decir que aquello no está bien?
Eso que antes era completamente impensable ahora es el pan de cada día, y no hay cosa que le guste mas, la total libertad de enamorarnos libremente sin miedo a lo que puedan decir, sin miedo a ninguna represión.
Pero ¿De verdad vemos el amor bajo buenos ojos?
Al preguntarme aquello bajo la cabeza, observando la punta de mis zapatos con atención divago en mis pensamientos.
¿Y por que no yo? ¿Por que no puedo decir a voz de grito que te quiero con todas mis ganas? Claro…¿Que dirían si supiesen toda la historia? ¿Que pensarían? Ahí es donde están ambos puntos de vista.
Vista la historia desde dentro, sinceramente no podría ser mas perfecta, sin el mero capricho de ambos, simplemente dejando aflorar lo mas profundo de nosotros mismos… ¿Puede haber algo mas sincero?
Pero claro…ese punto de vista es minoritario, únicamente resumiendose a dos personas, quizá tres o cuatro, sumandos aquellos que tengan la capacidad de sentir y entender a la vez. (alabada sea dicha capacidad)
¿Y el otro punto de vista? Deja aflorar lo mas terrible del ser humano, los pensamientos mas oscuros y las miradas de desprecio mas profundo.
¿Realmente no lo entienden o es simplemente el dejarse llevar por el morbo y por el habla?
Todo suena perfecto y ¡Todos están de acuerdo! ¿Para que ocultarse? ¿Que importa lo que digan los demás? Y eso es lo mas triste…que ese pensamiento jamas se llega a poner en marcha…
Algo desanimada, levanto la vista de la punta de mis zapatos y con cierto desconcierto vuelvo a mirar a la gente que pasa, pero automáticamente se me dibuja una sonrisa en la cara al imaginarte a mi lado, “lo siento, pero te quiero, y lo que piensen los demás me da igual, allá ellos, yo no podría ser mas feliz a tu lado…¿Te apuntas a ir contracorriente junto a mi?”
Y entonces, cuando sienta tu mano junto a la mía…no habrá nada que pueda derribarnos.
“yo te espero…” aquello fue lo ultimo que susurré a la imagen tuya que salía de mi mente,te guiñé un ojo y con paso firme y seguro me volví a casa…
Siempre hay varios puntos de vista de una misma historia.
                            Cristina Martín.

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J.