Agujas


No me gustan los relojes con el segundero continuo.
Avanzan sin pausa, y los miro,
y me quedo atrapado,
y me falta el aire.
Por ellos el tiempo se me escapa,
desangrándose.
Me gustan los segunderos lentos,
sesenta golpes por minuto,
sesenta pausas.
Sesenta instantes para pensar
que el tiempo puede detenerse.
Solo me gustan los relojes
que me dicen mentiras.

J

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Casi 40 – a veinte de los veinte


El otro día me asaltaron una sucesión de flashbacks tremendamente detallados y poderosos, sacudiéndome con fuerza. Tengo la probablemente sana tendencia a no pensar en sucesos lejanos. De hecho, doy por sentado que no voy a recordar a nadie del colegio, y casi nadie del instituto. Bastante tengo con todas las caras de instituto que tengo que recordar ahora. Pero, sin venir especialmente a cuento, me encontré dando un repaso completo a todo lo que fue, digamos, de los 17 a los 20 años. Y me vi como era, y rememoré esas emociones, pensamientos, ideas.

No fue bueno, por si os lo estáis preguntando. Yo era un desastre de persona en esa época, a todos los niveles. Mi vida era frustrante, amarga, y no sabía qué hacer con ella. Iba sin rumbo, pegándome de cabezazos con mis deseos, con la realidad, conmigo mismo. Y al recordarme me di mucha lástima, y al mismo tiempo sentí un alivio inmenso. Es cierto que después empecé a encontrar un poco un camino, más adelante lo fui convirtiendo en el mío, y hoy sé perfectamente dónde estoy, e incluso hacia dónde quiero seguir yendo (porque siempre se va hacia algún sitio). Veinte años me ha costado.

¿Y a qué viene todo esto? ¿Mensaje de superación optimista por llegar a los cuarenta? En realidad no. En realidad tiene más que ver con esos alumnos y alumnas mías que me dicen con 18 años que no tienen claro qué hacer con su vida. O con 16. Y a los que yo sólo puedo decirles “pues claro”, “hay tiempo de sobra”, aunque no lo sean capaces de entenderlo. Primero, el tiempo se acelera y te lanza hasta que escapas del instituto. Y después llega el pantano de la falsa vida adulta, donde te quedas atrapado, danzando un tiempo indefinido. Esos son los años duros de verdad, y mi más enorme abrazo a todos aquellos que aún estáis lidiando con la peregrinación que, digamos, rodea a los 20-25. Espero que lo estéis llevando mejor de lo que lo llevé yo. Y que nos veamos en vuestros cuarenta, a ver qué tal.

J.

PD: Vale, quizás sí que sea otra palmadita de autoestima para los inminentes 40, pero sólo un poco. Lo justo.

Los Buenos


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No te asustes al desgastarme, soy eterno
Y esas manos tan puras como el coral.
Ya llegará lo del cementerio
Y solo entonces lo mismo será que no serlo

J.

39


Estoy mayor. Me lo dicen las canas de la barba y el frío que me llena las rodillas de molestas agujas. Me lo dice la falta de paciencia ante algunas estupideces, y la absoluta indiferencia hacia otras. Me lo dicen, a modo de halagadora amenaza, antiguos alumnos que me avisan de que en cuanto terminen la carrera vendrán conmigo a ser profes. Y me lo recuerda sin falta el cojín de semillas calentito, como compañero indispensable en la mesilla de noche.

Estoy mayor. No pasa nada. O más bien todo contrario. Estoy mayor porque ha pasado mucho. La juventud está sobrevalorada, transformada en un momento idílico de juergas y ausencia de responsabilidades que yo al menos no recuerdo. Y desde que estoy mayor ya no tengo dudas de que ahora es, desde hace tiempo, mi mejor momento.

Estoy mayor. Y pienso estarlo más. Para hacer solamente las locuras necesarias. Para desprenderme de más cosas que sólo el tiempo puede deshacer. Para empezar, incluso, otras nuevas. Para verlas crecer. Porque resulta que estar mayor es algo estupendo. Infinitamente mejor que estar de paso. Absolutamente mejor que no estar.
J.

39-r

Resquicios y grietas


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Voy a encontrar el tiempo. Buscándolo entre los resquicios de los folios, justo en el espacio entre que termina un examen y empieza el siguiente. En las horas vacías que se van concentrando como rocío antes de que amanezca. En los días que no son pares ni impares. Al final de esas frases larguísimas en las que cabe casi de todo. Al principio de algunas canciones que se quedan cortas. Y así, sabiendo buscar, y rebuscar, aprendiendo a destilar segundos, minutos, horas, voy a encontrar tiempo para todo. Voy a conseguir hacerlo todo, disfrutarlo todo, vivirlo todo.

Aunque probablemente todo sean muchas menos cosas de las que hubiera pensado hace algunos giros. Aunque seguramente todo sea solamente lo importante.

Todo.

J.

So long


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El tiempo a veces es semillas. A veces engranajes de reloj. A veces laberintos, o campos de estrellas, y lo vemos tan de cerca que no somos capaces de entender el dibujo que crean nuestros pasos sobre la arena. Solo cuando los engranajes han girado lo suficiente, cuando hemos concluido el laberinto, cuando las semillas germinan, somos capaces de ver, y lo que entendimos se deshace ante la extraña comprensión de lo que realmente fue.

No importa. Al final, seguimos siendo. Al final, somos solo lo que hemos vivido, creído, sentido. Una vez que la flor ha brotado o que el fruto está listo, de nada sirve tratar de convencer al árbol de que no es primavera. U otoño.

Pero el tiempo, sólo el tiempo y la comprensión que traen, nos permiten completar las cosas. Seguimos siendo en lo que hemos convertido, por supuesto. Pero quizás así entendemos un poco mejor el por qué.

A last twist with the broom, crossways the room…

J.

Se me pasan los días


Se me pasan los días vestidos de lenta prisa, deslizándose entre pautas que giran continuamente (llámalas clases, horas, biberones). Rodando ladera abajo. Se me pasa Beltane sin encender un fuego, se me pasan las lunas llenas sin mirar hacia arriba, contemplando fijamente unos ojillos que devoran gota a gota todo el blanco de la luna. Todo se pasa, y me va pasando por lo alto, y cuando finalmente levanto la vista de nuevo, veo que unas visitantes de plata han llegado para quedarse entre mi barba. Llevaba tiempo esperándolas. Y las recibo con una sonrisa de bienvenida, porque no podía ser de otro modo. Pequeñas, silenciosas compañeras que confirman que he vivido.

J.