En viaje…

¿Es posible que continuamente estemos cambiando y al mismo tiempo nos sigamos sintiendo nosotros mismos, cada vez más incluso? Al parecer sí. Tal vez eso sea aprender. O vivir. O conocerse.

J.

Ulises en abdera (prólogo forzoso)

Esta entrada es más que nada para obligarme a recordar que tengo un blog, al que hay que mantener con vida. Ahora empieza el curso, y este lugar vuelve a tener más sentido. Viejos lectores. Nuevos lectores quizás. Tengo que renovarlo, y seguir acumulando ideas. Hay cosas que compartir. Historias que contar. Tengo que hablar algo de poesía, por ejemplo. Tengo que recordar a mis alumnos de los dos últimos años, a los que echaré de menos. Que son muchos. Tengo que escribir sobre magia moderna. Y también tengo que reflexionar sobre Ulises 31, la serie que más me marcó en mi infancia, y por qué cada vez me parezco más a su protagonista.


J.

Ulises en Abdera (Prólogo) (II)

Vamos a ampliar un poco lo anterior. En realidad, sabía que lo más probable es que tuviera que marcharme. No me ha pillado por sorpresa, y este año ha tenido un marcado sabor a despedida. Es más, parte de mí está contenta de marcharse. Cambiar de aires. Probar otras cosas. Descubrir nuevos aspectos de mí. Y para hacer eso, hay que cambiar de entorno. Del IES Gerald Brenan me llevo muchas cosas buenas, pero también regulares. Entre los alumnos, me he sentido en casa, y ellos lo saben (un beso a todos); las jefas han sido la mejor ayuda para aterrizar en esta protección; y el Gerald Brenan es en cierto modo mi casa. Pero el Departamento de Lengua necesita un buen fregoteo de arriba a abajo (y no es algo que creo que vaya a pasar). Ahora, en Septiembre llegaré a un lugar minúsculo en comparación. Quién sabe si mejor. Somos pocos. Trataremos de no estar peleados.
Pero será un lugar de paso. Y todos los que estamos allí lo sabemos. Dos años como mucho. Uno si hay suerte. Poco puede construirse en tan corto plazo. Estos dos años han sido un comienzo en el que se intuía una pausa a continuación. Lo que viene comienza con vocación de pausa, que sólo tiene sentido porque sabes que va a terminar. Lo cual en realidad no es justo. No para los alumnos del Virgen del Mar, que ven como su instituto sólo tiene de referencia las piedras que lo forman. No hay cimiento humano, no hay profesores a los que esperar encontrarse al año siguiente. Y yo tampoco voy para quedarme. No a casi doscientos kilómetros de mi casa. Porque mi casa está aquí, de eso ya no hay duda. Donde me siento cómodo. Donde las raíces de Patricia son profundas. Así que iniciaremos la peregrinación, siempre con Ítaca en mente. La única duda es si seremos los dos Ulises, o Patricia vivirá como el Ulises de las sustituciones y yo seré Penélope, tejiendo y destejiendo redes de pescadores en Abdera.

J.

Ulises en Abdera (Prólogo)

Ayer estuvimos en Adra. Lo cual quiere decir dos cosas: primero, que de nuevo tenemos algo de tiempo, pasado el caos de las traducciones, las oposiciones y el fin de curso. Y segundo, que tendré que habitar nuevas aulas el curso que viene. Así que allí estuvimos, viendo un poco el instituto, hablando con los pocos que estaban por allí. Vamos a ser casi todos nuevos en el lugar, viajeros errantes por tierras extrañas. Se hará lo mejor que se pueda, como siempre. Os mantendré informados.


J.